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La importancia de la experiencia del nacimiento

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El nacimiento implica el desprendimiento del bebé del cuerpo materno, y en ese justo momento empieza la vida independiente del nuevo ser humano, y es el momento de nuestra primera percepción del mundo que nos recibe.


“Más que humanizar el parto, hay que mamiferizarlo” (Michel Odent).

 

El impacto de nuestra forma de nacer repercutirá en toda nuestra vida, cambiará también desde ese momento la dinámica familiar y la percepción del nuevo integrante para los padres, hermanos, abuelos, etcétera.

 

Es importantísima la experiencia que vive la mamá durante el embarazo, el trato que tuvo de sus seres queridos, el nivel de estrés, si él bebe era deseado o no. Todos estos factores influyen a la hora del parto, ya que este momento será para la mamá una transformación general; de impacto emocional, adaptación con el entorno y la vinculación del bebé con ella (darle pecho, abrazarlo, cuidarlo ella misma y no terceros, el tiempo y calidad que le dedique…).

 

Durante el embarazo se viven muchas emociones; los sentimientos están a flor de piel, los sueños, los miedos, los cambios físicos y hormonales. Es el momento de reconocer la feminidad de la mujer en su máximo esplendor, dando vida, donde la mamá puede vivir una euforia y alegría que nunca olvidará o un miedo y angustia que tratará de no recordar, y puede caer en una depresión posparto que afectará en el cuidado del bebé.

 

La llegada de un bebé debería ser en todos los casos una experiencia maravillosa, de amor, de compartir vida. Por eso es importante educar a nuestras hijas para que vivan este proceso con felicidad, educarlas a que el nacimiento es normal, bello, transformador y hasta placentero y no un evento aterrador, de angustia y miedo, y enseñar a nuestros hijos a apoyar a sus esposas o mujeres durante el embarazo para que lo vivan tranquilas, con deseo, esperanza y mucha ilusión. Sólo nacemos una vez, y debería ser un momento inolvidable para todos los involucrados.

 

Es importante dejarnos guiar por la naturaleza para tener un parto natural, pero a veces podemos utilizar la tecnología y los avances de la medicina, por si el parto se complica.

 

Es importante compartir historias positivas y de amor sobre el nacimiento, ya que el impacto de oír historias de miedo afecta la percepción de muchas mujeres, ocasionando una percepción errónea del “ser madre”, pues esto hace que tomen la decisión de no desear tener hijos en un futuro, como sucede ya en muchos lugares de Europa, donde el índice de natalidad baja cada año.
 

Necesitamos tener información positiva sobre el tema, necesitamos organizarnos mejor económicamente para recibir al nuevo bebé y que los gastos que esto implique no sean un factor de estrés y causante de no desear tener hijos.

 

En la mayoría de los casos el estilo de vida de la madre o familia cambiará, pero tener un bebé es un acto de amor tan inmenso que el universo se encargara de proveer a la madre o familiares para que nada le falte al nuevo bebé.

 

La percepción debe cambiar, para que las nuevas generaciones no tengan miedo de tener familia, que el egoísmo de su tiempo y dinero no les haga tomar decisiones equivocadas. Hay que educar mejor a nuestros hijos sobre el tema, incluirlo dentro de la educación de la  formación sexual de una forma más emocional y no solo física y anatómica. Debemos evolucionar como seres humanos con conciencia y trascender a través de nuestros hijos transmitiéndoles lo que es el amor y dejar huella, para que ellos a su vez le enseñen a sus hijos y generar así una comunidad de seres felices, viviendo en armonía, sirviendo y compartiendo.

 

Que las mujeres se apoyen entre sí durante este proceso lleno de emociones, sentirse seguras, amar la transformación de su cuerpo, establecer comunicación no verbal con ellas mismas, con el bebé y con todas las personas que las rodean.

 

Dar vida es un regalo divino, es un momento espiritual lleno de significado y de magia, está el espíritu de todos los que participan en el nacimiento, es momento de honrar, agradecer y de trascender, agradeciendo y reconociendo ese momento como único e irrepetible, donde el mundo comienza a cambiar, a evolucionar y TÚ, mujer, formas parte de ese momento histórico en tu vida, en la del bebé y en la del universo.


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