10 derechos básicos de las mujeres en las relaciones sexuales y de pareja

Harmonía / 2016-09-05

Conforme crecen las niñas con frecuencia son entrenadas para anteponer las necesidades y deseos de otros, a sus propios deseos, necesidades e intereses.   A ellas se les da el mensaje de que este sacrifico es una fuente de virtud y se les instiga a formar una identidad alrededor de otras personas, como sus parejas o hijos. De tal manera que siempre hay alguien sus vidas que tiene la prioridad y no son ellas. Esto también pasa en las relaciones de pareja, en las que las mujeres tienen dificultades para reconocer sus derechos básicos y establecer límites.   Esta confusión es sumamente común, pues la negación de los propios deseos y realización lleva a una suerte de escisión en el ser,  muchas mujeres sienten que si hacen lo que realmente desean no serán amadas o que al realizarse como individuos tendrán que enfrentar el juicio y rechazo social. Nadie quiere ser víctima del escarnio, pero en una sociedad sexista, son muchas las mujeres que prueban estos sinsabores.  Afortunadamente hacer consciencia de los derechos que se tienen en una relación desde el principio, puede ser el primer paso para que toda esa bruma se aclare. Estos son algunos derechos básicos que es importante tener presentes:

 

1. El derecho a expresar tus necesidades y que sean tomadas en cuenta. 

En una relación la comunicación es fundamental así que tienes derecho a expresar lo que necesitas. Si tienes un compañero considerado, le importará saber cómo te sientes y qué puede hacer por ti o buscar opciones para ayudarte. 

 

2.  El derecho a tener un balance entre dar y recibir. 

Hay relaciones totalmente asimétricas en las que uno de los involucrados da y raramente recibe. Si tienes una relación así, primero necesitas percatarte del este patrón y  luego es bueno que consideres cómo te afecta esto. Finalmente pregúntate si tu relación te drena o te construye, si la respuesta es que te drena, quizá debas reconsiderar qué estás haciendo ahí. 

 

3. El derecho a ser escuchada cuando expresas tus sentimientos. 

No todo lo que sentimos es bonito o fácil de escuchar pero si vas a compartir tu vida con alguien, vas a tener que aprender a decir estas cosas de la forma más considerada y a escucharlas.  Entre más claridad tengas sobre tus propios sentimientos, mejor podrías transmitirle al otro qué te pasa, porqué y qué es lo que necesitas. 

 

4. El derecho a pedir placer sexual. 

Desgraciadamente a lo largo de la historia el placer sexual ha sido blanco de prohibiciones, juicios, prejuicios, miedos y mitos. Pero aunque haya mucho por hacer en materia de liberación sexual tampoco estamos en la edad media, así que mujer, recuerda que tienes derecho a gozar tanto de las relaciones sexuales como tu pareja. Si tienes dificultades para alcanzar el orgasmo no te sientas culpable, esto es común y hay mucha información que puede ayudarte en este sentido. 

 

5. El derecho a poner límites en tu vida sexual y que sean respetados. 

Hay veces que no tienes ganas de tener sexo o hay prácticas que no te agradan, tienes derecho a expresar esto y que tu compañero lo respete. Si te presiona, o fuerza a hacer algo que no deseas, lo más probable es que no sea la relación que necesitas. Tu cuerpo es tuyo, tú tienes el derecho a decidir. 

 

6. El derecho a tener otros intereses y relaciones además de la pareja. 

Como mencionamos en la introducción con frecuencia las mujeres son socializadas para construir una vida que gira alrededor de otros, especialmente de la pareja. Es absurdo pero común que a las mujeres se les considere más o menos exitosas de acuerdo a si tiene o no una relación, o si a cierta edad ya se ha casado o no. Quizá a algunas personas les cueste trabajo aceptarlo, pero las mujeres son seres humanos con múltiples talentos, capacidades e intereses y tienen derecho a desarrollarse en él área que elijan y asociarse con quien prefieran. 

 

7. El derecho a ser informada y consultada sobre decisiones que te afectan.

Esto especialmente aplica si vives con tu pareja, pues cuando se comparte vivienda o finanzas, las desiciones relacionadas con temas que puedan afectar su vida deben tomarse entre los dos.  Quizá se hable a las mujeres mucho más de la parte romántica de las relaciones que de la financiera, pero ésta última puede afectar  una relación de manera definitiva.  No siempre es fácil llegar a acuerdos, pero es necesario intentarlo. 

 

8. El derecho a desarrollarte y cambiar. 

No serás  la misma a los 20, los 30, 40 o cualquier otra edad. Las personas estamos una serie de procesos todo el tiempo de tal manera que somos más dinámicas que estáticas. De tal manera que nuestra apariencia, hábitos e ideas cambian de acuerdo a las experiencias que tenemos en nuestra vida. Quizá la pareja que tenías a los 20 no esté en sincronía con tus intereses dos décadas después, pero eso no significa que debas detener tu desarrollo. 

 

9.El derecho a estar segura.

Tienes el derecho a ser respetada en público y en privado. Esto significa que necesitas saber que estás segura en tu espacio, si cuando llegas a casa tu pareja te agrede, insulta, grita o maltrata físicamente, esta es una relación nociva. Con frecuencia quienes son víctimas de abuso de parte de su pareja se sienten culpables o responsables, quizá te sea difícil reconocerlo en el momento, pero si estás leyendo esto sabe que no es tu culpa y sal de esa relación. Puede ser que ahora no te sientas así, pero el tiempo te dará perspectiva y siempre puedes reconstruir tu vida. 

 

10. El derecho a dejar una relación que no te hace feliz. 

A veces creemos que para terminar una relación necesitamos una razón muy elaborada, pero un simple “no soy feliz” es suficiente. No necesitas justificarte, lo más importante es que encuentres tu propia dicha y la alimentes cada día. Es cierto que la felicidad en realidad viene de nuestro interior, pero si tu entorno o relaciones no son conducentes para tu desarrollo tienes el derecho de retirarte. 

 

Si después de leer esto sientes que necesitas ayuda para poder hacer valer estos derechos, recuerda que no estás sola. Apóyate en familiares y amigos y considera buscar ayuda terapéutica, pedir ayuda no te hace débil, todo lo contrario, el apoyo de quienes nos aman nos fortalece. 

 

Con información de Up Lift Connect

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