esta plataforma digital cambió la hospitalidad

Cómo esta plataforma digital cambió la hospitalidad a través del intercambio

Edmeé García / 2016-05-19

La hospitalidad es la cualidad de acoger generosamente a los invitados y en ocasiones hasta a  los extraños y atender sus necesidades que básicamente son son refugio, comida y bebida. Aunque los mejores anfitriones se distinguen por su capacidad de proveer también  comfort, entretenimiento e incluso amistad y protección.  La palabra hospitalidad tiene raíces griegas que significan “amor o bondad a los extraños” y en latín  hospedare  significa “recibir como invitado”. Algunas de las palabras relacionadas con esta raíz son hotel y hostal, y la historia de estos establecimientos está íntimamente conectada a la historia de la civilización.

 

Ya que hay evidencia de este tipo de lugares desde los tiempos bíblicos. Por ejemplo, los griegos construyeron baños termales en sus villas diseñados para otorgar descanso y recuperación a los viajeros. Posteriormente, los romanos construyeron mansiones para proveer hospedaje a quienes se desplazaban sirviendo a los intereses de su imperio. Hoy en día, como muchas otras cosas la hospitalidad ha sido influenciada por los avances tecnológicos y en concreto por el surgimiento y la popularización del internet. Pues este dio paso a la formación de redes sociales cuyo propósito es realizar intercambios de hospitalidad sin utilizar dinero

 

Esta idea tiene su origen en “Servas Open Doors”, un servicio de hospitalidad fundado por Bob Luitweiler a mediados del siglo XX, y mantenido por una organización  de voluntarios internacionales que abogaban por la paz entre los países y las razas.  El espíritu de esta iniciativa llegó hasta los días de la era digital a través del “Club de la Hospitalidad” que fue el primer servicio de este tipo de intercambios en la red y que en 1992 asentó  su base de operaciones en Polonia.  Unos años después Couchsurfing apareció  en el mapa como una organización libre de lucro que proponía contactar a personas alrededor del mundo para que estas “surfearan” en el sofá de un local mientras viajaban. Lo cual promete un intercambio si bien breve quizá más real o acercado a la experiencia local del país que se visita.

 

En 2011 Couchsurfing decidió mutar en una empresa con ánimo de lucro, lo cual creó controversia entre algunos de sus miembros, pero no evitó que la comunidad creciera. Se estima que dos años después el sitio había alcanzado 6 millones de miembros en 100,000 ciudades del mundo. Cuando realicé un viaje que me llevó a recorrer 12 países alrededor del mundo en 2014, llegué a probar esta plataforma en diversos lugares y confirmé que es una excelente forma de conocer gente local  y también de entrar en contacto con otros viajeros deseosos de compartir tips, experiencias y a veces hasta alguna aventura. Algunos de mis anfitriones fueron verdaderos campeones de la hospitalidad cuyo talento e interés les hicieron acreedores a diversas insignias de parte del sitio y que como regla general eran también viajeros impenitentes. Que de alguna manera encontraban en esta red social una forma de satisfacer tres necesidades principales: minimizar costos de hospedajes durante sus viajes para poder viajar más, entrar en contacto con locales que los sacaran de los circuitos turísticos y  mantener la sensación de ser ciudadanos del mundo, además de la novedad de conocer nuevas personas cuyo punto de vista son diferentes a los de la cultura local. Pues con frecuencia a los trotamundos les queja la sensación de no estar del todo en ninguna parte y no pertenecer a ningún un sitio. 

 

Una de las preocupaciones que surgen con mayor frecuencia frente a la perspectiva de dejar extraños en casa o de meterse a la casa de un extraño es la seguridad.  Couchsurfing ofrece 3 formas principales de seguridad. La primera son las referencias personales en las que otras personas pueden dejar sus comentarios en tu perfil sobre su experiencia, ya sea como anfitrión o  cómo huésped. Estas se pueden calificar como buenas, malas o neutrales y también se pueden hacer comentarios específicos, así como aclarar qué tal cercana es la amistad. La segunda tiene que ver con las verificaciones del sitio que van desde la clásica comprobación y activación de cuenta vía mail hasta verificaciones con tarjeta de crédito. El perfil de cada persona muestra cuántos niveles ha cumplido en este sentido, de tal manera que en teoría esto puede darte una idea de qué tan legítima es la identidad de la persona. En tercer lugar están los avales, es decir testimonios de plena confianza, los cuales aún actualmente ya no se pueden dar, pero permanecen en el perfil de los usuarios que los obtuvieron en su momento.  Cuando le pregunté a Panagiotis, mi anfitrión en Grecia y un miembro de la plataforma desde 2011,  si tenía algún tipo de preocupación con respecto a dejar a extraños entrar a su casa me dijo:

 

“No muchos, mis amigos dicen que mi departamento es un hostal porque recibo gente todo el tiempo. Soy bueno para dejar a la gente en mi lugar, pero sí hay dos cosas que me importan: la limpieza y el respeto”.

