Tips para cuidar tu estómago durante vuelos largos

Harmonía / 2018-07-25

Si eres una persona que, por razones de trabajo o placer, viaja mucho y cruza países y continentes por decenas de horas a bordo de aviones todo el tiempo, seguro has experimentado algunos “problemas” a la hora de consumir alimentos, transportarlos y aprovecharlos durante el trayecto.

 

En esos momentos del viaje es importantísimo que no pierdas de vista la salud de tu estómago, pues resulta muy sencillo pasar por alto las precauciones y causarle molestias al escoger incorrectamente lo que comerás o al dejar pasar demasiado tiempo sin ingerir alimentos.

 

En los momentos previos a un vuelo largo, la mayoría de la gente “entra en crisis” cuando se trata de buscar qué comer. Quedarse en medio del vuelo con sólo una bolsa de cacahuates es un escenario terrible. Lo mismo al momento de aterrizar o hacer una escala. Los dilemas sobre qué y cómo comer surgen de nuevo. Atravesar zonas horarias puede afectar el equilibrio digestivo, sobre todo cuando no se ha descansado lo suficiente.

 

Sabemos que hablar de asuntos de nutrición a bordo de un avión o en las salas de espera del aeropuerto puede ser muy complejo porque por desgracia estos lugares no se preocupan demasiado por la salud digestiva de sus usuarios, pero por fortuna hay opciones de cuidado que tú mismo puedes realizar por tu propio bienestar y que además, son fáciles y deliciosas:

 

1) La fibra es la clave. En tu equipaje de mano, no olvides empacar una o dos barritas de fibra natural, con poca azúcar. La fibra es un excelente alimento para mantener tu tránsito intestinal activo, aun con toda la inmovilidad que representan las horas de viaje y espera. Lo más recomendable sería tomar un jugo verde antes de salir de casa (piña, apio, nopal y naranja) y reservar las barritas para cuando tengas ganas de algo más sólido. Además, el jugo te dará antioxidantes y es fácil de digerir, por lo que no te arriesgarás a una “indigestión de vuelo”.

 

2) Sincroniza tus horarios. Si cruzas una zona horaria intenta, al menos durante el vuelo y durante el primer día, comer a la hora que lo haces normalmente en tu lugar de origen. De esta manera, no descontrolarás de forma abrupta los momentos en que tu estómago recibe alimento. A pesar de que tengas la tentación de devorar lo primero que veas al bajar del avión, lo mejor será esperar el momento indicado para tu cuerpo.

 

3) No tomes alcohol. Los nutriólogos recomiendan que durante el viaje evites beber alcohol y, mejor, lo hagas cuando ya estés en el hotel o en tu lugar de destino. Los niveles limitados de oxígeno en el aire de la cabina te embriagan más rápido y podrían causar mucha incomodidad, además de fomentar que tu jet lag sea mucho más pronunciado. También es importante considerar el tiempo que te tomará “volver a la normalidad” después del viaje. Ajusta lentamente tu cuerpo al nuevo destino. Al principio mantén tu ritmo anterior, y por supuesto, eso incluye evitar las fiestas y desvelos la primera noche.

 

4) Considera todos los momentos. Ten en mente que un viaje no es sólo volar; el viaje comienza desde salir de casa, el taxi, el aeropuerto, el avión, la espera, el otro taxi y demás. Esto significa no tener demasiado tiempo para sentarte cómodamente a la mesa con algo saludable frente a ti, y la mejor manera de sobrellevarlo será con algunos lunches saludables, como sándwiches con verdura fresca o pequeñas ensaladas que puedas guardar en un tupper.

 

5) Lleva probióticos contigo. Como recomendación final, lleva algunas bebidas con probióticos y lactobacilos que te sean fáciles de transportar. Incluso si normalmente no las consumes, los viajes son un buen momento para hacerlo. Los probióticos sirven para estimular el movimiento intestinal y mantenerte con una sensación de ligereza. La cantidad adecuada sería una bebida de entre 200 y 300 mililitros.
 

¿Tú cómo cuidas tu salud digestiva al momento de viajar?

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