8 increíbles maneras de dejar de comer tanto

Lorena Pontones / 2018-01-08

Estás decidido a cambiar de hábitos, ponerte en forma y terminar de una vez por todas con esos kilos necios de los que no has podido deshacerte. Los siguientes son ocho tips que podrán ayudarte en tu objetivo.

 

1. Incrementa tu saciedad

Comer más fibra y proteína incrementará tu saciedad, lo cual te ayudará a comer menos. Opta por algunos de estos alimentos altos en proteína: pollo, pavo, pescado, mariscos, lácteos, huevo, legumbres, nueces, semillas.

 

Es por eso que es buena idea tomar un desayuno alto en proteína. Le dará a tu metabolismo un impulso que te ayudará a mantenerte firme en tu objetivo a lo largo del día. Un estudio del Instituto Estadounidense para la Salud halló que aquellos individuos que comen un desayuno alto en proteína pesan menos y comen menos a lo largo del día que quienes toman un desayuno alto en carbohidratos.

 

En otro estudio se descubrió que los adultos que duplicaban su ingesta de vegetales gozaban de mayor saciedad. También perdieron más peso que el grupo que comía menos verduras. La fibra en las verduras es lo que hace que tu estómago se sienta lleno por más tiempo. Algunos alimentos altos en fibra son: brócoli, coles de Bruselas, aguacate, coco, higos, alcachofa, calabaza, kale, moras, nueces, legumbres, semillas.

 

2. Hidrátate

Parece difícil de creer, pero muchas de las veces de las que te sientes hambriento es más bien que tienes sed. Toma un vaso grande agua unos 15 a 20 minutos antes de tu siguiente comida; te ayudará a regular tu apetito para que no comas de más.

 

A tu cuerpo le cuesta trabajo distinguir entre hambre y sed. Trata de comer más alimentos con mayor cantidad de agua, como sopas, ensaladas, vegetales, smoothies.

 

Además, carga contigo siempre una botella de agua (de preferencia de vidrio). Es una manera fácil de asegurarte de tener una fuente de hidratación a lo largo del día.

 

3. El método 80% lleno

Trata de comer sólo hasta sentirte 80% lleno, para evitar comer de más. Es muy probable que ni siquiera te des cuenta de que comiste 20% menos de lo que normalmente comes. Lo único que debes hacer es servirte un poquito menos de lo que usualmente te sirves.

 

Una vez que llegues a tu 80% espera 15 minutos a que tu cerebro registre que estás satisfecho, antes de comer más. Trata de masticar más lentamente conforme comes. Deja tu tenedor sobre el plato entre cada bocado y permítete disfrutar y saborear tu comida. Lo que suele ocurrirnos es comer tan rápidamente que no le damos tiempo al cerebro de registrar qué tan lleno estás.

 

Este sencillo método por sí solo te ayudará a mantener los kilos alejados de tu pancita para siempre.

 

4. Compra platos más pequeños

Este truco es ya un clásico, pero funciona. Utilizar platos más pequeños hace que se vea mucha más comida que si colocas la misma cantidad en un plato grande, y esto hace toda la diferencia. Psicológicamente hablando, usar platos más chicos ayuda a tu cerebro a pensar que estás disfrutando una comida completa.

 

 

5. Haz algo más que te apasione

Cuando te sientas hambriento, haz una pausa para pensar qué está pasando. ¿Por qué estás hambriento? Tal vez estés con el antojo de comer alguno de los alimentos que te hacen sentir cómodo porque estás nervioso, deprimido, ansioso o estresado. Estos alimentos ayudan a sentirnos reconfortados, pero no es que realmente tengas hambre.

 

En lugar de optar por estos alimentos (como helados, chocolates, dulces, papitas, etc.) cuando te sientes bajoneado, trata de buscar una actividad que te encante. Tal vez sacar a pasear a tu perro y sentarte en el parque a acariciarlo, tomar una clase de yoga, escuchar música, leer o incluso llamar a un amigo. Distraer tu mente te ayudará a olvidarte de ese antojo emocional.

 

6. Mantenlo alejado de casa

Es 100% verdadero que entre más difícil sea conseguir cierto alimento, menos lo consumirás. Un esfuerzo extra, tan mínimo como tener que utilizar una silla para sacar las frituras de lo alto de la alacena, reduce las posibilidades de que te las comas. Lo ideal sería ni siquiera comprar esos alimentos que sabes que son nocivos para ti y que te tientan constantemente. Ir a la tienda se convertirá en un trabajo extra que te hará pensar dos veces si vale la pena comerlos.

 

7. Mastica, mastica y mastica

Asegurarte de masticar tu comida puede ser la diferencia entre comer de más o no. Masticar bien significa que tu cuerpo está absorbiendo más y mejor los nutrientes. Absorber más nutrientes de tus alimentos te ayuda a incrementar tu saciedad, al tiempo que promueve la pérdida de peso.

 

Trata de masticar de 20 a 30 veces tus alimentos antes de tragarlos. (Claro, esto también depende del tipo de comida que estés ingiriendo: un bocado de huevo revuelto es difícil de masticar más de 12 veces). La digestión comienza desde la boca, conforme tu saliva empieza a desmenuzar la comida. Disfruta el sabor de la comida en tu boca y permítele que haga su trabajo desde ahí. Cuanto más lento comas, más consciente estarás de qué tan satisfecho estás.

 

8. No comas viendo tus dispositivos

Comer viendo la televisión, revisando tus redes sociales o mientras trabajas en tu escritorio es la manera más inconsciente de comer, porque no estás atento a la cantidad de comida que estás metiendo en tu boca. Puedes estar tan distraído que no sabes si ya te serviste una o dos veces. Esto sólo causa que ganes más peso, porque seguramente comerás calorías de más. Date el tiempo que te mereces para sentarte a comer y hacerlo conscientemente.

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