 

Lo cual explica como es que le sobran contactos dispuestos a recibirlo en todos los puntos del globo. Aunque  con respecto a los cambios hechos en la plataforma que dejaron atrás su clasificación como libre de lucro, mencionó que:

 

Solía ser más personal. Como que antes estabas más conectado con el anfitrión o el huésped, aún antes de conocerlo. El hecho de que ahora haya más gente, significa que hay más gente extraña queriendo usarlo como sitio de citas”. 

 

Lo cual me lleva al siguiente punto, uno no tan positivo y es que como cualquier red social, Couchsurfing hace visibles las actitudes culturales con respecto a las mujeres. Lo cual, desafortunadamente también incluye algunos prejuicios.  ¿Qué quiere decir esto? Bueno, que una de las preocupaciones principales entre las usuarias de la plataforma es evitar  llegar con un anfitrión que asuma que como retribución por su hospitalidad ellas están comprometidas a complacer sus necesidades sexuales. Lo cual ha llevado a más de una “surfista”  a tener que salir con todo y sus cosas en busca de un nuevo lugar para quedarse.  Interesantemente, algunas han encontrado apoyo de parte de otros miembros de la comunidad que han creado grupos “de emergencia”, dispuestos a recibir viajeros de última hora. 

 

Por otro lado la plataforma te recomienda que mantengas al tanto a tus familiares de dónde te encuentras  y tus planes para hospedarte. Ya que en un caso de emergencia su equipo se encuentra en la obligación de compartir información útil a la policía, pero no a tu familia, así que eso corre por tu cuenta. Sin embargo, existe una preocupación de parte del personal de Couchsurfing de hacer saber a las viajeras si hay alguna alerta sobre algún anfitrión que haciendo malos usos de la plataforma en el destino al que ellas se dirigen, en cuanto estas registran su siguiente viaje. En particular,  recuerdo que en una ocasión al introducir la información sobre mi siguiente destino, recibí un aviso (con foto incluida) de un individuo que se hacía pasar por estilista (ofreciendo cortes gratis a las viajeras) y que luego no tenía empachos en dejar caer “algo” en sus bebidas con el  propósito de tomar ventaja. Nunca me buscó y en realidad, las experiencias que tuve con las personas que conocí a través de esta red social para trotamundos me dejaron llena de satisfacción y nuevas formas de ver la vida.  

 

Algunas de mis recomendaciones para quienes han venido a mí en busca de consejo sobre cómo usar esta plataforma con mayor seguridad son:

 

1. Escojan anfitriones con muchas buenas reseñas y contáctenlos con anticipación. Dejen muy claro en sus perfiles que no están buscando citas.

 

2. Siempre tengan un plan B, ya que aún si su presupuesto es reducido, en la escala de prioridades su seguridad es primero y en este sentido lo mejor es tener una opción de hospedaje en mente como alternativa por si tuvieran que usarlo de emergencia. ya sea por una mala experiencia con el anfitrión o por si este tuviera que cancelar en el último momento.  Las viajeras, especialmente si van solas, en mi opinión , deben asegurarse de ponerse en situaciones donde tengan opciones de entrar y salir por si mismas. Hay sitios como Hostel World o Hostel Bookers que pueden darte una idea de los precios mínimos por noche. Algunos cuentan con dormitorios colectivos sólo para mujeres, sólo para hombres y mixtos. Otros también tienen habitaciones individuales, también es bueno que revisar algunos sitios de hoteles, a veces los precios no difieren mucho de los de los hostales y puedes conseguir el deseo de toda viajera austera: tu propia habitación con baño.  Todas son experiencias distintas, en algunos conoces más personas, en otros locales, en otros consigues privacía, así que pregúntate " en este momento ¿qué necesito?".

 

3. Tambien puedes hacer una combinación de hospedaje que también te dará una variedad de experiencias. Puedes quedarte la primera noche en algún otro lugar y quedar para comer o tomar un café o hacer algún paseo con tu anfitrión. Así pueden conocerse antes de que llegues a su casa. 

 

4. Trata de informarte un poco sobre la cultura local antes de llegar a tu destino, las diferencias en cómo se relacionan los hombres y las mujeres en distintos países son algo que tendrás que navegar. Entre más conocimiento tengas sobre esto mejor para ti, pues de otra forma estarás  en medio de un juego que no sabes que estás jugando, pero que es obvio para los habitantes del lugar porque se educaron en el mismo sistema cultural. 

 

5. No temas dejar de ser linda, poner límites también es importante. Ante todo busca ser clara en tu comunicación con otros, pero recuerda que para eso necesitas tener claridad sobre tus intenciones y planes primero. 

 

6. Si tienes ganas de viajar recuerda las palabras de Confucio A donde sea que vayas, ve con todo tu corazón”. 

 

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