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El movimiento antivacunas ya afecta también a las mascotas

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • En qué consiste el movimiento antivacunas

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  • Cuáles son los riesgos que trae este movimiento

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  • De qué manera afecta a las mascotas

¿Has escuchado hablar del movimiento antivacunas? Se trata de personas en todo el mundo que se oponen a la aplicación de vacunas porque piensan que, lejos de ser benéficas para la salud, la perjudican, así que ni ellos se vacunan ni llevan a sus hijos a que les apliquen las vacunas necesarias. 

 

Debido al gran y creciente número de adeptos que tiene, este movimiento comienza a volverse un problema serio de salud pública, que ahora incluso ha empezado a afectar a las mascotas, pues aquellas personas que se oponen a las vacunas y que tienen animales de compañía, tampoco a ellos los llevan a vacunar.

 

¿De dónde surge todo esto?

El movimiento antivacunas cobró impulso hace alrededor de 1 década, luego de la publicación de un estudio realizado solamente con 12 niños, en el cual se alertaba sobre una posible relación entre la vacuna del sarampión y el autismo

 

Dicha investigación fue desacreditada por lo irrelevante de su muestra, así como por falta de rigor científico y distorsión de datos. Además, posteriormente se realizaron otros estudios a gran escala (uno de ellos con más de 90 mil niños) y los resultados de todos indican que no hay ninguna asociación entre dicha vacuna y el autismo.  

 

Sin embargo, las personas que conocieron el primer estudio y creyeron en él gestaron una idea antivacunas y constantemente esgrimen argumentos que carecen por completo de evidencia científica, pero generan serias dudas en un número cada vez más preocupante de personas.

 

Los seguidores de este movimiento suelen ser personas pertenecientes a la clase acomodada y educada del mundo occidental, quienes, al no haber visto casos de diversas enfermedades en muchos años, justamente gracias a las vacunas, han olvidado que antes de ellas la gente moría de difteria, polio o sarampión.

 

Por estas razones, este año, la Organización Mundial de la Salud incluyó el movimiento antivacunas entre sus 10 mayores amenazas para la salud mundial. De acuerdo con el organismo, el número de casos de sarampión en todo el mundo se ha incrementado en un 30% debido a la renuencia de muchas personas ante las vacunas, y además, dicha enfermedad ha resurgido en países que estuvieron cerca de eliminarla.

 

¿Cómo afecta esto a las mascotas?

Entre los simpatizantes del movimiento antivacunas hay numerosos propietarios de mascotas. Y al igual que se niegan a vacunarse y a vacunar a sus hijos, también evitan llevar a sus animales de compañía para que se les apliquen las vacunas que necesitan

 

Debido a esta nueva tendencia, los veterinarios de los países europeos han lanzado alarmas sobre una tendencia creciente de personas que, aunque sí llevan a sus mascotas a sus revisiones veterinarias, deciden no vacunarlas porque creen que las vacunas pueden causarle autismo a los perros y gatos, lo cual no es verdad, porque el autismo ni siquiera se da en los animales. 

 

Si esta nueva costumbre crece, puede volverse grave no sólo para la salud de las mascotas, que estarán expuestas a todas las enfermedades de las que los protegen las vacunas, sino también para las personas que directa o indirectamente conviven con ellos, pues existen virus y bacterias que los atacan a ellos y que también pueden contagiar a los humanos.

 

Por ello es importante que te informes bien y no creas en rumores o investigaciones sin sustento científico o médico, de las que ahora abundan en internet. Si tienes mascotas, debes mantener al día su cartilla de vacunación y desparasitarlas un par de veces al año. 

 

Puedes tener la tranquilidad de que tu animal de compañía no tendrá efectos adversos, más allá de los que rara vez pueden ocasionar las vacunas, como vómito o letargo. Pero para asegurarte de que las vacunas que recibe son seguras, debes llevarlo con un veterinario y no dejar que lo vacunen personas que a veces pasan de casa en casa, que cobran muy barato y que no están adscritas a ninguna institución de salud.

 

Aunque no es común que se presenten, para evitar que los efectos secundarios de las vacunas afecten a tu mascota, es necesario que la mantengas en observación las horas posteriores a la aplicación. Si notas que está desganada, si presenta algún comportamiento fuera de lo normal o si vomita, notíficalo de inmediato al veterinario para que te diga qué hacer. 

 

Pero lo que debes tener muy claro es que tanto para ti como para tus hijos y tus mascotas, más grave que vacunarse es no hacerlo, pues esto los pone en riesgo de adquirir un gran número de enfermedades que hasta ahora se han mantenido bajo control gracias a las vacunas.

 

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Con información de Animal's Health


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