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4 pasos para retomar la vida después del confinamiento

Mayo 06, 2021

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  • Tips para que el regreso a la "normalidad" sea menos estresante

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Aunque la pandemia no ha terminado y hay lugares, como India, donde la crisis es incluso más grave que el año pasado, en otros países, como México, cada vez son más las personas que deben volver a salir para ir a trabajar de forma presencial y poco a poco volver a las actividades cotidianas fuera de casa.

 

Para quienes han pasado la mayor parte de la pandemia en aislamiento, ese regreso a la normalidad, o la “nueva normalidad”, puede tener dos caras. Por un lado, están quienes anhelan volver a salir, regresar a la oficina, hacer actividades en el exterior y volver a estar en contacto con sus seres queridos y con la gente en general. Por otro lado están quienes encontraron en el confinamiento y el trabajo remoto un refugio al caos del exterior, una paz, tranquilidad, seguridad y comodidad que serán difíciles de dejar.

 

Así como adoptar un estilo de vida en confinamiento requirió de un proceso de ajustes y adaptación, regresar a la cotidianidad de la vida fuera de casa requerirá un proceso similar, de reajuste y readaptación, sobre todo para quienes el hecho de abandonar el capullo seguro de su hogar genera miedo, estrés y ansiedad. 

 

Si este es tu caso y ya debes salir de casa o próximamente deberás hacerlo, lo mejor para lidiar con esas emociones incómodas y evitar ponerte en un espacio mentalmente enfermizo, es dar pequeños pasos. Puedes tomar un objetivo más grande y dividirlo en elementos de acción más pequeños o elegir un grupo de elementos pequeños que se acerquen o se parezcan al objetivo más grande.

 

Las siguientes recomendaciones te pueden ayudar en este proceso de readaptación a la cotidianidad y la vida fuera de la seguridad de tu casa

 

Identifica lo que temes perder, a lo que debes regresar y lo que puedes omitir

Revisa qué aspectos de tu vida normal previa a la pandemia necesitan un ajuste, un cambio o definitivamente debes dejar de hacer. Seguro encontrarás cosas de esa cotidianidad previa a la pandemia que es mejor dejar atrás.

 

Por ejemplo, puede que sí quieras volver a reunirte con tus amigos, pero ya no en el estruendoso tumulto de un bar; entonces, puedes cambiar eso por una salida a comer, tomar un café o hacer un picnic en el parque. 

 

En el caso del trabajo, puedes hablar con tus jefes y negociar un esquema mixto, en el que vayas algunos días a la oficina y otros trabajes desde casa.

 

Adopta con anticipación las rutinas a las que debes volver

Si, por ejemplo, te avisan que deberás volver presencialmente a tu trabajo en un par de meses, procura empezar a retomar tus rutinas matutinas desde ahora: ve a dormir y levántate a la hora que solías hacerlo, desayuna, báñate y cámbiate como para ir a trabajar y empieza a salir a la calle, ya sea caminando, en bicicleta, e coche o en transporte público, según la forma en que solías llegar al trabajo, para recuperar el hábito y superar poco a poco la ansiedad que el retorno te genera. 

 

Y también procura enfocarte en todo lo que te gustaba tanto de estar en la oficina como del trayecto y sus alrededores, ya sea las charlas con esos compañeros con los que te llevas bien, los lugares para comer que extrañas, la cafetería donde diario pasabas por tu café de la mañana, y todo eso que hacía del camino hacia el trabajo y de tu estancia en él algo más agradable. 

 

Incluso, si la oficina no te queda demasiado lejos, puedes visitar algunos de esos lugares antes de tener que volver al trabajo presencial, como entrenamiento para el regreso a la rutina.

 

Evita las situaciones estresantes y de riesgo

Además del temor a dejar la comodidad, seguridad y tranquilidad de tu casa, uno de los factores más estresantes y causantes de miedo es el riesgo de contagio; pues aunque muchas actividades vuelven paulatinamente a la normalidad, la realidad es que la pandemia continúa y el riesgo de contraer el virus sigue latente. 

 

Para que puedas sentirte más seguro, continúa con todas las medidas de prevención, como el respeto de la sana distancia, el uso de cubrebocas, el lavado frecuente de manos, el uso de gel antibacterial y desinfectantes para las superficies de uso común. 

 

Además, puedes limitarte a ir a trabajar y rechazar las invitaciones a reuniones o eventos sociales en los que no te sientas seguro de participar. Sé parte sólo de aquello que te haga sentir seguridad y que de ninguna manera sea un factor estresante o detonante de ansiedad. Es momento de practicar el decir “no” sin sentirte culpable, pues tu bienestar en todos los sentidos es primero.

 

Habla con alguien acerca de cómo te sientes

Hablar de tus miedos es una forma de aceptarlos y reconocerlos sin darles poder sobre ti. Así que no dudes en recurrir a alguien de tu total confianza (o a alguien que sepas que comparte tu sentir respecto al regreso a las actividades fuera de casa) para hablar sobre tus temores y lo que sientes en torno a esa situación. 

 

A menudo, una vez que una persona comienza a manifestar su malestar, la otra la seguirá y el efecto puede ayudar a ambos a sentirse más apoyados y como miembros de una comunidad con ideas afines. Así que al compartir tu sentir, no sólo te sentirás aliviado, sino que encontrarás la comprensión, empatía y apoyo que necesitas para enfrentar la situación de mejor manera.

 

Imagen de portada: Freepik


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