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¿Cómo cuidar el agua con pequeños cambios en tu alimentación?

Abril 26, 2021

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Huella hídrica de los principales alimentos de origen animal

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  • Tips prácticos para sustituir el huevo en tus platillos y recetas

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¿Qué pensarías si te dicen que la preparación de una hamburguesa implica el gasto de 290 litros de agua? Probablemente te sorprenderías o ni siquiera lo creerías, ya que no se le ve el agua por ningún lado y quizás el único gasto de agua que te imaginas es la que se usó para lavar los vegetales que lleva.

 

Sin embargo, ese gasto de agua se refiere a la huella hídrica que todos los alimentos, productos y servicios tienen. Pamela Reséndiz, consultora en reducción de carne de Humane Society International México, explica que la huella hídrica es un indicador del volumen de agua que se utiliza para producir los bienes y servicios de uso diario.

 

En el caso de la hamburguesa, se usa agua para cultivar los vegetales y el trigo con el que se elabora la harina para el pan, el cual también requiere agua para su preparación; además, está el agua que implica la crianza del ganado del cual se obtiene la carne.

 

Esos 290 litros de agua que requiere una sola hamburguesa podrías utilizarlos para bañarte al menos tres veces, para realizar 48 descargas del WC y para mantenerte hidratado durante 91 días.

Por ello, es necesario crear conciencia de los hábitos diarios así como hacer algunos cambios en la dieta para reducir la huella hídrica. Reséndiz recomienda reducir el consumo de productos de origen animal, ya que son los alimentos que poseen una huella hídrica más elevada, mientras que el gasto de agua que implica la alimentación basada en plantas es considerablemente menor. 

 

“Al llevar una dieta mayormente basada en plantas podemos tener una reducción de nuestra huella hídrica hasta de la mitad”, afirma. “Por ejemplo, al consumir leche vegetal, sin importar qué tipo elijas, puedes tener tener una huella hídrica hasta 10 veces menor que al tomar la misma cantidad de leche de vaca”. 

 

Reséndiz explica que, si bien lo ideal es hacer la transición completa de una dieta basada en productos de origen animal a una totalmente basada en plantas, basta con empezar por realizar pequeños cambios, como reducir el consumo de carne o dejar de comerla 1 día a la semana, por ejemplo, y así poco a poco adquirir el hábito de consumir más vegetales y menos carne o productos de origen animal.

No se trata de renunciar al consumo de los alimentos de origen animal si no deseas hacerlo, sino de ser conscientes de todo lo que hay detrás de ellos y con base en eso realizar algunos cambios; por ejemplo, en vez de que la carne sea la protagonista en el plato convertirla en una guarnición y aumentar la cantidad de verduras, leguminosas, granos, cereales, etcétera.

 

Además de sustituir la carne por vegetales altos en proteínas y la leche de vaca por las distintas alternativas vegetales, Reséndiz da algunas sugerencias para sustituir el huevo en distintos platillos y recetas tanto dulces como salados:

 

¿Por qué es importante tomar en cuenta la huella hídrica de los alimentos?

En muchas ciudades, el punto crítico en cuanto a sequía y escasez de agua ha llegado. Cada vez es más común que haya localidades donde sólo hay agua disponible ciertos días de la semana, e incluso solamente en ciertos horarios, y la situación se vuelve alarmante. 

 

Por ello, existe una necesidad urgente por mejorar la eficiencia de su uso para la producción de alimentos, en especial de aquellos basados en animales de granja, que son los que implican un mayor gasto de agua.

 

Pamela Reséndiz explica que aproximadamente el 70% del agua fresca extraída es utilizada para la agricultura, y una gran proporción es usada para la alimentación y producción de los animales de granja destinados para el consumo, como vacas, cerdos, ovejas, pollos y gallinas. La sola producción de los granos necesarios como alimento para estos animales requiere de más de 15 mil litros de agua en promedio.

 

Para que te des una idea, la huella hídrica de una sola vaca destinada para la producción de carne es de más de 3 millones de litros de agua durante los 3 años que vive antes de ser sacrificada; si multiplicas eso por la cantidad total de vacas que se requieren cada día en la industria de la carne, la cifra es estratosférica.

 

Por eso es tan importante ser conscientes a la hora de elegir los alimentos, para empezar a ver no sólo el producto final sino todo el proceso y daño ambiental que hay detrás de ellos, y así hacer elecciones más inteligentes y sustentables. 


Imagen de portada: iStock 


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