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13 cosas que las mujeres fuertes no hacen

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Cómo ser una mujer mentalmente fuerte

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  • Hábitos para convertirte en una mujer fuerte

De la misma manera en que ejercitas tus músculos y te preocupas por tu cuerpo, debes también preocuparte por tu salud mental. Esos son los hábitos buenos que realmente van a contribuir a tu bienestar en general; cuando reconoces esos patrones que debes hacer a un lado, puedes adoptar nuevas rutinas que sí contribuyan a mejorar tu calidad de vida.

 

En su libro 13 cosas que las mujeres mentalmente fuertes no hacen, Amy Morin te da una guía para que puedas reconocer si haces esas cosas y cómo debes cambiarlas para que te conviertas en una mujer más fuerte mentalmente.

 

Reconocer tus hábitos negativos es el primer paso que tienes que dar para crear cambios positivos y duraderos.

 

No se comparan con los demás. Las redes sociales son un veneno cuando las utilizas de la forma incorrecta. ¿Te dedicas a ver el Instagram de tal o cual modelo con “el cuerpo perfecto” y añoras tenerlo? ¿o envidias las vacaciones de esa compañera mientras trabajas? Si bien no es una regla, las redes sociales han contribuido a que te compares con las demás personas, pero cada momento que pasas así es un minuto perdido para enfocarte en tus metas en la vida y en lo que tienes que hacer y solucionar para ir hacia ellas.

 

La próxima vez que te encuentres en una situación así, piensa dos veces y reflexiona acerca del tiempo que perderás al no enfocarte en tu vida.

 

No insisten en la perfección. Querer alcanzar la perfección causa estrés y en ocasiones nubla tu perspectiva de las cosas, lo que resulta en algo contraproducente y a la larga te cansará. Lo mejor que puedes hacer es ponerte expectativas altas de ti misma, pero siempre de forma consciente, para que sean algo real y no una mera ilusión de alcanzar algo imposible.  

 

No ven la vulnerabilidad como una debilidad. Mantener la compostura hará que las personas vean que eres alguien con seriedad. Sin embargo, pedir ayuda cuando es necesario, reconocer tus debilidades y admitir que no siempre vas a tener la razón no son señales de debilidad. Es un paso difícil cuando siempre quieres hacerte ver como la persona perfecta y que tiene todo bajo control, pero debes reconocer que no siempre podrás hacerlo sola y necesitas ayuda de los demás.

 

No permiten que las dudas sobre sí mismas les impidan alcanzar sus metas. Seguramente te ha pasado que tu cerebro en ocasiones trata de convencerte de que no eres lo suficientemente buena para hacer tal o cual cosa, pero no creas todo lo que piensas. Debes tener siempre la confianza en que puedes lograr las cosas y trabajar para ser tu mejor versión posible cada día.

 

No sobrepiensan todo. Darle vueltas a todo lo que podría salir mal si haces algo o no es una gran pérdida de tiempo y energía. A la larga, te hará daño psicológicamente; por eso es mucho mejor que te ocupes, en lugar de preocuparte. Si tienes algún problema, piensa en cómo lo puedes solucionar y en las acciones necesarias para lograrlo.

 

No le temen a los retos. Tal vez estés por tomar una nueva posición en el trabajo o te encuentres en una conversación complicada: en este momento, debes enfrentar tus miedos y no huir de ellos. Siempre paso a paso; no quieras hacer las cosas de forma impulsiva, porque los resultados no serán duraderos. De esta manera, ganarás confianza en ti misma.

 

No tienen miedo de romper las reglas. Ya sea por presión social o creencias que tenemos desde muy pequeños, las reglas siempre han existido, y en la medida de lo posible hay algunas que no se deben romper. Pero cuando quieras lograr algo y pienses que las reglas te limitan, recuerda que las personas que han roto esas reglas son las que cambian el mundo.

 

No hacen menos a los demás. Puede ser tentador poner a los demás en una posición debajo de ti para que te sientas mucho mejor contigo, pero las personas que realmente son líderes son las que apoyan a los demás y siempre tratan de que todos ganen porque saben que el trabajo en equipo es mucho más fructífero.

 

No permiten que otros limiten su potencial. Debes tener autoestima y no dejar que los demás tengan influencia sobre lo que haces o no. No permitas que te digan que no puedes; cuando esto suceda, demuéstrales que sí lo puedes hacer, y mucho mejor de lo que pensaban.

 

No se culpan a sí mismas cuando pasan cosas malas. Si bien es importante aceptar la responsabilidad personal cuando se comete un error, la culpa tóxica hace más daño que bien. Decir "Tomé una mala decisión" es mucho más productivo que pensar "Soy una mala persona".

 

No se mantienen en silencio. Encuentra tu voz auténtica, no te calles cuando quieras opinar sobre algo y siempre hazlo desde un lugar de respeto hacia los demás. Para esto necesitas encontrar qué es lo que quieres comunicar y hacerlo de una forma entendible, para que las demás personas te escuchen con toda la atención.

 

No le temen a reinventarse. Todo cambia conforme pasa el tiempo: tus prioridades, valores, personalidad, etcétera. Asimismo, debes hacerlo tú y aceptar que el cambio es un proceso natural de la vida.

 

No le temen a aceptar su éxito. Como mujer exitosa, seguro te da miedo parecer arrogante o ambiciosa; incluso, cuando eres elogiada, es probable que le des el crédito a alguien más. Empieza con un simple "gracias" y aprópiate de tus propios logros con humildad y agradecimiento.

 

Construye tu fuerza mental

Afortunadamente, todas las personas son capaces de desarrollar fuerza y equilibrio mental si se lo proponen. Solamente debes aceptar las cosas en las cuales aún tienes trabajo por hacer y reconocer que la vida es un camino de constante aprendizaje. No trates de controlar todo y simplemente vive la vida con respeto a los demás y autoestima, para que puedas lograr todo eso que tienes en mente.


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