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Niños y perros: ¿una mala combinación?

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Ideas erróneas sobre la relación niños-perros

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  • El estilo del perro debe adaptarse a la familia

Tener perros es maravilloso, y más si hay niños en casa. Creer al lado de una mascota puede ser bueno para los pequeños, pero también puede ser peligroso. Los papás deben poner mucha atención en las siguientes cinco advertencias, que son mitos que deben sacudirse de la cabeza ya.

 

Los cachorros y los bebés son una gran fórmula

Son adorables, unos y otros, pero son una mala combinación. Los perros no dejarán de ser animales jamás, no importa cuánto empeño ponga el hombre en humanizarlos. Responden a instintos y es importante que se considere que los bebés no tienen control ni la capacidad de responder ante un ataque. Además, un cachorro no tiene entrenamiento, los adorables perritos sólo quieren morder todo a su paso. No es culpa de ellos si alguien sale herido. Por ello, si tienes mascotas e hijos pequeños, nunca los dejes solos, siempre deben convivir bajo la supervisión de un adulto, para evitar accidentes.

 

Un perro se ajusta a la mayoría

Seguramente algún tipo o tamaño de perro te gusta más, pero debes considerar que los perros, como los humanos, tienen una diversidad de temperamento según sus razas. Lo recomendable es buscar un perro que se ajuste al estilo de la familia.

 

Un bulldog, por ejemplo, es bueno para una familia ocupada porque no son muy activos y estarán encantados de establecer vínculos con niños. Pero un niño que necesita atención y tiene mucho que dar a cambio hará match con un can como el pug, pues los perros de esta raza aman ser consentidos. Los perros activos, como los labradores, serán excelentes para los niños activos y que aman el aire libre. Esto es sólo un ejemplo, porque si lo tuyo es la adopción, también puedes convivir con los perritos disponibles al pasar un tiempo con ellos para conocerlos antes de integrarlo a tu familia.

 

Los buenos perros no necesitan entrenamiento

En muchas ocasiones, las parejas tienen perro antes de decidirse a tener hijos. En muchos de esos casos, los padres pueden sentir que su compañero peludo se porta de manera ejemplar y podría llevarse bien con un niño. Pero incluso los buenos perros se benefician con entrenamiento antes de conocer al nuevo integrante.

 

El hecho es que agregar un niño a la manada puede ser un poco amenazador para la criatura que alguna vez fue el centro de atención. Con entrenamiento, el perro podrá lidiar con las distracciones y seguir órdenes, porque habrá casos en los que su comportamiento será esencial para evitar que el niño se lastime.

 

Después de un buen entrenamiento, el perro debe ser presentado a los niños y bebés para que sepan qué esperar, incluso llanto, que también puede alterar al canino. Aun así, es necesario asegurarse del comportamiento del perro: un bebé nunca se debe dejar solo con él.

 

Los perros son sucios y pueden enfermar a los niños

Ok, de acuerdo: los pelos, la baba y las heces son desagradables y podrías considerar que los perros son un riesgo de cuatro patas; sin embargo, resulta que los perros pueden aumentar la salud de un niño. Y gran parte del crédito, irónicamente, lo tienen las bacterias.

 

Los niños que crecen con perros han sido colonizados con dos tipos de bacterias buenas: Ruminococcus y Oscillospira. Estas bacterias están vinculadas con menores tasas de obesidad y alergias en los niños. Y los beneficios incluso pueden ocurrir antes de que llegue el bebé. En un estudio se encontró que las mujeres expuestas a perros durante el embarazo tenían hijos con menor riesgo de eczema. Eso sí, la higiene después de jugar con los perros es necesaria, pero con lavarse las manos basta.

 

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Los niños deben estar alejados de la muerte

Proteger a los niños de la muerte de una mascota no es útil. Decirle a un niño que su peludo amigo fue a vivir una vida feliz en una lejana granja se revelará como una mentira tarde o temprano, y aun así no le ayudará a entender la ausencia. 

 

Desde los 3 años de edad, los niños pueden comenzar a entender la muerte como parte de un ciclo. Y los padres harían bien en tener conversaciones abiertas sobre el tema cuando se presente la oportunidad. Y no tiene que ser la muerte del perro, los papás pueden hablar sobre plantas o insectos muertos. La parte importante es responder las preguntas con sinceridad y dejar que le lloren a su amigo a su propio ritmo.

 

Con información de Fatherly


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