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Primero RESPIRA: alarga tu vida, expande tu respiración

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6 minutos de lectura

Nuestra vida en esta Tierra comienza con una inhalación y termina con una exhalación. El patrón de respiración promedio es de 16 inhalaciones y exhalaciones por minuto. En momentos de calma, nuestra respiración se alarga. Cuando el sistema nervioso se altera, la respiración se agita. Así de básico como se lee, el efecto de la respiración y las señales que ésta nos brinda se pierden a veces de vista en medio del trajín cotidiano. El hábito suele darla por hecho, pero la respiración es el regalo más grande que se nos ha dado, porque respirar significa vivir.

 

En los Upanishads (textos sagrados de la India) y en el Siri Guru Granth Sahib (Gran compendio de sabiduría) del Sikh Dharma, se nos recuerda constantemente que “El prana es el gurú”; el prana, la energía vital que sostiene todo lo que existe, aquello que en las películas de Star Wars se nombra como La Fuerza, es el Maestro, el agente de cambio que nos lleva de la oscuridad a la luz. La forma inmediata de adquirir prana y expandir nuestra fuerza vital es a través de dos procesos innatos: respirar y comer. A lo largo de las siguientes semanas, dedicaré este espacio a diversos aspectos y beneficios de hacer conciencia de la respiración, y compartiré algunas prácticas o ejercicios que te permitan experimentar los beneficios de honrar el camino que conecta el cuerpo con el alma: la respiración.

 

Donde va la respiración, va la mente. Donde va la mente, va el cuerpo

La anatomía yóguica nos indica que contamos con 72 mil nadis o canales nerviosos sutiles por donde transcurre el prana. Los principales que involucran el proceso de la respiración son:

  1. Ida: conecta con el hemisferio cerebral derecho, responsable de nuestra actividad emocional, sensitiva, intuitiva, creativa, relajada y artística. Representa nuestra polaridad femenina, receptiva, lunar y la energía de eliminación o apana.
  2. Pingala: comunica con el hemisferio cerebral izquierdo, donde tiene lugar nuestro desempeño organizacional, matemático, disciplinado, estructural y calculador. Representa nuestra polaridad solar, proyectiva, masculina, la voluntad, el vigor y la energía pránica.
  3. Sushumna: representa el sistema nervioso central y la columna vertebral. Es el punto de unión y balance entra las polaridades, el canal por el que circula, asciende y desciende nuestra energía creativa o kundalini.

 

Si nos detenemos unos minutos a observar qué ocurre cuando inhalamos, por dónde entra más aire, qué pasa cuando lo retenemos, por dónde circula, qué ocurre cuando sale, podemos encontrar un oasis dentro de nosotros y contactar con nuestra alma, porque:

  • Al permanecer presentes en una respiración consciente, larga y profunda, equilibramos nuestros hemisferios cerebrales, nos abrimos a la experiencia de sentir con atención y nos adentramos en nuestro cuerpo con mayor sutileza.
  • Percibimos con mayor claridad aquel espacio de quietud divina que permanece entre quien respira y la respiración: nuestra alma. Es por esto que, en tan sólo una inhalación larga y profunda, suele experimentarse una sensación de bienestar y tranquilidad.
  • Al observar lo que ocurre en cada nadi mientras respiramos y asociarlo con lo que representa, podemos descubrir o entender aspectos de nuestra vida que requieren ser trabajados. Por ejemplo: si circula más aire por la fosa nasal izquierda que por la derecha, habría que preguntarse qué situaciones relacionadas con el orden, la estructura, la disciplina o la parte activa de tu vida, requieren liberarse para que se equilibre la respiración.

 

En la medida de la respiración se encuentra la longitud y altitud de nuestra vida

Mientras más larga y profunda sea nuestra respiración, más larga será nuestra vida. Al expandir la respiración, expandimos los pulmones, potenciamos nuestra vitalidad y abrimos el pecho, donde se ubica el chakra del corazón: la capacidad de dar, amar, servir y ser compasivos. Respirar profundamente nos permite abrir nuestro corazón para dar y recibir con gozo y conciencia.

 

Al contactar con tu energía vital y tu sutileza desde la respiración puedes elevarte y mantenerte arriba ante cualquier circunstancia de la vida cotidiana, por retadora que sea. Desde el balance de una respiración larga y profunda, puedes ver con claridad las posibles vías antes de tomar cualquier decisión.

 

La respiración de 1 minuto

Es un pranayama o ejercicio de respiración que te permite entrar en un estado de conciencia y alerta en cualquier momento del día. Consiste en:

  • Inhalar durante 20 segundos.
  • Retener el aire dentro durante 20 segundos.
  • Exhalar en 20 segundos.

 

Para practicarla:

  • Siéntate en sukhasana con las piernas cruzadas al frente o sobre una silla, con los pies en el suelo y las manos relajadas sobre las rodillas. Endereza tu columna vertebral, mete el ombligo, abre el pecho, relaja los hombros, estira el cuello como si te jalaran de la coronilla y mete ligeramente la barbilla al cuello, de tal manera que permanezca paralela al suelo.
  • Respira unos segundos, largo y profundo, de manera continua. Al inhalar, deja que el aire entre completamente por tu nariz, se infle tu estómago como si fuera un balón y el aire suba hasta tus pulmones y clavículas. Al exhalar, ve sacando el aire desde las clavículas, exprime tus pulmones levantando el diafragma y deja que tu estómago se desinfle por completo. Date de 2 a 3 minutos para sentir cómo te adentras en tu respiración, en ti.
  • Ahora, inhala largo y profundo contando mentalmente hasta 20, sin apresurar el conteo y manteniendo el mismo ritmo de principio a fin.
  • Retén durante 20 segundos.
  • Exhala largo y profundo, sin prisas, en 20 segundos.
  • Repite el ciclo durante mínimo 3 minutos y hasta por 31 minutos.

 

Disfruta el proceso

Evita forzar tu respiración o acelerar el conteo. Si no puedes con los intervalos de 20 segundos, comienza tu práctica con 5, luego 8, 10, 15, hasta llegar a 20. De esta manera, podrías inhalar en 10, retener en 10 y exhalar en 10. Sé gentil con tu cuerpo y tu respiración, sin prisas.

 

Beneficios:

  • Equilibra los hemisferios cerebrales y propicia su cooperación.
  • Calma notablemente el miedo, la ansiedad y las preocupaciones.
  • Brinda presencia a nivel intrapersonal y receptividad espiritual.
  • Desarrolla la intuición.

 

Te invito a probar, practicar y observar los cambios y beneficios que te brinda una acción tan sencilla y tan benéfica como este pranayama. La próxima vez que llegue un momento en que sientas que “vas a explotar”, que la sombra del miedo se asoma bajo la puerta, que requieras tomar una decisión o externar una palabra de aliento, recuerda: primero respira; inhala, llénate de energía vital, retén, vuélvete presente, exhala, libérate, observa los cambios, cambia. Todo lo que necesitas está dentro de ti; respira, contáctate, expande tu vida y con ella, vibra el palpitar del cosmos en cada inhalación y exhalación.

 

Sat Nam.


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