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Conoce los 3 tipos de apego y aprende a liberarte de ellos

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Se habla mucho de apego y desapego en el ámbito de la salud emocional, pero ¿qué es y por qué se ha vuelto tan importante? 

 

El apego se define como el aprecio o inclinación especial por algo o alguien. En el terreno de las emociones, el psicólogo Walter Riso lo describe como un vínculo mental y emocional (que muchas veces raya en lo obsesivo) respecto a objetos, personas, actividades, ideas o sentimientos.

 

Para Riso, el apego se genera a partir de la creencia errónea e irracional de que ese vínculo es una fuente única y permanente de placer, seguridad y autorrealización. 

 

Es decir, se depositan en él expectativas para alcanzar y mantener la felicidad y, por otro lado, se suele sentir una gran angustia ante la posibilidad de que el vínculo se rompa. Así, el apego termina por convertirse en una causa de frustración e infelicidad. 

 

Según el tipo de vínculo que desarrolles, existen tres tipos de apego: material, mental y emocional. Conócelos y descubre cómo liberarte de ellos para vivir más ligero. 

 

Apego material

¿Tu casa es un caos y tus espacios están llenos de cosas que no usas, pero que guardas “por si acaso”? Esto es es lo que define al apego material, que se produce cuando depositas sentimientos, emociones y expectativas en objetos

 

El problema no está en que los tengas o adquieras y los disfrutes, sino en el miedo de perderlos. Este miedo te impide soltarlos cuando ya cumplieron su función y no los necesitas. Es lo que te hace acumular cosas que ya no usas ni te sirven, por el temor de llegar a necesitarlas en el futuro y ya no tenerlas.

 

Para lidiar con este tipo de apego, lo que puedes hacer es revisar todas las cosas que tienes en tu casa, en especial aquellas que ocasionan desorden o que llevan tiempo olvidadas en algún rincón. 

 

Sé honesto y separa todo aquello que ya no utilizas o que ya no necesitas y, según el estado en que se encuentre, tíralo, dónalo o véndelo, pero deshazte de todo lo que ya no te aporta nada. Así te quedarás solamente con lo que te es útil y aporta alegría y bienestar a tu vida.

 

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Apego mental

Cuando te aferras a ideas, creencias y dogmas que te hacen tener una mente cerrada, inflexible e incapaz de cuestionarse a sí misma, el tipo de apego que tienes es mental. Éste ocasiona sufrimiento, debido a la necesidad de mantener tu posición como única, correcta y verdadera, lo cual da pie a prejuicios e ignorancia.

 

Para lidiar con este tipo de apego es importante que abras tu mente a nuevas ideas y te deshagas de todas las construcciones mentales que ya no te funcionen o que te ocasionen conflictos internos y en tu interacción con los demás.

 

Practica la empatía y antes de juzgar o criticar a alguien con base en ideas prejuiciosas, trata de ponerte en sus zapatos para comprender por qué es como es. 

 

Mantente abierto a nuevas ideas y posibilidades, escucha opiniones diversas y contrarias a las tuyas, acepta otros puntos de vista y ten la disposición de cambiar de opinión o reconocer que tenías una idea errónea sobre cualquier tema.

 

Apego emocional

Este tipo de apego es el que surge con las personas, a través de relaciones personales, familiares y profesionales, en las que buscas reconocimiento, afecto, seguridad, protección y ser valorado

 

Generalmente, el apego emocional surge de la idea de que eres un ser incompleto y necesitas del reconocimiento del otro para cubrir lo que te falta. Así, vas en busca de afecto en otras personas, de las cuales dependes para sentirte bien y a quienes les cargas la responsabilidad de hacerte feliz. 

 

Para evitar que el apego emocional afecte tus relaciones, es necesario que te hagas responsable de tu propia vida y de tu felicidad, al hacer crecer en tu interior la seguridad en ti mismo y al tener una autoestima saludable, para que esa aprobación que buscas en las demás personas esté en ti.

 

Así podrás relacionarte en libertad, sin ataduras y sin el temor de que algún día esa relación termine, porque si eso sucede, estarás consciente de que cumplió su ciclo y serás capaz de dejarla ir sin sufrir.

 

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Practica el desapego

La solución para evitar el sufrimiento que ocasionan los apegos es vivir con la actitud del desapego como estandarte. Es decir, disfrutar de las cosas, situaciones y de la compañía de las personas con la conciencia de que son transitorias y algún día van a terminar, y sin aferrarte a tus ideas del pasado; en cambio, debes estar siempre abierto a nuevas perspectivas. 

 

Además, es importante no depositar expectativas en personas, cosas o relaciones para encontrar la propia felicidad, ya que ésta es una construcción personal que depende de la autonomía emocional. 

 

Piensa dónde depositas tu felicidad, tu placer, tu bienestar, tu paz mental, tu realización. Piensa que si están fuera de ti, te vuelves esclavo de las personas, relaciones u objetos en los cuales los depositas. 

 

El desapego significa que cada persona es responsable de sí misma, de sus actitudes y decisiones. Por supuesto, esto no quiere decir que no necesites el afecto de los demás, ni implica que evadas los sentimientos de cariño, apoyo, amor y reconocimiento. 

 

Se trata de relacionarte sin sufrimiento con el entorno. Vivir todos estos sentimientos y emociones sin que haya sufrimiento de por medio, sin que las personas o relaciones que los involucran generen miedo, estrés, ansiedad, tensión, dependencia o resistencia, y con la conciencia de que en algún momento pueden llegar a su fin, sin aferrarte y sin que esto te ocasione dolor. 

 

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