Energía limpia en el turismo

Harmonía / 2017-06-12

La electricidad verde es un producto energético 100% renovable que se obtiene al transformar energía natural, como el Sol, el viento, las corrientes de ríos o las olas, el calor geotérmico y la biomasa, en energía eléctrica. Su mayor beneficio es que evita el efecto invernadero causado por la quema de combustibles fósiles en las centrales termoeléctricas. Asimismo, elimina cualquier riesgo radioactivo que se derive de las centrales nucleares.

 

Algunos países, sobre todo en Europa, han llevado esta tecnología verde al turismo. Así, hay hoteles que han reducido su consumo eléctrico hasta en un 40% gracias a la instalación de paneles solares, entre otras estructuras, y han trabajado para conseguir la certificación LEED de excelencia ambiental. Todo esto, por supuesto, además de ser una gran ayuda para el medio ambiente, es un plus de ahorro y de valor añadido para los hoteles, pues sus huéspedes aprecian mucho su compromiso con el medio ambiente, mientras que su gasto en facturas de electricidad se reduce considerablemente.

 

Otra rama del sector turístico que ha implementado el uso de electricidad verde es la del transporte. También en Europa y varios países de Asia, muchos de los trenes de alta velocidad son propulsados con energía 100% generada a partir de fuentes renovables. De esta manera, aunque los trenes representan el transporte de menor impacto ambiental, son ahora más ecológicos. Pero el líder mundial son los Países Bajos, donde a partir del 1 de enero 2017 el 100% de sus trenes eléctricos funciona con energía eólica, adelantándose 1 año entero a su meta de lograr esta transición en el 2018. Con ello han logrado reducir la huella de carbono en el sector de transportes, marcando un ejemplo importante para el resto del mundo. Por lo pronto, países como España, Alemania, Canadá, Japón y China están siguiendo sus pasos, pero los avances en transportación ecológica aún tienen un largo camino por recorrer.

 

Por último, los coches eléctricos e híbridos han sido un parámetro para la adaptación de un medio de transporte más que podría ser dentro de poco tiempo sostenible: los aviones.

 

La startup estadounidense Wright Electric está trabajando en colaboración con la aerolínea EasyJet para desarrollar un proyecto muy ambicioso cuyo objetivo es construir una aeronave eléctrica con capacidad para 150 pasajeros. Se han puesto como límite para lograrlo 10 años, pero para muchos es una idea descabellada. Por su parte, el E-Fan eléctrico de Airbus cruzó exitosamente el Canal de la Mancha en el 2015. Al notarlo, la Federación de Aviación deportiva de Noruega invitó a Airbus a trabajar con ellos en la generación de aviones eléctricos. En Noruega el mayor reto es el clima que hace que las baterías tengan menos duración, además de que el intenso frío puede provocar la congelación del biocombustible, pero el territorio también ofrece ventajas para realizar pruebas; por ejemplo, posee un gran número de aeropuertos de corto despegue y aterrizaje, algo que ayudará en caso de emergencias.

 

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