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Entrena a tu cerebro para ser resiliente

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Cómo construir la resiliencia para enfrentar adversidades

¿Cuántas veces a la semana se te olvidan las llaves o tiras algo sin darte cuenta? A todas las personas les pasan este tipo de cosas de vez en cuando. El problema es que a veces ves ese tipo de errores como algo sumamente malo, te criticas y juzgas por lo ocurrido y se te olvida que eres mucho más que ese pequeño error. 

 

Encontrar el camino de regreso a tu equilibrio interior y aplicar tu habilidad para sobrellevar las cosas puede ser más difícil si te dicen que eres menos capaz, menos hábil, menos bueno o indigno de ayuda.

 

Lo importante en estos casos es que sepas aceptar el error cometido sin juzgarte de más, para levantarte y seguir adelante. Porque si logras hacer esto con cosas mínimas como olvidar las llaves o perder algo, tu cerebro poco a poco se entrenará para ser más resiliente cuando enfrentes problemas graves. 

 

Hay momentos en los que parece que todo lo malo pasa de repente, incluso cosas fuera de tu control como accidentes, enfermedades o catástrofes naturales. Y es entonces cuando se ponen a prueba tu resiliencia y capacidad para superar las adversidades

 

Ahora se sabe que la resiliencia es resultado del comportamiento de una corteza prefrontal madura y que funcione bien en el cerebro. Y lo que es más importante: ya sea que te enfrentes a una serie de pequeñas adversidades o a un desastre total, la resiliencia es algo que se puede adquirir y recuperar. Se necesita práctica y conciencia, pero ese poder siempre está dentro de ti.

 

Tu cerebro se puede adaptar 

Todas las capacidades para desarrollar una resiliencia estable y fuerte son parte innata de tu cerebro. La capacidad de ver las opciones, cambiar de perspectiva, responder a los problemas, escoger qué acciones llevar a cabo; todo eso lo tienes ya en tu cerebro, sólo es cuestión de ponerlo en práctica día con día. 

 

Neuroplasticidad significa que todas las capacidades de resiliencia que necesitas se pueden aprender y recuperar. Incluso si tú no desarrollaste completamente tus capacidades de resiliencia en los primeros años de vida, puedes desarrollarlas ahora.

 

Las redes neuronales que subyacen a tus estrategias y comportamientos de afrontamiento pueden ser moldeadas y modificadas por medio de tus propias decisiones, a través de la neuroplasticidad autodirigida. 

 

Las emociones tienen un impacto en tu resiliencia 

El simple hecho de estar vivo te evoca emociones. Todos los días, a todas horas, tienes algún tipo de emoción. Ya sea que te guste o no tener estas emociones, que confíes en ellas o que sepas qué hacer con ellas o no, tus sentimientos constantemente filtran tus percepciones y guían (para bien o para mal) tus respuestas a todas tus experiencias. De esta manera, las emociones juegan un papel integral en tu resiliencia.

 

Lo que puedes hacer es aprender a manejar las oleadas de emociones negativas y cultivar intencionalmente las positivas, como la bondad, la gratitud, la generosidad y el deleite. Las emociones positivas desplazan al cerebro de la contracción y reactividad del sesgo de la negatividad hacia la receptividad y la apertura que aumentan la flexibilidad de la respuesta. El resultado directo mensurable de estas prácticas es la resiliencia.

 

De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología, puedes construir resiliencia de las siguientes maneras: 

 

Crea buenas relaciones con las personas. Las buenas relaciones con familiares cercanos, amigos u otras personas son importantes. Aceptar la ayuda y el apoyo de aquellos que se preocupan por ti y te escuchan fortalece la resiliencia. Algunas personas encuentran que ser activo en grupos cívicos, organizaciones religiosas u otros grupos locales proporciona apoyo social y puede ayudar a recuperar la esperanza. Ayudar a otros en su tiempo de necesidad también puede beneficiar al que ayuda.

 

Acepta que el cambio es parte de la vida. Es posible que algunos objetivos ya no sean alcanzables como resultado de situaciones adversas. Aceptar circunstancias que no pueden ser cambiadas te puede ayudar a enfocarte en circunstancias que puedes modificar.

 

Toma medidas decisivas. Actúa en las situaciones adversas tanto como puedas. Toma medidas decisivas, en lugar de desprenderte completamente de los problemas y el estrés y desear que desaparezcan.

 

Fomenta una visión positiva de ti mismo. Desarrolla confianza en tu capacidad para resolver problemas y confía en tus instintos parar ayudar a desarrollar la resiliencia.

 

Mantén las cosas en perspectiva. Incluso cuando te enfrentes a eventos muy dolorosos, trata de considerar la situación estresante en un contexto más amplio y mantén una perspectiva a largo plazo. Evita desproporcionar el evento.


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