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Una mala alimentación puede causar depresión y ansiedad

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  • Nutrientes que necesitas para mejorar tu salud mental

En los últimos años, se ha dado un aumento en el número de casos de depresión y ansiedad en el mundo, lo cual impacta negativamente la salud y el bienestar general de las personas.

 

Generalmente, cuando una persona acude a un especialista para tratar alguno de estos padecimientos, se le enviará a terapia y en los casos más severos se requerirá una medicación específica.

 

Si bien los medicamentos son beneficiosos para el alivio a corto plazo, en muchos casos generan una dependencia y, lo más importante, tratan los síntomas pero no la raíz del problema. 

 

En este sentido, algo que muchos médicos no consideran al tratar a sus pacientes son las deficiencias metabólicas o nutricionales, las cuales pueden afectar en gran medida la salud mental, no solamente la física.

 

Seguramente has escuchado que el intestino se conoce como el "segundo cerebro". Científicamente se le conoce como sistema nervioso entérico, y consiste en una red neuronal que se encuentra en las paredes intestinales y que se comunica con el cerebro a través de una serie de nervios, de los cuales el más importante es el nervio vago.

 

Debido a  esta conexión entre el intestino y el cerebro, cuando la microbiota intestinal de una persona está desequilibrada, esto la vuelve susceptible a los trastornos emocionales como depresión y ansiedad. Así, las siguientes son las principales deficiencias nutricionales que podrían afectar tu estado de ánimo.

1. Dieta alta en alimentos procesados

Si tu alimentación diaria está llena de azúcar, comida chatarra, refrescos y alimentos procesados, todo esto afecta tu estado de ánimo y tu salud en general. La falta de tiempo y el exceso de ocupaciones que caracterizan al ritmo de vida actual hacen que las personas descuiden su alimentación y dejen de hacer ejercicio. 

 

La obesidad, las enfermedades cardiacas, la diabetes y la depresión son sólo algunos de los efectos perjudiciales para la salud que pueden provocar las dietas que carecen de nutrientes. Por ello hay que reducir al máximo la ingesta de azúcares, carbohidratos vacíos y alimentos altamente procesados, para preferir en su lugar una alimentación lo más natural posible.

 

2. Deficiencia de ácidos grasos omega 3

Una deficiencia en los ácidos grasos omega 3 puede afectar el estado de ánimo. Los omega 3 son importantes para el funcionamiento del cerebro y la perspectiva mental positiva; además, ayudan a las personas que sufren problemas de inflamación y dolor.

 

Numerosas investigaciones han demostrado que una dieta que carece de estos nutrientes puede afectar negativamente la salud mental y hacer más propensas a las personas a padecer TDAH, depresión, esquizofrenia y trastorno límite de la personalidad. 

 

Los alimentos que son ricos en omega 3 son: semillas de lino, semillas de chía, semillas de cáñamo, verduras de hoja verde, frijoles y algas.

 

3. Deficiencia de vitamina D

¿Has oído hablar del trastorno afectivo estacional (SAD)? Sus síntomas se parecen a la depresión, pero se manifiestan durante los meses de invierno, debido a la falta de luz solar. 

 

Al respecto, un estudio analizó a más de mil 200 personas en busca de deficiencia de vitamina D y trastornos mentales asociados. En los resultados se encontró que la deficiencia de vitamina D estaba presente en personas con depresión y trastornos de pánico.

 

La luz solar es la mejor fuente de vitamina D, así que procura salir a dar un paseo o exponerte unos minutos cada día a los rayos solares; sólo procura hacerlo en los horarios en que la radiación ultravioleta es más baja. Otras grandes fuentes de vitamina D son la espirulina, el coral, el polen de abeja, los hongos silvestres y la leche de nuez fortificada.

 

4. Deficiencia de vitaminas del complejo B

Las vitaminas del complejo B convierten los alimentos en el combustible que permite al organismo mantener la energía durante todo el día. Mientras que las vitaminas B trabajan en conjunto para proporcionar energía y reparación celular, e incluso pueden producir alivio del estrés, cada una de ellas tiene sus propios beneficios específicos, desde promover una piel y cabello saludables hasta prevenir la pérdida de memoria y las migrañas. 

 

Una nueva investigación en el campo de la neuropsiquiatría muestra un vínculo entre las deficiencias de vitamina B y los trastornos del estado de ánimo, incluida la depresión. Los alimentos que son ricos en vitaminas B incluyen: semillas, nueces, plantas de hoja verde, betabel y otros tubérculos.

 

5. Deficiencias de zinc, ácido fólico, cromo y hierro

Los minerales se originan en el suelo, pero a diferencia de las vitaminas, no pueden ser producidos por personas, animales u otros organismos vivos, sino que son absorbidos por las plantas y luego pasan a los humanos y animales que las comen. 

 

La investigación ha demostrado que los minerales como el zinc, el folato, el litio, el hierro y el cromo ayudan a las personas que sufren de depresión, esquizofrenia, ansiedad, trastornos alimentarios y alcoholismo. 

 

Dado que los minerales se consideran oligoelementos, sólo se necesita una pequeña cantidad de ellos para beneficiarse. Algunos alimentos que contienen minerales esenciales incluyen panes integrales, frutas frescas y verduras de colores profundos.

 

6. Deficiencia de yodo

La tiroides es parte del sistema endocrino y es una de las glándulas más importantes, ya que afecta todas las funciones del cuerpo, incluida la temperatura corporal, la función inmune, el rendimiento cerebral (concentración, memoria y más). 

 

Cuando la tiroides no funciona de manera óptima, el organismo se ve afectado por diversos problemas de salud, como depresión, deterioro cognitivo, fibromialgia y una variedad de cánceres. 

 

El yodo es necesario para que la tiroides funcione correctamente. Los alimentos que son ricos en yodo son la sal enriquecida con yodo, las algas secas, las papas, los arándanos y las algas marinas.

 

7. Deficiencia de magnesio

El magnesio a veces se conoce como el elixir de estrés, el "mineral de relajación más poderoso que existe". La mayoría de las personas tienen deficiencia de este mineral debido a las dietas basadas principalmente en comida rápida, exceso de alcohol, sal, café, azúcar y ácido fosfórico (que se encuentra en los refrescos). 

 

Cuando el cuerpo no recibe la cantidad de magnesio que necesita, el estrés y la ansiedad se incrementan y las personas se vuelven más irritables, deprimidas, inquietas, e incluso experimentan dolores de cabeza. Los alimentos que contienen magnesio son las algas, las hojas verdes oscuras y los frijoles.

 

8. Deficiencia de aminoácidos

Al igual que los minerales, los aminoácidos no se crean naturalmente en el cuerpo humano. Hay un total de 12 aminoácidos necesarios, que son los componentes básicos de las proteínas y ayudan al cerebro a funcionar correctamente. Una deficiencia en aminoácidos puede hacer que te sientas lento, nublado, desenfocado y deprimido. Buenas fuentes de aminoácidos incluyen frijoles, semillas, nueces y polen de abeja.

 

Si bien es cierto que muchas influencias externas afectan la salud mental, tu alimentación diaria tiene el potencial de cambiarte de adentro hacia afuera. La incorporación de alimentos naturales, variados y balanceados en tu dieta te proporciona todas las vitaminas y minerales que necesitas para estar bien física y mentalmente.


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