Guía yogui antifrustración electoral

María Elena Esparza / 2018-07-04

Después de una larga temporada de polarización, por fin se llevaron a cabo las elecciones y ya se conocen los resultados. ¿Es tiempo de cerrar el capítulo? Sería lo mejor. Sin embargo, después de tanta intensidad es imposible evitar que los ánimos sigan encendidos y que tus redes sociales todavía estén llenas de memes, burlas y publicaciones catastróficas o promotoras del odio.

 

Ante esto, te propongo algo: haz una pausa, respira profundo e interioriza que, sin importar de qué lado estás, hoy esta es la realidad de todas y todos. Es una realidad que te demanda en tu aspecto más humano, en ese que sabe que todos somos uno mismo.

 

A continuación, algunas ideas sobre cómo manejar las emociones en estos días de transición política, sin perder más amigos y contactos en el intento. 

 

¿Ganó tu candidato? ¡Felicidades! A trabajar por ese México al que le apostaste. Votaste por un país incluyente, de bienestar y amor. Predica con el ejemplo. Antes de caer en actitudes victoriosas sólo para señalar a los demás como perdedores, pregúntate si eso coincide con la visión social que elegiste. Le abriste espacio al cambio, y qué bueno, porque la impermanencia nos permite crecer y entender mucho. Dale sentido a esa decisión cada día, desde tu trinchera.

 

¿Perdió tu candidato? Adelante, no es el fin del mundo. Hoy mismo puedes empezar o continuar el trabajo que ya haces por ese México en el que tú crees. Acuérdate de que eres parte de una comunidad y no hay gobierno que funcione bien sin ciudadanos comprometidos. Mantén tus ideales y tu juicio crítico, pero por favor no te vayas del país. Te necesitamos; la dualidad y los opuestos nutren los procesos del país y pueden convivir en armonía. ¡Demuéstralo con tu actitud!

 

¿No votaste o anulaste tu voto? Ya mandaste tu mensaje con el voto nulo o la abstención, pero ahora es buena idea sacudirte la apatía y el enojo para integrarte a la comunidad que, con tu participación, se hará más fuerte. Claro que no tienes por qué creer en ningún político, pero como ciudadano es buena idea que cuestiones y te informes, al mismo tiempo que permites que otros expresen sus preferencias.

 

La clave es tener presente que no eres mejor o peor que el otro por lo que dices, piensas o eliges. Si la tolerancia y el respeto te aconsejan en todo momento, entonces sí se trata de una verdadera transformación. ¡Y para eso no necesitas a ningún político!

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