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¿Qué es el síndrome de la cabaña y cómo se puede superar?

Junio 10, 2020

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Qué es y por qué surge el síndrome de la cabaña

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  • Cómo lidiar con el miedo de salir tras el fin de la cuarentena

Empeña tu auto sin tener que dejarlo

Luego de casi 2 meses y medio de distanciamiento social, en México llegó a su fin la Jornada Nacional de Sana Distancia, lo que para muchos significa que deben volver a sus trabajos y que poco a poco las actividades laborales, comerciales y escolares se reanudarán paulatinamente, conforme lo indiquen las autoridades sanitarias.

 

Así, inicia la llamada “nueva normalidad”, con reglas de higiene y prevención para evitar el contagio de covid-19 en los espacios compartidos, como los espacios públicos, el transporte y las oficinas, y en aquellos donde suelen reunirse muchas personas a la vez, como plazas, tiendas, restaurantes y cines. 

 

Mientras para algunos el desconfinamiento es lo que esperaron durante toda la cuarentena, para muchos otros viene acompañado de miedo, de ese temor que da el dejar la seguridad de la casa para ir al exterior, donde se tiene la sensación de estar expuesto todo el tiempo al virus y al contagio.

 

Así, algunas personas no disfrutan de la vuelta al exterior, sino que sienten miedo o rechazo a la idea de salir a la calle. Esto tiene un nombre y se le conoce como “síndrome de la cabaña”. No se trata de una enfermedad como tal, sino que consiste en un conjunto de síntomas relacionados con el espectro ansioso y que son comunes en quienes han pasado mucho tiempo en situaciones de aislamiento.

 

El concepto de síndrome de la cabaña se empezó a usar a principios del siglo XX en Estados Unidos en aquellas zonas donde, debido a los intensos y largos inviernos, los habitantes se veían obligados a pasar una larga temporada sin salir de su casa.

 

El temor surge porque los seres humanos suelen crear rutinas para manejar mejor las situaciones desconocidas y la ruptura de esas rutinas crea incertidumbre, que muchas veces deriva en miedo, ansiedad, evitación y rechazo. 

Por eso, mientras que en el inicio de la cuarentena el encierro y el aislamiento producían mucho estrés, ansiedad, desesperación, molestia, tristeza y demás emociones negativas, con el paso de los días la gente se empezó a acostumbrar a esa nueva dinámica, al crear nuevas rutinas y al convencerse de que en casa estaban más seguros que afuera. 

 

Y ahora, cuando ya la mayoría se ha habituado y se siente cómodo al estar en casa, llega el momento de volver a salir; este nuevo escenario rompe con esa rutina ya establecida y genera miedo a los riesgos que implica estar afuera y en contacto con otras personas. Mientras que la casa se ve como un refugio seguro, el exterior y la interacción se ven como un peligro latente de contagiarse.

 

El síndrome de la cabaña puede ser más frecuente en personas de la tercera edad, en niños, en quienes pasaron la cuarentena solos y en aquellos que se aislaron por completo y no salían para nada, pues pedían todo a domicilio. Además, puede afectar en mayor medida a quienes tienen condiciones previas, como depresión, agorafobia (miedo a los espacios abiertos) ansiedad social o hipocondría.

 

Un factor que incrementa este temor a volver a salir es la exposición diaria y constante a las noticias, donde continuamente se alerta y se contabilizan los contagios y fallecimientos. Por ello, limita y elige bien la información que consumes. No te dejes llevar por rumores ni amarillismo y busca informarte en fuentes confiables y objetivas.

 

¿Y qué hacer para superar este temor? Los expertos coinciden en que, como sucede con todos los miedos, lo mejor es enfrentarse a él. Tienes que ser consciente de que no puedes quedarte en casa para siempre; en algún momento deberás salir y retomar todas tus actividades, así que lo mejor es prepararte para hacerlo con una buena actitud y con tu mente y emociones sanas.

 

Primero, es necesario que aceptes y reconozcas tu miedo (es normal sentirlo, no te juzgues), así como aquellos factores que lo desencadenan. Reflexiona y analiza si esos temores tienen causas reales o infundadas

 

En el caso de los primeros, piensa en las medidas que debes tomar para evitar los riesgos que te atemorizan (como seguir las medidas de higiene y sana distancia). En el caso de los segundos, racionaliza la causa de tu temor, míralo de una manera objetiva y date cuenta de que en realidad no es algo por lo que debas tener miedo.  

 

Por otro lado, los especialistas recomiendan retomar las actividades poco a poco, en la medida de lo posible. Por ejemplo, si durante el confinamiento no saliste para nada, puedes empezar a dejar de pedir todo a domicilio y salir a la tienda o el supermercado por tus víveres, o salir a acaminar un poco en los alrededores de tu cuadra, siempre y cuando no te encuentres en una de las zonas de más alto contagio, en donde todavía lo recomendable es no salir a menos que sea indispensable, y por supuesto, todo con todas las medidas de higiene, prevención y sana distancia que se han recomendado las últimas semanas. Así, poco a poco vas a confiar en que puedes estar bien aun con los riesgos que pueda haber a tu alrededor.

Usa cubrebocas y lleva siempre tu gel antibacterial; además de que es una medida necesaria y un requerimiento al estar en espacios públicos y compartidos, esto te puede dar más confianza y tranquilidad al convertirse en una extensión del espacio seguro que tienes en casa. Si lo consideras necesario, usa también una careta protectora y guantes, sobre todo si vas a estar en contacto con superficies que muchas personas tocan, como en el transporte público.

 

Y si eres de los que se aislaron de todos y ni siquiera por medio de llamadas o mensajes te mantuviste en contacto, no es tarde para retomar ese contacto con las personas que sean importantes para ti. Toma el teléfono y llama a ese familiar o amigo que siempre te escucha, pregúntale cómo está, cómo ha vivido todo esto y comparte también tu sentir al respecto. Retoma tus relaciones aunque sea a la distancia, pues esto te hará más sencillo volver a interactuar con los demás luego de varias semanas de absoluta soledad.

 

Y para lidiar con el estrés y la ansiedad que te puede generar la vuelta al mundo exterior, si aún no lo haces, es un buen momento para empezar a poner en práctica técnicas de relajación como la meditación, los ejercicios de respiración, el yoga y la atención plena, o cualquier actividad que tenga el poder de calmarte y llenarte de paz.

 

Finalmente, recuerda que la mejor manera de prevenir no sólo la covid-19 sino cualquier enfermedad es mantener un organismo saludable y un sistema inmunológico fuerte, lo cual se logra a través de una alimentación balanceada y lo más natural posible, más la práctica diaria de actividad física, un buen manejo y gestión de tus emociones, así como una adecuada higiene mental.

 

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