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Ten cuidado con lo que compartes sobre tus hijos en redes sociales

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Por qué no debes exponer a tus hijos en las redes sociales

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  • Lo que debes saber sobre la privacidad de las redes sociales

En un reciente ensayo publicado en el Washington Post, una madre que suele compartir historias e imágenes de su hija explicó su decisión de no dejar de escribir entradas en su blog, incluso después de que la niña había protestado. La mujer dijo que aunque se sentía mal, quería seguir con la exploración de su maternidad a través de lo que escribe.

 

Algunos de los lectores comenzaron opinar al respecto, pero particularmente una de las participaciones generó polémica: "¿Las publicaciones actuales en las redes sociales van a mortificar a los niños en el futuro?".

 

Al estar en las redes te expones a muchas situaciones y opiniones, y es válido, todos pueden expresarse. Sin embargo, es momento de reconsiderar la privacidad de los niños en línea. No obstante, la crítica a los padres y su comportamiento en las redes sociales está fuera de lugar.


Un impulso natural

A pesar de las acaloradas respuestas que puede provocar el hecho de compartir, hacerlo no es nada nuevo. Durante siglos, las personas han registrado detalles de su vida en diarios y álbumes de recortes. Es natural; los papás, sobre todo los nuevos, son fanáticos de productos como los álbumes fotográficos para registrar con detalle los primeros años de los niños.

 

La experta en comunicación Lee Humphreys ve el impulso que sienten los padres por documentar y compartir información sobre sus hijos como una forma de documentación. A lo largo de sus vidas, las personas ocupan muchos roles: hijos, cónyuges, padres, amigos, colegas. Humphreys sostiene que una forma de realizar estos roles es documentándolos. Mirar hacia atrás en estos rastros puede ayudar a las personas a formar un sentido de sí mismas, construir una historia de vida coherente y sentirse conectadas con los demás.

 

Si alguna vez has hojeado un viejo anuario, las fotos de viaje de algún familiar o el diario de una figura histórica, eres testigo de esa documentación, y lo mismo pasa al desplazarte hacia las entradas anteriores de los archivos de un blog o algún perfil de Facebook. Las redes sociales son recientes, pero el hecho de registrar la vida cotidiana es muy antiguo.

 

Escribir sobre la vida familiar y personal en línea puede ayudar a los padres a expresarse creativamente y conectarse con otros padres; también puede ayudar a la gente a entender su identidad como padres. 


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Desde esa perspectiva, queda claro por qué decirle a los padres que dejen de publicar sobre sus hijos en línea es una propuesta desafiante. Las redes sociales sse han vuelto fundamentales para la interacción de las personas con el resto del mundo, pero el hecho de que los padres lo hagan en blogs y redes sociales plantea problemas únicos. Las fotos de los álbumes familiares no transmiten datos digitales y sólo son visibles cuando decides mostrárselas a alguien, mientras que esas fotos de Instagram se encuentran en servidores que pertenecen a Facebook y son visibles para cualquiera que se desplace por tu perfil (a menos que tus opciones de privacidad indiquen lo contrario).

 

Las opiniones de los niños son importantes, y si un niño se opone con vehemencia a compartir, los padres siempre pueden considerar el uso de álbumes de fotos físicas, a la antigua. Los padres pueden tomar otras medidas para administrar la privacidad de sus hijos, como usar un seudónimo para su hijo, pero también darle el poder de veto sobre el contenido.

 

Sin embargo, los debates sobre la privacidad y la distribución a menudo se centran en los seguidores o amigos de los padres que ven el contenido, sin saber lo que hacen las corporaciones con esos datos. Pero el problema no son los papás sino las plataformas digitales, pues ¿cuándo pensaste el poder que éstas alcanzarían?

 

Estas plataformas operan de acuerdo con una lógica económica que la experta en negocios Shoshana Zuboff llama "capitalismo de vigilancia". Producen bienes y servicios diseñados para extraer enormes cantidades de datos de los usuarios en busca de patrones y los utilizan para influir en el comportamiento de consumo de las personas.

 

Estas plataformas persiguen un modelo de negocio basado en conocer a los usuarios quizá más de lo que ellos mismos se conocen, y en utilizar ese conocimiento para sus propios fines. En este contexto, la preocupación es por toda la información que compartes de tu vida en plataformas que son propiedad de compañías que pueden acceder a todos los rincones de tu vida. Ese es el problema de privacidad que necesita solución.

 

¿Qué publicar y qué no?

Ya que, en muchos casos, las redes sociales han llegado para sustituir los diarios y álbumes que se usaban antes, es muy normal que los papás quieran guardar en ellas los recuerdos de los primeros años de sus hijos y de las distintas etapas de su crecimiento.

 

No se debe satanizar la práctica de compartir fotos y videos donde aparezcan tus hijos, lo que sí es que debes tomar ciertas precauciones para salvaguardar su privacidad y su seguridad.

 

Si piensas compartir contenido digital sobre tus pequeños, la primera recomendación es que lo hagas desde una cuenta en la que tus contactos sean solamente amigos, familiares y personas de tu total confianza, para que gente desconocida y de la que no sabes sus intenciones tengan acceso a dicho contenido.

 

Puedes abrir un nuevo perfil o hacer una depuración del que ya tienes, para quedarte sólo con las personas que forman parte de tu círculo cercano. Además, ajusta la configuración de privacidad de tu cuenta de modo que todo lo que publiques (o al menos todo aquello relacionado con tus hijos) llegue sólo a las personas que quieres que lo vean y no esté disponible para todo el mundo.

 

Finalmente, antes de hacer pública cualquier imagen en la que aparezcan tus niños, pregúntate si es conveniente compartirla o si es mejor guardarla para verla sólo en privado con tu pareja y tus hijos. 

 

Para decidir qué publicar y qué no, puedes plantearte estas preguntas: ¿se sentirán cómodos tus hijos con ese contenido si lo ven cuando sean mayores? ¿Se sentirán bien si en algún momento lo ven sus amigos? ¿Cómo te sentirías tú si actualmente te encontraras en la red una imagen tuya así, de cuando eras pequeño?

 

De esta manera podrás decidir mejor qué publicar y qué no y con quiénes compartir el contenido que muestra instantes de la vida de tus hijos.

 

Con información de Fatherly


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