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¿De qué se arrepienten los nonagenarios?

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Que los años y las experiencia dan perspectiva

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  • A disfrutar del momento presente, sin importar la edad

Todas las personas tienen alegrías, esperanzas, miedos y anhelos que no se desvanecen con el tiempo. El caso de la gente de edad avanzada no es diferente, desde luego. Lydia Sohn, una ministra de la iglesia en Estados Unidos, condujo una serie de entrevistas a gente mayor de 90 años y los resultados fueron sorprendentes.

 

En primer lugar, la entrevistadora aceptó tener una idea preconcebida de asociar los anhelos profundos con la energía de la juventud. Durante sus conversaciones con los sujetos de su investigación, se dio cuenta que tenían miedos, arrepentimientos y felicidad en el presente, como cualquiera. En definitiva, sus vidas no se tratan únicamente de recordar con nostalgia sus años mozos.

 

Sobre sus arrepentimientos más relevantes, la mayoría compartió que tenían que ver con sus familias. Muchos deseaban que sus relaciones con hijos o entre sus hijos hubieran resultado diferente. Estas fracturas relacionales aún les causaban tristeza. Entre muchos otros arrepentimientos menos importantes, éstos eran los que hasta la fecha les robaban el sueño.

 

En cuanto a los momentos más felices, cada uno de los entrevistados y entrevistadas (todos viudos) relató anécdotas sobre aquellos tiempos cuando sus parejas vivían y sus hijos estaban bajo el mismo techo. Aunque esta época en la vida puede ser de las más estresantes, con presiones laborales, obligaciones de la paternidad y casi nada de tiempo para uno mismo, sin duda la catalogaron como la etapa más feliz.

 

Un tema que le interesaba en especial a la autora de esta investigación era saber si sus entrevistados consideraron a su esposo o esposa como el verdadero amor de su vida. Las respuestas fueron variadas, pero en cualquiera de los casos, todos intentaron que sus relaciones funcionaran. Al parecer un común denominador era que, una vez que tuvieron hijos, sus matrimonios ocuparon un segundo plano y el núcleo familiar se convirtió en la prioridad. Sin embargo, esto no significa que el deseo y la pasión hubieran desaparecido. Hasta la fecha, todos experimentan atracción intensa y, aunque el sexo es un tema más complicado, anhelan compañía y esa sensación de romance que se tiene a los 20, los 30, etcétera.

 

El duelo de la juventud del cuerpo físico parecía importarle más a unos que a otros. Aquellos que nunca se percibieron como atractivos no experimentaron este sentimiento de pérdida. En cambio, los que se consideraban atléticos y bellos físicamente sí batallaron al asimilar los cambios en la apariencia de sus cuerpos con el paso de los años.

 

Algo muy interesante es que el éxito profesional y las decisiones que tomaron respecto a sus carreras no figuraron entre los arrepentimientos ni los momentos felices. Ninguna de estas personas lamentaba aspectos de sus trabajos, únicamente el hecho de no haber pasado más tiempo junto a sus familias a causa de algún empleo demasiado demandante. En resumen, cuando Sohn les preguntó si hubieran querido lograr más cosas en su vida, las respuestas fueron tajantes: hubieran querido amar más.

 

Con información de Medium


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