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7 señales para cambiar de trabajo

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Es domingo por la noche. De repente recuerdas que mañana es lunes, lo que significa que hay que ir a trabajar, ¡vaya faena! Si has vivido situaciones como esta, significa que algo anda mal con tu empleo. Puede ser que tu jefe no te motive a superarte, que tus compañeros se cuelguen de tu esfuerzo o tal vez simplemente lo que haces no te llena. Cualquiera que sea la razón, en una situación ideal no tendrías por qué sentirte así.

 

Estas son algunas señales que indican que es momento de ir en busca de nuevos horizontes laborales:

 

  • No hay crecimiento. Si tu carrera profesional está estancada hace años y no parece que el asunto vaya a mejorar, debes buscar un lugar donde tus talentos sean verdaderamente valorados y donde puedas explotar todo tu potencial.

 

  • No aprendes nada nuevo. Cuando tu mente no se alimenta, tu espíritu se adormece poco a poco. La idea es que tu actividad diaria sea estimulante y cada día salgas orgulloso de las metas que alcanzaste. 

 

  • Estás fatigado físicamente. Es cierre de mes y tú no te puedes ni mover, otra vez tienes gripe, o dolor de cabeza, de espalda y hombros. La pérdida de salud física es uno de los síntomas más obvios para darte cuenta de que tú estás primero que cualquier compañía y es tiempo de cambiar el rumbo.

 

  • Tu voz interior se escucha más fuerte. No es casualidad que, al terminar cada fin de semana, tu mente entre en un estado de angustia total. Se trata de tu intuición, que siempre te señala el camino que a la larga te traerá el bien mayor.

 

  • Buscas desahogo en otro sitio. Sí, te gusta aplicar la reunión afterwork con tus colegas, pero últimamente notas que lo haces casi diario y no te vas a casa antes de la tercera copa de vino. Cuidado: esto puede ser un indicio de que buscas drenar tu frustración laboral a través de actitudes poco saludables.

 

  • Sabes que tiene que haber más ahí fuera. Miras por la ventana la mayor parte de la jornada y no hay hora en la que no veas el reloj. Esperas a que termine el día de oficina para “comenzar tu vida”. Sentirte prisionero en tu trabajo es una señal clara de que lo padeces, en lugar de disfrutarlo.

 

  • Sientes que te traicionas a ti mismo. Una cosa es aceptar un trabajo temporal por necesidad económica, aunque a lo mejor no sea tu empleo soñado. Pero es muy distinto someterte a situaciones que consideras inaceptables o denigrantes con tal de pagar las cuentas.

 

Recuerda que tu tiempo en este mundo es corto, y no estás para desperdiciarlo en un ambiente donde no te sientas feliz y en paz. El universo siempre te ofrecerá cuantas opciones quieras, ¡sólo pídelas con el corazón!

 

Con información de Greatist


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