Guía de regalos: ¿es buena idea regalar una mascota en Navidad?

Paulina Sánchez / 2017-12-18

El 70% de las mascotas regaladas en Navidad son abandonadas. La mayoría termina en refugios, mueren de hambre y frío en las calles o son sacrificadas.

 

La idea de un perrito o un gatito en una canasta bajo el árbol de Navidad puede parecer encantadora…y lo es. Lo que no es agradable es considerar que un ser vivo inofensivo sea un objeto material que se pueda adquirir y desechar al antojo. Todo animalito es un ser con derecho a la seguridad, el bienestar y la vida. Por eso, tomar la decisión de adoptar uno y regalarlo en Navidad implica un serio compromiso familiar.

 

Adopta, no compres

Primero que nada, ten en cuenta que durante estas fechas es común encontrar montones de ofertas de cachorritos en venta. Las personas que los ofrecen ganan miles de pesos a costa de sus propias mascotas, a las cuales cruzan –muchas veces en detrimento de su salud– para producir lo que ellos ven como objetos de compra-venta y no como seres vivos. Por eso, la primera regla de oro es: adopta, no compres. Muchos de los perritos y gatitos que están en adopción nacieron en un hogar, no en la calle, pero fueron abandonados. Tú puedes ser esa segunda oportunidad de cariño que merecen; puedes darles el hogar que alguien más les negó. Lo que es más, al adoptar evitarás que esos animalitos sean sacrificados y que las personas que lucran con la vida y la salud de sus mascotas continúen con esas prácticas. Hay demasiados animalitos que necesitan un hogar y, créelo, la cantidad de amor que te pueden dar no está, en sentido alguno, relacionada con cuestiones de raza o pedigrí.

 

Una mascota es un regalo para toda la vida

A diferencia de una prenda que puedes cambiar de talla o algún otro regalo que se puede devolver si no te gusta, un animalito no es objeto de cambio. Cada perrito y gatito tiene una personalidad, cierto. Algunos son más latosos, cariñosos o juguetones que otros, pero, como pasa con los seres humanos, no es nuestro derecho escoger si nos gusta o no el carácter de un hijo. Un perrito o gatito adoptado en Navidad (o en cualquier época del año) no está en “periodo de prueba” para ver si nos agrada o nos conquista. Quienes en realidad estamos a prueba somos los humanos. Es nuestra obligación ser pacientes y educar a nuestras mascotas para que sepan qué esperamos de ellas en casa y cómo deben comportarse. Es también nuestra responsabilidad aprender a “hablar su idioma” para descubrir cómo comunicarnos de la mejor manera con ellos. Al inicio, como pasa con los bebés, puede costarles trabajo saber qué esperamos de ellos, pero si se tiene constancia y paciencia, con el tiempo aprenden y se convierten justo en lo que esperamos de cualquier miembro de la familia.

 

Calcula tus gastos a futuro

Aunque la novedad de un perrito o gatito en casa sea algo maravilloso, es importante generar conciencia en torno al gasto que te generará ese animalito a lo largo de los años. Si bien un perrito o gatito adoptado llega a tu hogar a través de un contrato de compromiso y responsabilidad pero no de una inversión económica (porque las mascotas no deben comprarse), recuerda que cualquier ser vivo que sea tu responsabilidad conlleva gastos de alimentación, entrenamiento, salud, y más. Proyecta el tipo de inversión que te implicará al mes y, si tu bolsillo lo permite, entonces adelante.

 

Sé un humano responsable y da el mejor regalo del mundo: un hogar seguro a un perrito o gatito que te devolverá el gesto con más amor del que puedas imaginar. 

 

 

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