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3 hábitos que te agotan emocionalmente

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Los pensamientos que agotan tu energía emocional

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  • Formas de evitar pensamientos y hábitos que drenan tu energía

De la misma manera en que algunos alimentos puede tener un efecto negativo en tu bienestar físico, también hay pensamientos y hábitos que si se vuelven recurrentes tendrán efectos negativos en tu bienestar emocional. 

 

Si esos hábitos, pensamientos y prácticas mentales fueran alimentos, serían del tipo de los que te hacen ganar mucho peso emocional, es decir, vivir en un estado de afecto negativo que consiste en una mezcla de preocupación, estrés y desilusión. 

 

El peso emocional puede volverse tan difícil de perder como el corporal y puede dificultar la sensación de alegría y aprecio, reduce tu capacidad de ser abierto y accesible y baja tus niveles de motivación y compromiso.

 

Las siguientes son tres prácticas comunes que pueden agregar peso emocional y afectar tu bienestar emocional. Conócelas y aprende a identificarlas, para que puedas evitarlas.

 

1. Tener expectativas poco realistas

Se dice que la mejor forma de evitar desilusión, decepción y frustración es evitar las expectativas, y más aún si son muy altas. 

 

Y eso es real, porque las expectativas consisten en la forma en que quieres y esperas que sean las cosas, que ocurran y se resuelvan las situaciones, y actúen y respondan las personas. Pero al final, todo eso está fuera de tu control, así que difícilmente será como quieres o esperas.

 

Por eso, lo más recomendable es enfrentar la vida sin expectativas y sin idealizar a las personas, situaciones o relaciones. Lo mejor es dejar que todo a tu alrededor fluya, para enfocarte solamente en ti y en la manera en que respondes a ese entorno que no puedes controlar. 

 

Además, ten presente que nadie está obligado a cumplir las expectativas de los demás; tampoco tú. Por eso, no debes vivir para cumplir con lo que se espera de ti, sino para elegir lo que te hace feliz y pleno.

 

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2. Compararte con los demás

Las comparaciones con las vidas de otros pueden aumentar la ansiedad y la depresión, agotar la motivación y reducir la autoestima. Independientemente de lo increíble que seas, siempre vas a encontrar personas que te parezcan más inteligentes, exitosas y atractivas que tú; aunque eso no necesariamente sea cierto, así lo percibes. 

 

Compararte con alguien a quien consideras mejor que tú en cualquier aspecto puede tener dos tipos de efectos: uno positivo, en el que te sirve como inspiración y motivación para esforzarte más; y uno negativo, que te hace sentir mal, con envidia y frustración, en una posición inferior e incapaz de lograr lo que te propones. 

 

Lamentablemente, en la mayoría de los casos, las comparaciones surten el efecto negativo. Por ello, lo mejor es no compararte con nadie. Piensa que cada persona es diferente y por lo tanto, cada uno tiene caminos, retos y obstáculos diferentes, que se traducen en tiempos distintos para alcanzar sus respectivos objetivos

 

Por eso, no te sientas mal si ves que de pronto tus amigos de la misma generación ya están casados, tienen hijos, compraron su propia casa o viajan con mucha frecuencia; quizá tú estás en otro momento y disfrutas de otras cosas, así que permítete hacerlo, disfruta de tu momento y deja a los demás seguir en su propio camino. 

 

O quizás, al hacer esas comparaciones te has dado cuenta de que no te has esforzado lo suficiente para alcanzar tus metas y realizar tus sueños; de ser así, reflexiona y haz los cambios necesarios para llevar tu vida hacia el rumbo que deseas, pero no dejes que el resultado de esas comparaciones se vuelva una limitante ni algo en tu contra. 

 

3. Comprometerte a hacer más de lo que puedes 

Comprometerte de más y pretender que la vida te alcance para atender a tu pareja, familia, amigos, trabajo, mascotas, cursos, deportes, hobbies y todo lo que se acumule, no es saludable ni posible, pues en algún momento vas a terminar por quedar mal en algo, o en todo. Y al final, por atenderlo todo vas a dejar de lado lo que debe ser más importante para ti: tú mismo.

 

El exceso de compromisos y actividades puede causar una ansiedad abrumadora, sobrecarga cognitiva y fatiga mental. Asumir más responsabilidades de las que puedes llevar a cabo reduce las posibilidades de que cualquiera de ellas reciba la atención que merece y se haga realmente bien. 

 

Hay dos patrones de pensamiento que contribuyen al compromiso excesivo: 

  • La creencia de que estar ocupado es bueno. Las personas ocupadas son consideradas como más exitosas, más competentes y más importantes. Por lo tanto, permanecer y parecer ocupado es más deseable socialmente que tener demasiado tiempo libre y nada que hacer. 
  • El miedo a perderse de algo. La vida está llena de oportunidades emocionantes y si comienzas a decir que no, te arriesgas a quedarte excluido, y peor aún si se trata de algo que consideras innovador, que te cambie la vida o haga historia. Entonces, empiezas a decir que sí a todo y el miedo a perderte de las cosas cambia por el estrés que conlleva tener tantos compromisos por cumplir. 

 

Centrarse en encontrar un equilibrio entre hacer demasiado y hacer muy poco puede llevar tiempo, pero compensará el peso emocional agregado por el estrés de un compromiso excesivo.

 

Ahora que lo sabes: un buen punto de partida para prevenir el aumento de peso emocional es la conciencia: ser capaz de identificar estas prácticas a medida que te involucras en ellas, para que puedas detenerlas en cuanto se presenten y, poco a poco, dejar de hacerlas

 

Para hacer el proceso más fácil, puedes empezar por hacerte preguntas como: ¿es realista esta expectativa? ¿es justa esta comparación? ¿es este compromiso sabio? Así podrás reflexionar y tomar mejores decisiones para tu bienestar emocional.

 

Con información de Psychology Today


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