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La depresión también es cosa de niños

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Es más fácil criar niños fuertes que reparar adultos rotos.

Frederick Douglass.

 

Aunque la infancia se suele ver como una etapa color de rosa en la que todo es felicidad y no existen las preocupaciones, la realidad es que los niños también sufren de padecimientos que afectan su bienestar físico y emocional, como estrés, ansiedad y depresión.

 

Para conocer más sobre la forma en que la depresión afecta a los niños, las causas que originan este padecimiento y la manera de prevenirlo, Harmonía platicó con Norma Farca Hamui, psicoterapeuta y presidenta de la Fundación DB, una asociación civil sin fines de lucro que busca brindar apoyo a los sectores más vulnerables de la población en nuestro país.

 

De acuerdo con la especialista, tres de cada 10 niños sufren depresión en México. Debido a esto, el 15% de las consultas psiquiátricas que se brindan en el país son para niños, así que es un problema que requiere atención.

 

La especialista explica:

La depresión es una enfermedad muy común, que afecta de manera física y mental, así como en la forma en que se piensa y se siente. Es una fuerte perturbación del humor, que se manifiesta como un trastorno del estado de ánimo, y si no se recibe el tratamiento adecuado, puede resultar incapacitante y provocar un elevado nivel de malestar.

 

En el caso específico de los niños, Farca hace enfásis en que ellos se encuentran en una fase de desarrollo en la que existe una falta de madurez emocional, así que no saben expresar ni manejar sus emociones adecuadamente.

 

Debido a esto, muchas veces los papás confunden la depresión con berrinches, hiperactividad o mal comportamiento, así que los pequeños no reciben el tratamiento adecuado, sino hasta que su depresión alcanza un nivel muy profundo.

 

Cómo detectar la depresión en los niños

En este punto, Farca destaca que "es importante diferenciar la tristeza de la depresión, ya que la tristeza es un estado emocional normal y temporal, mientras que la depresión tiene una larga duración y una intensidad mucho mayor".

 

Asimismo, es importante considerar que "el niño no te va a decir que tiene algo, porque no lo sabe, pero lo demuestra a través de sus comportamientos y actitudes", explica la psicoterapeuta, y agrega que se puede tratar de una depresión cuando esa tristeza profunda se presenta de manera recurrente durante un período de más de 2 semanas.

 

Además de la tristeza constante, hay una gran variedad de síntomas que se relacionan con la depresión infantil, como: 

  • Irritabilidad, enojo manifestado en rabietas y conducta agresiva u hostil.
  • Pérdida de interés hacia su entorno.
  • Falta de capacidad de disfrutar lo que antes les gustaba.
  • Rechazo para ir al a escuela.
  • Falta de energía, cansancio y desánimo.
  • O hablan mucho o no hablan.
  • Hiperactividad o pasividad excesiva.
  • Pérdida de confianza y autoestima.
  • Acciones autodestructivas, como lastimarse a sí mismos o buscar situaciones que los lastimen, como peleas en la escuela.
  • Trastornos alimenticios (dejan de comer, comen de más o vomitan lo que ingieren).
  • Cambios repentinos de peso, derivados de esos trastornos.
  • Incapacidad para concentrarse.
  • Bajo rendimiento escolar.
  • Alteraciones en el sueño: o no pueden dormir o empiezan a dormir mucho.
  • Falta de control de esfínteres: si ya no lo hacían, se vuelven a hacer pipí en la cama.
  • Somatizaciones que se presentan principalmente con dolor de cabeza y estómago.

 

¿Qué hace que los niños se depriman?

Norma Farca explica que la depresión infantil es multifactorial, y en la mayoría de los casos surge debido al entorno en el que viven los niños y la forma en que se relacionan tanto en casa como en la escuela.

