Sexo en el mar o la alberca: ¿sí o no?

Harmonía / 2018-07-05

Entre las fantasías eróticas más recurrentes entre hombres y mujeres está la de tener sexo en el agua, especialmente en el mar o la alberca. El calor del verano, sumado a las vacaciones de la temporada, crean el escenario perfecto para practicarlo.

 

Y aunque la idea resulta muy tentadora para salir de la rutina, es importante que tomes en cuenta que existen riesgos, para que así tomes las debidas precauciones si deseas aventurarte en esta experiencia. 

Cuidado con la lubricación. Contrario a lo que podría pensarse, al tener relaciones sexuales dentro del agua la lubricación no mejora. Al contrario, el líquido se lleva los fluidos naturales que lubrican el pene y la vagina, lo cual puede dificultar la penetración y provocar dolor e irritación. 

 

La recomendación: Utiliza un lubricante a base de silicona, que no es soluble en agua. Evita los lubricantes que son de agua y aceite.

 

Elige el condón adecuado. La pérdida de lubricación hace que aumente la fricción. Si a esto le sumas la presencia de sal o sustancias químicas en el agua, los condones corren el riesgo de romperse fácilmente. 

 

La recomendación: Para prevenir riesgos de embarazos no deseados o de contagio de enfermedades de transmisión sexual, lo mejor es que uses preservativos de poliuretano, que son más resistentes a las sustancias químicas como el cloro.

 

Cuidado con las infecciones. El clima cálido y húmedo, así como las grandes concentraciones de personas, hacen del agua de mares y albercas un sitio propicio para la propagación de infecciones causadas principalmente por hongos y bacterias. 

 

La recomendación: Ya sea que sólo entres a nadar, a relajarte o a practicar sexo, siempre que salgas del mar o la alberca debes darte un buen baño. Presta especial atención a tus genitales y seca muy bien toda tu piel al salir de la ducha.

 

Aguas con las lesiones. Al estar dentro del agua, el cuerpo se siente más ligero, la flexibilidad aumenta y esto te puede llevar a animarte a practicar posturas que requieren de ciertas acrobacias. Ten cuidado, porque la inestabilidad que provoca el oleaje, así como lo resbaloso de la superficie de la alberca, podrían provocar que caigas y te lastimes, e incluso puede haber riesgo de ahogamiento. 

 

La recomendación: Lo ideal es que estés lo más estable posible, para evitar accidentes. En el mar, colócate cerca de la orilla, y en la alberca, procura permanecer donde tus pies alcancen bien el piso, usa las escaleras o ubícate cerca de algún punto del cual puedas sostenerte.

 

Cuidado con la arena. Si tu escenario idílico será la playa, toma en cuenta que la arena puede ser áspera y podría causar desde algún tipo de irritación o daño en los genitales, hasta influir en la perforación del preservativo.

 

La recomendación: Coloca una toalla grande debajo de ti y tu pareja para evitar que sus cuerpos acaben “empanizados” con arena. Y al terminar, enjuáguense bien y dénse un baño.

 

Ten precaución para no infringir la ley. Las relaciones sexuales en lugares públicos se consideran faltas de tipo administrativo y, por lo tanto, están prohibidas. Según la legislación de cada país, las sanciones van desde multas hasta cumplir determinado tiempo en prisión. 

 

La recomendación: Si no quieres que tu candente experiencia de verano tenga un final nada feliz, toma tus precauciones y evítate problemas con la justicia. Observa bien la zona y si te vas a aventurar al sexo playero, elige sitios apartados y busca los horarios en los que haya menos o nada de gente.

 

Si tomas en cuenta todos estos riesgos y tomas las debidas precauciones para evitarlos, no tienes por qué negarte a salir de la rutina para vivir nuevas experiencias sexuales con tu pareja. Así que, si esta fantasía ha cruzado por tu mente, disfruta responsablemente del sexo en el mar o la alberca en tus próximas vacaciones.

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