6 razones por las que no aceptas tu grandeza, y cómo revertirlas

Mercedes Páez / 2017-06-07

¿Cuál es el techo de cristal que te impide crear la vida que siempre has soñado? ¿Te has dado cuenta de que no pasas de tus mismas metas de siempre? ¿Que las situaciones vuelven a ti una o varias veces en forma del mismo jefe, la misma pareja, la misma relación con tus amigos? Tal vez no te has dado cuenta de que los siguientes seis bloqueos no te han permitido avanzar hacia un lugar de mayor conciencia.

 

1. No quieres aceptar la responsabilidad de lo que has creado, de que la vida que tienes tú la has construido con tus pensamientos, tus creencias y tus elecciones. Eso te llevaría a hacerte responsable cada segundo, cada minuto y cada hora de tu vida sobre lo que estás creando y, por ende, lo que estás pensando y a lo que le estás dando poder y energía. ¿Te la pasas enojado porque tu jefe es un abusivo? ¿Sientes que la vida es un lugar de injusticia? ¿Tus padres te maltrataron y por eso eres así? Es mas fácil culpar a alguien más por tu infelicidad, en lugar de empezar a crear o vivir desde la conciencia y la responsabilidad.

 

Solución: deja de culpar a los demás, perdona y avanza, siempre estás creando. Y si siempre estás creando, entonces empieza a hacerlo desde la conciencia y la responsabilidad; salte del lugar de víctima y responsabilízate de tu propia vida.

 

 

2. Es más fácil vivir en automático, en lugar de detenerte a cuestionar todos los condicionamientos con los que vives. Es más cómodo tomar por hecho que todo lo que te dijeron cuando te educaron es una verdad, así como vivir de acuerdo con lo que te han dicho que debías tener para ser feliz. Estás viviendo según una fórmula social de éxito que tal vez no corresponde con lo que tú, desde tu esencia, quieres para ti, pero no te lo has cuestionado.

 

Solución: empieza a hacerte consciente de tus creencias y pensamientos, cuestiónate si es algo verdadero para ti o es algo que aprendiste, y comienza a alinearte con tu verdadera esencia.

 

3. No quieres sentir feo, prefieres evitar ese profundo lugar dentro de ti en el que como cualquier ser humano tienes miedos, frustraciones, resentimientos y enojos, que son los pantanos por los cuales tienes que atravesar para sanar, liberarte y de esta manera conocerte mejor. Así que prefieres no tocar fondo y mantenerte en el lugar en el que sobrevives, con tu dosis relativa de drama, queja y apatía.

 

Solución: deja que tus emociones fluyan, conéctate contigo mismo y no tengas miedo de sentir; acostúmbrate a detectar tus emociones, honrarlas y dejarlas pasar. Las emociones son como el agua: una vez desbloqueadas, se llevan todo lo tóxico.

 

4. No quieres salir de tu zona de confort, prefieres lo conocido, una mediocre relación sentimental por no estar solo, la empresa en la que has trabajado durante años que ya no te produce pasión y en la que ya no está tu corazón, la vida que repites cada mañana y las mismas metas de cada ciclo: bajar de peso, dejar de fumar, poner un negocio, comprar una casa. Incluso si decidieras hacer cambios es probable que recrees los mismos patrones, porque es lo que conoces, es lo que te parece familiar, es lo cómodo.

 

Solución: no te resistas al cambio; sal de tu zona de confort y sé congruente con lo que tu corazón quiere para ti, confía y avanza.

 

5. No te gusta estar solo y estás esperando a que todo venga de afuera, que el amor venga de tu pareja, el reconocimiento venga de tu jefe, el sentirte amado y aceptado venga de tu familia. No te gusta estar contigo y escucharte; no encuentras la forma de verte a ti y empezar a darte, tú mismo, lo que necesitas.

 

Solución: empieza a darte todo tú, empieza a reconocerte, a ser más amoroso contigo mismo, a ser tu mejor amigo y a disfrutar de tu propia presencia; de esta manera serás siempre una gran compañía para ti y, por ende, para los demás.

 

6. Te has identificado con una imagen --el director, la guapa, el trabajador, el exitoso, la víctima, la sanadora, el hípster, la ruda–; has construido una imagen y has edificado tu vida y tus relaciones en torno a ella. Gastas enormes cantidades de energía defendiendo lo que crees que eres y otra vez te sientes demasiado cómodo, aunque no te encante, como para explorar que pudieras no ser nada de lo que te dijeron o te dijiste que eres.

 

Solución: ábrete a la posibilidad de que no eres nada de eso, que lo que eres es una presencia llena de conciencia y de amor que vino con todo desde que nació y que lo único que tiene que hacer es reconocerlo y honrarlo.

 

Para construir una nueva vida desde tu grandeza, tienes que dejar el yo que has construido tan bien y moverte a tu parte más sagrada. Tienes que conocerte mejor, cuestionártelo todo, dejar de tener miedo, sentir diferente, entrenarte a pensar diferente. Eres tú mismo quien desconoce su propia grandeza, eres tú quien ha decidido sostener el miedo y el drama en lugar de soltar y abrirse a nuevas posibilidades. Abrirte a soltar y reconocer que lo que habita en ti es un cúmulo de experiencias, circunstancias y situaciones que tienen el propósito de hacerte trascender para evolucionar y que lo único a lo que viniste es a vivir desde tu grandeza, es el gran comienzo de la aventura hacia esa gran vida.

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