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Hygge: aplica en tu vida el secreto danés para la felicidad

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Dinamarca suele colocarse en los primeros lugares de los rankings de felicidad que realiza anualmente la ONU, en los que se consideran diversos aspectos relacionados con el bienestar, como ingresos, libertad, confianza, esperanza de vida saludable, apoyo social y generosidad.

 

Pero además de tener cubierto todo esto para ser felices, los daneses practican la filosofía del hygge, palabra que no tiene una traducción exacta al español pero se refiere a algo acogedor y reconfortante, que aporta armonía y satisfacción a la vida diaria. 

 

Hygge es encontrar la felicidad en los pequeños momentos y detalles que hacen que tu día mejore y se vuelva especial. Tiene que ver con consentirte a ti mismo y valorar las cosas simples y sencillas que te hacen sentir bien, como cuando te acomodas en tu sillón preferido para tomar un delicioso café y escuchar música o leer un libro. 

 

Los daneses han encontrado en estos pequeños y gratificantes remansos de bienestar cotidiano la mejor forma de enfrentar el clima frío y gris (deprimente para muchos) que caracteriza a su país. Sin embargo, esta filosofía ha llegado a otros lugares, con todo tipo de climas, como una forma de vivir con optimismo y buen ánimo. 

 

¿Cómo aplicar la filosofía hygge?

El ritmo de vida actual hace que las personas estén siempre aceleradas, estresadas, y vivan con prisa, de malas, en medio de tumultos y con sus celulares y tabletas siempre en la mano para evadir toda esa negatividad de la vida cotidiana. 

 

Muchas veces, todo esto te impide prestar atención a las pequeñas cosas que tiene la vida y que pueden hacerte sonreir. Aplicar la filosofía hygge consiste precisamente en voltear la mirada hacia esos pequeños detalles y disfrutarlos en todo su esplendor.

 

El libro Hygge. La felicidad en las pequeñas cosas, escrito por Meik Wiking, director ejecutivo del Instituto de Investigación de la Felicidad de Copenhague, dice que esta forma de vida consiste en consentirse al crear entornos y situaciones de confort, intimidad y relajación.

 

Para lograrlo, es necesario prestar atención al ambiente que se percibe en tu casa. ¿Es un lugar en el que te guste estar y donde te sientes cómodo y relajado? 

 

Lo ideal es que los espacios estén iluminados por luz natural durante el día y que haya velas cuando empiece a oscurecer. Además, se recomienda que las paredes, los muebles y la decoración sean de colores claros, como blanco, marrón, gris y beige.

 

Si agregas madera a tu decoración, le darás un toque de calidez a tus espacios. Y algo que no debe faltar son las plantas en el interior, las cuales, además de darle una vista fresca y viva al lugar, lo hacen un espacio más relajante y propicio para el bienestar.

 

Es importante que tu casa tenga al menos un espacio en el que puedas disfrutar de la soledad, donde te mantengas desconectado de todo para estar contigo mismo. Puede ser un espacio relacionado con lo que te gusta, como un rincón de lectura, un espacio para hacer manualidades o un cuarto para escuchar música.

 

Pero así como la soledad es necesaria y valiosa, la compañía también lo es. Así que también necesitas un lugar, que puede ser la sala, una terraza o el jardín, que cuente con una atmósfera agradable y acogedora para recibir a tus seres queridos cuando te visiten.

 

Es importante que los muebles de toda tu casa sean cómodos, para que cada espacio resulte acogedor y sea un sitio en el que puedes relajarte, sentirte a gusto y así alcanzar el bienestar y la felicidad.

 

Pero hygge no sólo se refiere a la apariencia y comodidad del espacio en el que vives, sino a tu actitud ante los hechos y situaciones de cada día que te pueden hacer sentir bien.

 

Un aspecto importante es el disfrute de la comida. Más allá de la alimentación saludable, aquí se trata del placer de comer y beber lo que te gusta. En Dinamarca son muy populares el chocolate caliente y las galletas o tartas, por ejemplo. 

 

Y por supuesto, no se trata de comer hasta reventar, sino de darte un gusto de vez en cuando y consentirte con ese pastelito que tanto se te antoja, o tomar un café, té o chocolate caliente cuando llegas en la noche a tu casa, para relajarte.

 

La práctica de hygge también implica darte el tiempo para realizar actividades lúdicas, tanto en solitario como en familia. Aquí se incluyen todos tus hobbies y aquellas actividades en las que puedes involucrar a tus seres queridos, como preparar todos juntos la comida, salir de día de campo y llevar alimentos preparados por ustedes o reunirse para ver películas, jugar o conversar.

 

Un punto importante en esta filosofía es la desconexión de la tecnología para que puedas disfrutar realmente esos momentos de felicidad y estar totalmente presente en ellos. Así que, cuando vayas a leer, descansar, escuchar música o pasar tiempo con tus seres queridos, deja tus gadgets guardados para evitar distracciones y enfocarte en el momento. 

 

Finalmente, Wiking aconseja en su libro tener un “kit de emergencia hygge, que sirva como medicina para el alma después de un mal momento o un día estresante. Este kit se puede adaptar según tus gustos y necesidades, pero básicamente incluye una manta suave y calentita, tu bebida favorita, un bocadillo que en verdad te guste, ropa cómoda, algo de música o un buen libro, una vela para hacer el ambiente más cálido y acogedor, y tu celular apagado.


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