 

Entre las principales causas de depresión infantil, la especialista menciona las siguientes:

  • Sentimientos de culpa ante las peleas, separación o divorcio de los padres.
  • Pérdida de alguno de los padres por muerte, divorcio o abandono.
  • Sensación de no ser querido en casa, a veces porque los padres realmente no le muestran afecto o porque el niño es muy sensible y no recibe los estímulos emocionales que requiere.
  • Cualquier tipo de abuso físico o emocional (en México, seis de cada 10 niños sufren alguno de ellos).
  • Altas exigencias en la escuela y estilo educativo muy estricto. Si le va mal en la escuela, puede sentir que ha fracasado, que no es bueno, que no sirve.
  • Padres muy exigentes y perfeccionistas, que por más que hacen los niños, no logran satisfacerlos.
  • Problemas físicos, como discapacidades, que ocasionan que se sienta discriminado y reciba algún tipo de agresión.
  • Bullying o acoso escolar.
  • La depresión infantil se incrementa en la preadolescencia y en la adolescencia, debido a los cambios físicos y emocionales por los que atraviesan.

 

¿Cómo se puede prevenir la depresión infantil?

Farca señala que la labor de prevenir la depresión infantil está sobre todo en manos de los padres de familia, pero también en los maestros y en cualquier adulto que conviva con menores, sean o no de su familia.

 

Las acciones que se deben tomar para evitar que un niño caiga en esta enfermedad incluyen las siguientes: 

  • Los padres deben demostrar su cariño a sus hijos y brindarles confianza para que puedan acercarse a ellos cuando tengan algún problema o inquietud. 
  • Deben ayudarlos a superar sus errores mediante la empatía, sin maximizarlos ni hacerlos sentir mal por ellos.
  • Es muy importante que los padres estén presentes, que no dejen a sus hijos con la tele, la computadora, el celular o los videojuegos para que se entretengan, sino que dediquen tiempo para hablar con ellos y conocerlos.
  • Tanto padres como profesores deben dejar que los niños se expresen y externen sus emociones, sin anular o minimizar sus preocupaciones. 
  • Evitar frases como "los niños no lloran" o "no es para tanto" y escucharlos para comprenderlos y así ayudarlos a solucionar lo que les aflige, molesta o preocupa. 
  • Es necesario motivarlos, felicitarlos por sus logros y decirles que están orgullosos de ellos, reconocerlos y hacerlos sentir seguros de sí mismos.
  • Es importante que se sientan protegidos por sus padres ante cualquier adversidad.

 

Tratamiento de la depresión infantil

"Si los papás ven que algo no está bien con sus hijos, deben acudir a un especialista y, si es necesario, hacer una terapia familiar conjunta", indica Farca. 

 

Además es importante mencionar que, al igual que sucede con los adultos con depresión, hay ocasiones en las que se debe medicar al niño para ayudarlo en su proceso de sanación.

 

Farca explica que el tratamiento de la depresión infantil es individualizado, pues se deben considerar factores como la edad del niño, su personalidad, el entorno en el que se desenvuelve y las situaciones que desencadenaron su depresión. 

 

También hace énfasis en que el tratamiento debe ser llevado por un psicoterapeuta, psicólogo o psiquiatra que sea especialista en niños, así como en la importancia de que los papás se involucren en la terapia, ya que se trata de un problema familiar. 

 

"La depresión del niño es el síntoma de una familia en la que algo está mal", indica la especialista, quien afirma que en ocasiones los papás son los que requieren un tratamiento, más que el niño, porque su forma de ser, de relacionarse y de tratar al menor es lo que ocasiona esa depresión. 

 

Finalmente, debido a los múltiples factores que desencadenan la depresión infantil y a la diversidad de síntomas que la manifiestan, es necesario un buen diagnóstico para tener un buen tratamiento; por eso no basta con tratar de ayudar al niño por cuenta propia, sino que es apremiante acudir con un especialista. 

 

"El terapeuta canalizará al niño y a la familia al tipo de terapia o tratamiento que se requiera en cada caso", comenta Farca. En la mayoría de los casos se usa el juego como parte de la terapia, sobre todo con los niños más pequeños.


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