¿Cómo prevenir enfermedades al acudir a albercas y playas?

Harmonía / 2018-07-05

Con el verano llega la temporada de vacaciones más esperada del año. Y puesto que las playas y los balnearios suelen ser de los lugares más visitados en esta época, es común escuchar recomendaciones para protegerse del Sol y el calor. 

 

Pero estos no son los únicos factores de riesgo en esta estación. Debido al aumento de la temperatura, la humedad y la mayor afluencia de personas, las playas y en especial las albercas públicas se convierten en el caldo de cultivo perfecto para el contagio de enfermedades e infecciones por microorganismos, como hongos y bacterias, que se reproducen y propagan fácilmente en este ambiente.

 

¿Qué enfermedades se pueden contraer en las playas y albercas?

Entre las principales afecciones que una persona puede contraer en una playa o alberca se encuentran dermatitis, pie de atleta, otitis, infecciones intestinales y urinarias. 

 

Según la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, el 8% de las personas que optan por visitar los balnearios regresan de sus vacaciones con pie de atleta, la forma más común de la infección causada por hongos, que ocasiona comezón, ardor y piel quebradiza y escamosa.

 

La otitis es una inflamación del conducto auditivo externo, que en este caso es ocasionada por el contacto prolongado con agua contaminada con bacterias. Esto, sumado al exceso de humedad, propicia el origen de la infección y la consecuente inflamación.

 

Por otro lado, las infecciones gastrointestinales son ocasionadas por virus, que producen diarrea, vómitos, dolor abdominal y fiebre. Los niños son los más propensos a adquirir este tipo de infecciones, así que es importante tener un especial cuidado con ellos.

 

Finalmente, las infecciones urinarias son provocadas por la contaminación de la vía urinaria con bacterias que provienen de las heces de la persona que la padece. Es decir, no es una enfermedad que se contagie a causa de terceros, sino que es autocontagiosa. Por ello es muy importante la higiene antes de entrar al agua, para evitar que tu piel esté contaminada por restos de materia fecal que, al desprenderse, lleguen a la uretra y produzcan las temidas infecciones.

 

¿Cómo prevenir este tipo de enfermedades?

La higiene es lo más importante para la prevención. Aunque las albercas estén adecuadamente desinfectadas y tengan cloro, la principal responsabilidad de mantener el agua limpia es de todos los que las usan. Lo mismo pasa en la playa, pues el mar no se puede desinfectar, así que es importante mantenerlo limpio y ser higiénicos.

 

Báñate antes y después de estar en el agua. Es importante que te des un baño con agua y jabón antes de entrar al agua y al salir de ella, con el fin de evitar llevar suciedad y para eliminar de tu piel los microorganismos que pudieran haberse impregnado.

 

Seca bien tu piel. La humedad es el ambiente propicio para la propagación de hongos y bacterias. Por eso es importante que te seques bien después de tu baño al salir del mar o la alberca. Presta especial atención a los espacios entre los dedos de tus pies y a las orejas, para prevenir el pie de atleta y la otitis. Evita usar hisopos en el oído y seca sólo la parte externa con la toalla.

 

No metas al agua a los niños con el pañal puesto. Aunque se trate de pañales resistentes al agua, pueden ocurrir filtraciones que contaminen. Lo ideal es meterlos sin pañal y llevarlos al baño con frecuencia, por ejemplo, cada hora. Si son bebés y permanecen fuera del agua, no les cambies el pañal cerca de la alberca o el mar, llévalos al baño o a un lugar adecuado para hacerlo.  

 

Cuida tus pies. Aunque la piel de los pies es más sensible al contagio, los hongos también pueden aparecer en las uñas. Para reducir lo más posible el riesgo de desarrollar una infección por hongos, evita andar descalzo por el borde de la piscina, el suelo mojado y el piso de baños y vestidores. Usa siempre sandalias. 

 

Cuida tus ojos y oídos. Para evitar irritación en los ojos por el cloro, la sal o las sustancias que contienen las aguas del mar y las albercas, lo ideal es que uses goggles. Y en el caso de los oídos, la otitis se puede prevenir con el uso de tapones para nadar, los cuales impiden la entrada de agua. 

 

Evita tragar agua. Por más higiénico que seas, no puedes estar seguro de que todos los demás que comparten la playa o alberca también lo sean. Por ello, evita tragar el agua al nadar y sumergirte, ya que puede contener microorganismos que causan enfermedades gastrointestinales.

 

Con estas sencillas recomendaciones, podrás disfrutar en grande tus vacaciones y regresar a casa sano y salvo. 

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