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5 mitos a vencer para reducir el consumo de plástico

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El final de la era de los empaques de plástico podría estar un poco más cerca. Hace poco, Tom Szaky, líder en sustentabilidad, presentó Loop, una nueva iniciativa que venderá una línea de envases reutilizables a grandes compañías. 

 

Hasta ahora, Uniliever, Procter & Gamble Company, Coca-Cola y PepsiCo, entre otros, han hecho pedidos. A eso se suman las iniciativas de los estados que prohíben el uso de unicel o popotes en los comercios. 

 

Si bien es cierto que una verdadera política sustentable proviene en mayor medida de regulaciones en el comercio que en el consumo, hay cambios pequeños que pueden hacer que un mundo con menos plástico sea posible. 

 

Contrario a los mitos contra el ambientalismo, las acciones para disminuir el plástico son sencillas y tienen mucho más que ver con romper mitos y paradigmas que con esfuerzos enormes o tareas complicadas

 

Estos son los cinco principales mitos que se interponen en el camino de un día a día con menos plástico:

 

1. Los empaques de plástico de un solo uso son más cómodos 

Consumir productos con envolturas plastificadas se ha vuelto algo tan habitual y arraigado que cualquier cambio de rutina parece complicado, pero la alternativa amable con el ambiente requiere un esfuerzo mínimo. 

 

Sin comprometer la comodidad, puedes tener un termo para bebidas calientes y una botella reutilizable para agua o líquidos fríos. Así evitas el uso de cientos de vasos y botellas desechables. 

 

Además, puedes usar tus cubiertos lavables y un popote reutilizable para evitar los desechables. Todos estos utensilios pueden ir contigo en el coche, en tu mochila o en tu bolsa, o puedes tenerlos en tu oficina para usarlos cada vez que los requieras. 

 

2. Los empaques de plástico de un solo uso son más higiénicos

La decisión de vender artículos que los consumidores están obligados a comprar una y otra vez tiene mucho más que ver con un beneficio económico para las empresas que con higiene. 

 

Después de la segunda guerra mundial, la cultura del consumismo eliminó los objetos duraderos con el pretexto de que la capacidad de desechar un producto después de usarlo no sólo era más conveniente sino más limpio. La industria compró el mito, y los consumidores también. 

 

Para evitar el uso de tantos productos desechables puedes regresar a los hábitos de antes, cuando se utilizaban trapos de limpieza lavables, rastrillos reutilizables con navajas intercambiables, bolsas de tela para ir de compras, etcétera. Así lograrás generar menos plástico y, de paso, ahorrar dinero. 

 

3. No hay alternativas al plástico de un solo uso en algunos casos

En este punto todo se trata de la perspectiva. Alternativas al plástico de un solo uso hay muchas de las más obvias, como una botella de plástico reutilizable para el agua, hasta las tiendas que venden productos a granel y en las que puedes llevar tus propios recipientes. 

 

Incluso algo tan específico como las envolturas de plástico adhesivo para sellar contenedores de comida o envolver alimentos sin terminar, puede ser remplazado con cera de abeja o silicona duradera. Ambas opciones funcionan aún mejor que sus contrapartes. 

 

4. Para las personas con discapacidades, los plásticos de un solo uso a menudo son esenciales

Ante la prohibición de los popotes de un solo uso, Alice Wong (activista de los derechos de los discapacitados) dijo que "todos consumimos bienes y generamos desperdicios... Debemos reconocer que las diferentes necesidades requieren diferentes soluciones".

 

Este es un tema complejo. Aunque es cierto que las necesidades de las personas con discapacidades son diferentes, una vida sustentable debería ser accesible para todos. 

 

En este caso específico, los establecimientos podrían encontrar alternativas para ofrecer un servicio atento a las necesidades diferentes sin sacrificar una visión ambientalista. Hay opciones como programas de reciclaje internos o popotes de plástico duradero, por ejemplo, además de que los familiares y cuidadores de las personas discapacitadas también pueden llevar sus utensilios y popotes reutilizables.

 

Todas las alternativas de esta lista son replicables desde lo más mínimo. Todas son pequeños cambios de hábitos que aseguran menos plástico y un consumo más responsable. 

 

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Con información de mindbodygreen


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