Escuchando los síntomas: un acercamiento místico a las enfermedades

/ 2016-01-27

Muchos de nosotros vivimos en un estado de reactividad inmediata ante cualquier presión o inestabilidad y rápidamente buscamos erradicar todo síntoma de displacer. Por una parte, huimos del dolor por naturaleza, pero hoy esto se ve intensificado también como parte de una "sociedad del confort" y de nuestro sistema médico que al menor mal receta altas dosis de fármacos. La función del dolor de una manera muy básica, sin embargo, es emitir un mensaje, comunicarnos que hay algo que debemos de corregir o algo que debemos de evitar seguir haciendo. Si bloqueamos los síntomas con máxima celeridad es posible que no podamos entender la sustancia del mensaje que el cuerpo estaba comunicando. Que arreglemos sólo la superficie, de esta manera asegurando que el problema regresará. Una medicina basada en atacar los síntomas fácilmente se pierde de hallar las causas.

 

La anterior introducción sirve para presentar unos breves extractos de la lectura "Mystical Aspects of Modern Medicine" del filósofo Manly P. Hall, los cuales me parecieron especialmente relevantes para nuestra vida contemporánea, en la que cada vez nos medicamos más, sin que a la par busquemos entender el significado de nuestras enfermedades.  Dice Hall:

 

"Cuando no nos sentimos bien, mantengámonos quietos y busquemos la realidad raíz en nosotros mismos. Si logramos esto, entenderemos nuestro sentimientos más pasajeros y descubriremos  como estos sentimientos nos están describiendo una bella historia que debemos de saber y en vez de atemorizarnos por los síntomas estaremos agradecidos de que nos están revelando algo que debemos de hacer consciente, y que una vez que lo hayamos llevado a la conciencia y que nos haya causado corregir el error ya no tendrá que afligirnos o causarnos dificultades ... En esta forma tenemos en el misticismo una forma de terapia".

 

Hall nos pide aquí que meditemos sobre lo que nos sucede, que tratemos de hacer una investigación interna de la manera más tranquila y sincera posible. Que sintamos desde la raíz, que lleguemos a la esencia de nuestra naturaleza para poder observar los movimientos que la perturban. Esto es sumamente difícil, pero si no perdemos la fe ni la voluntad, la enfermedad puede ser un vínculo con la profundidad de nuestro ser.  Me recuerda también una frase del psicólogo James Hillman “Hasta que el alma no obtiene lo que quiere, nos enferma".  El dolor y el sufrimiento nos llaman a mirar hacia adentro, a escuchar nuestro cuerpo y posiblemente también a entender la relación que tiene lo que nos sucede (lo que nos incomoda e inhabilita) con nuestras actitudes, con nuestros pensamientos, con nuestras decisiones. A veces, tan inertes y embotados por los estímulos externos, nuestra psique necesita renunciar a la sutileza para colar su voz entre el ruido y sólo puede hacerlo con una situación que no admite pasar desapercibida. Tal vez la enfermedad sea una de las formas que tiene la naturaleza para alinearnos con su cauce --o, en nuestro defecto, hacernos perecer.

 

Manly Hall ve en el misticismo una disciplina terapéutica. Tal vez a nosotros no se nos ocurriría, antes pensaríamos en mil terapias alternativas. pero el misticismo, tiene un especial poder terapéutico en tanto a que es un camino que permite vivir al nivel de la experiencia interna de la realidad y no sólo de la razón o la lógica.  Dice Hall:

 

"El misticismo es el individuo substituyendo una opinión por una experiencia, y el ser humano descubre por este hecho interno que las opiniones pueden llevar a la enfermedad, a la falsedad y la muerte, pero que las experiencias,  honradas y honestamente requeridas, pueden revelar vida, verdad y belleza. Las experiencias internas a través de la contemplación y la percepción mística llevan al cuerpo y a la salud a una conformidad con leyes y principios y nos asisten en el mantenimiento de la salud". 

 

En cierta manera esto explica el poder de la religión para asistir en la sanación, pero también de las experiencias que se tienen con sustancias psicodélicas como la ayahuasca o los hongos de psilocibina. Es como si dentro de una visión de la belleza y y el orden de la realidad, uno se hiciera como eso que contempla y que lo lleva a un estado de recogimiento y fascinación. Hall señala, sin embargo, que las experiencia místicas no deben buscarse de manera desesperada como si estuviéramos buscando un milagro, sino que el misticismo es el paciente fruto de una actitud diaria frente a la vida, de una completa sinceridad y humildad ante el mundo y con uno mismo. Quien es sincero, estará a un paso de sanar, puesto que podrá observar lo que le sucede sin distorsiones y estará cerca de entender y, como explican los filósofos orientales con el término "shanti", el entendimiento otorga la paz, la paz otorga el entendimiento.

 

Twitter del autor: @alepholo

 

 

 

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