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El problema de las noticias falsas en las redes sociales

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Hace unos meses Kathrine Viner, editora de The Guardian, publicó un ominoso artículo sobre cómo la tecnología estaba perturbando la verdad, sugiriendo que "las redes sociales habían engullido a las noticias" y que estábamos en una nueva era en la que "cada quien tiene sus propios hechos". El desenlace de las elecciones presidenciales estadounidenses, sumado al Brexit, ha reforzado esta tesis.

 

Una de las cosas que ha cambiado en el ecosistema de las noticias en línea es que lo medios fundamentalmente están redactando para Facebook. Los usuarios ya no visitan las páginas de los diarios, sino que reciben en su newsfeed, conforme a sus comportamientos previos, las noticias que les interesan. Para competir entre una cascada de alta estimulación informativa, se crea lo que se conoce como click-bait, donde lo que importa no es la veracidad o la calidad de la información, sino la capacidad de lograr captar la atención de los usuarios.

 

Por lo anterior hay proliferación de noticias falsas, algunas de estas simplemente creadas para dirigir tráfico a sitios de noticias falsas que hospedan anuncios y otras creadas específicamente con una agenda política, en lo que se pueden considerar campañas de guerrilla electoral.

 

Analistas sostienen que existe un déficit de 13 horas en promedio entre que se publica un reporte falso y en lo que se refuta. Esto permite que información engañosa se esparza exponencialmente como un azucarado bocadillo que satisface los prejuicios de los usuarios. Además la información que lo refuta no tiene el mismo coeficiente viral o, cuando sí llega a los usuarios, estos le hacen poco caso.

 

El informático italiano Walter Quattrociocchi señala que "las personas tienden a aceptar la información falsa [que confirma sus creencias] e ignorar la información que difiere. Buscamos aquello que queremos que oír". Así, si uno tiende a identificarse con Trump, fácilmente creerá una noticia falsa de Hillary (y viceversa).

 

Esto fue notado por la campaña a favor del Brexit. Arron Banks, uno de los principales donantes, le dijo a The Guardian que "los hechos ya no funcionan. Debes conectar con las personas emocionalmente".

 

El profesor de la Universidad de Indiana, Fil Menczer, djo a The Guardian que la confianza que las personas depositan en sus amigos crea el agente viral perfecto, ya que cuando una persona comparte una noticia falsa suele propagarse sin mucho escrutinio debido a que sus amigos confían en ella. Menczer cree que es necesario crear un nuevo filtro que cumpla el papel de los consejos editoriales de los medios tradicionales y que sea capaz de señalar las noticias falsas en las redes sociales.

 

Ante todo este escrutinio Facebook ha respondido iniciando el 2018 con un comunicado en el que señala que las noticias y los videos dejarán de aparecer con frecuencia mientras que las conversaciones y posts de amigos (que no sean links a noticias) serán privilegiadas. Con esto Facebook parece querer dejar de recibir la presión y las críticas de ser el medio de noticias más grande del mundo y buscar ser un lugar social entre amigos. Pero quizás sea demasiado tarde para esto.

 

Por otro lado, las noticias falsas siguen proliferando en redes como WhatsApp, que también es de Facebook en donde no existe tal escrutinio.


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