5 señales que delatan tu adicción al trabajo

Harmonía / 2017-07-04

¿Alguno de tus seres queridos te ha dicho que eres un workaholic? Este término, que en español se traduce como adicto al trabajo, se usa para hacer referencia a las personas que parecen vivir sólo para trabajar, pues sus actividades laborales consumen la mayor parte de su tiempo.

 

Según una encuesta realizada por el portal de búsqueda de empleo OCCMundial, el 34.5% de los profesionistas mexicanos trabaja más de 60 horas a la semana y el 13% se considera adicto al trabajo. Por otro lado, ocho de cada 10 recibe correos y contesta llamadas de trabajo en su tiempo de descanso.

 

Aunque es cierto que todo trabajo requiere responsabilidad y dedicación, es importante distinguir la línea que divide a una persona comprometida con su trabajo y a otra adicta a él. 

 

La primera disfruta lo que hace, le apasiona su profesión y por ello le dedica más tiempo que el común de las personas, pero sin descuidar su vida personal y respetando sus momentos de descanso; la segunda vive estresada, siempre tiene pendientes por concluir, no puede desconectarse del trabajo y descuida los demás aspectos de su vida. 

 

Quizás tú no lo notes, pero podrías ser un workaholic. Si quieres saberlo, te damos cinco señales que indican que tu dedicación al trabajo se está convirtiendo en una adicción. 


 
1. Huyes del descanso

Tus múltiples actividades y pendientes te impiden disfrutar de los días de descanso, pues te la pasas pegado a la computadora o revisando correos y documentos en el celular. Y si se trata de pedir vacaciones, mejor ni hablar… hace años que no lo haces, porque siempre tienes algo importante que hacer en el trabajo. 

 

2. Tus jornadas laborales son interminables

Sueles ser el primero en llegar y el último en irte, así que puedes estar en la oficina hasta 12 horas o más. 

 

En México, por ley, las horas que se deben trabajar a la semana son 48; y por salud, se recomienda no pasar de las 50, ya que permanecer más tiempo en la oficina, además de que reduce tu productividad por el cansancio físico y mental, es perjudicial para la salud, pues incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y también daña tus relaciones interpersonales, ya que te impide pasar tiempo con tus seres queridos. 

 

3. Nunca te desconectas

Estás disponible las 24 horas, los 7 días de la semana y siempre estás al pendiente de las notificaciones de tu celular para atender cualquier llamada, mensaje o correo relacionado con tu trabajo. Esto te impide disfrutar del tiempo con tu familia, pareja y amigos, quienes seguro han empezado a externar sus quejas al respecto.

 

4. Quieres hacer todo tú

No sabes delegar tareas, porque piensas que nadie puede realizar las actividades mejor que tú y acabas por querer acabar los proyectos completos tú solo. Además, no sabes decir que no cuando se te asignan nuevas responsabilidades, y aunque el tiempo ya no te dé para más, las sigues aceptando. 

 

El resultado de esto es una sobrecarga de trabajo con la que no puedes, la cual te genera estrés, ansiedad y te hace pasar en la oficina más tiempo del que deberías.

 

5. No dedicas tiempo ni para comer

Como consecuencia del punto anterior, la cantidad de pendientes que se te acumulan es tal que incluso te impiden disfrutar de tu hora para comer. Así, o acabas por comer cualquier cosa rápidamente en tu lugar, o de plano dejas de hacerlo y prefieres esperar hasta que llegas a tu casa en la noche. Esto, con el tiempo, desencadena problemas de salud, principalmente en el sistema digestivo.

 

Todo en exceso es malo

Cuando trabajas en exceso, con el tiempo te vas quedando solo. Como nunca puedes salir o ir a reuniones, tus amigos y familiares dejan de invitarte, ante tus constantes negativas. También tienes problemas con tu pareja, quien te hace ver que le dedicas muy poco tiempo a su relación por estar trabajando.

 

Por ello, aunque es importante ser dedicado y responsable en el trabajo, no hay que irse a los extremos de dedicar la vida completa a ello. Debes mantener un equilibrio entre tu vida profesional y personal, y dedicar tiempo para el descanso. Y cuando sea tiempo de descanso, ¡disfrútalo! Desconéctate de todo lo que tenga que ver con el trabajo y reconecta con tus seres queridos y con tus hobbies preferidos

 

Si ya te diste cuenta de que eres workaholic, aquí te damos algunos consejos para dejar la adicción al trabajo. Chécalos, aplícalos y empieza a disfrutar más de la vida. 

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