Las 3 razones no tan obvias por las cuales las personas son infieles

Harmonía / 2017-12-22

Una persona es infiel, creemos, fundamentalmente porque se enamora de otra persona o porque deja de amar o sentir deseo erótico por su pareja. Si bien esto puede ser común, la infidelidad es algo mucho más complejo y lleno de matices que esto. 

 

Una de las principales expertas en relaciones de parejas, la psicoterapeuta belga Esther Perel ha analizado arduamente la psique de las personas que son infieles y ha encontrado una serie de puntos salientes que son sumamente reveladores. De manera general señala que en el centro de una infidelidad estará casi siempre un anhelo de conexión emocional, de novedad, de libertad, autonomía, intensidad sexual y un deseo de volver a capturar una parte de nosotros que hemos perdido u olvidado. Pero en términos menos obvioos estos son los tres factores que suelen subyacer la infidelidad.

 

1. Más que buscar otra persona (pareja) se busca un otro sí mismo

 

Curiosamente, nota Perel, en nuestra época individualista donde la búsqueda de la felicidad no sólo es un proyecto individual, sino es un derecho y casi una obligación, las infidelidades se tratan más sobre la propia persona que el otro. Más que buscar otra pareja, una persona busca otra versión mejor de sí misma a través de una nueva pareja.

 

 2. Las infidelidades suelen ocurrir después de perdidas

 

La mayoría de las infidelidades ocurren en momentos de infección, crisis, y especalmente después de la muerte de alguien querido que hace reflexionar sobre la muerte y la vida. Estos suelen ser los empujones que una persona necesita para abandonar una relación que no le satisface.

 

3. Los amoríos infieles son menos sobre sexo que sobre el deseo 

 

Según Perel, el sexo no es el protagonista de la infidelidad como se cree. El deseo es el estelar, y más que el deseo fresco de alguien o de lo prohibido -algo que ciertamente juega un papel- es el deseo de ser deseado, el saberse deseado. Deseo de atención, de sentirse especial, de sentirse importante. Esto además se alimenta por la dinámica de un affair, en la que uno no puede tener completamente todo el tiempo a su amante, por lo cual uno se queda deseando. El deseo se convierte en un máquina que se revitaliza a sí misma.

TODOS LOS COMENTARIOS SUMAN, #HAGAMOSCOMUNIDAD:

Conoce nuestra guía de experiencias originales, divertidas y gratuitas para este 14 de febrero.