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Tu perro también puede sufrir Alzheimer, ¿cómo detectarlo y ayudarlo?

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Qué es el Alzheimer canino y cuáles son sus síntomas

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  • Recomendaciones para ayudarle a vivir mejor a un perro que lo padece

El paso del tiempo afecta a todos los seres vivos. Los perros no son la excepción y cuando llegan a la etapa de la vejez, tanto su cuerpo como su mente se deterioran y requieren más de tu atención, cariño, cuidado y paciencia.

 

Se considera que a partir de los 8 años los perros comienzan a presentar síntomas de envejecimiento y por lo tanto entran en una tercera edad, que en algunos casos puede llegar a ser larga y dilatada. 

 

En esta etapa, a padecimientos como la artrosis se suman enfermedades frecuentes como los problemas renales, de vista o de oído, los cuales suelen ser comunes en aquellos perros que llegan a edades avanzadas (alrededor de los 10 años en perros grandes y de los 15 en los pequeños).

 

El síndrome de disfunción cognitiva, o Alzheimer canino, es una de las enfermedades neurodegenerativas que llegan en la tercera edad de los perros. Según un estudio de la Universidad Iberoamericana de Ciencias y Tecnología, de Santiago de Chile, alrededor del 61% de los canes de edad avanzada la padecen.

 

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Síntomas del Alzheimer canino

Los síntomas son similares a los que se observan en una persona mayor con demencia senil o Alzheimer, y estos son los principales a los que debes prestar atención:

 

Duerme más. Es normal que el perro con síndrome de disfunción cognitiva se sienta más cansado o estresado por un mundo que deja de comprender con sus sentidos, por lo que prefiere refugiarse en el aislamiento y el sueño. Duerme más de lo que solía, aunque su sueño es más ligero.

 

Dificultad para caminar y subir escaleras. El perro puede empezar a caminar con dificultad y cojear, pero no por problemas físicos, sino neurológicos en la espina dorsal. Esto debe ser diagnosticado por un veterinario, pero si estiras sus piernas y no muestra molestia, tú puedes darte cuenta de que esa forma distinta de caminar no se debe al dolor, sino a algo neurológico.

 

Se vuelve menos sociable. Si tu perro solía ser sociable o al menos mostraba curiosidad por acercarse a otros perros o a las personas para olfatearlos y de pronto deja de mostrar interés en ello e incluso llega a gruñir, ladrar o se muestra agresivo cuando un perro o persona se le acercan, podría deberse al síndrome de disfunción cognitiva. Por otro lado, también puede volverse indiferente cuando llega alguien a casa o incluso ser menos receptivo con su propia familia humana.

 

Araña las paredes. Si notas que tu perro empieza a rasguñar las paredes de las habitaciones donde acostumbra estar, si antes no lo hacía y no existe un motivo para que ahora lo haga, puede ser un síntoma del síndrome, que lo hace sentir desorientado y asustado. 

 

Hace sus necesidades donde no debe. Aunque si esto pasa debes consultar al veterinario para descartar problemas renales, los perros con Alzheimer pueden cambiar sus hábitos y empezar a orinar en lugares donde antes no lo hacían, incluso en aquellos no permitidos.

 

No acude a tu llamado. Esta enfermedad puede hacer que tu perro te desconozca momentáneamente, que se desoriente o deje de oírte, por lo que es probable que no vaya a ti cuando lo llames. 

 

¿Cómo ayudar a un perro con Alzheimer canino?

Esta es una de las enfermedades para las que no hay medicación. Es progresiva y degenerativa, o sea que con el tiempo va a empeorar poco a poco. Si sospechas que tu perro puede tenerla, acude con el veterinario para que te dé las recomendaciones pertinentes para el caso específico de tu amigo peludo. 

 

Además de lo que el médico indique, lo más importante es que te adaptes a las nuevas circunstancias y necesidades de tu perro, para facilitar su vida, hacer que se sienta cómodo y ayudar a que su enfermedad sea más llevadera. 

 

Una recomendación importante es que le habilites un espacio tranquilo, con una temperatura adecuada y que esté alejado de ruidos que puedan perturbarlo, para que así pueda descansar, alejarse de todo si así lo desea y sentirse seguro.

 

Consulta con su veterinario cuál es la alimentación ideal para que tenga los nutrientes que necesita en esa etapa de su vida y, al mismo tiempo, evitar que suba de peso. Y aunque ya sea un perro senil, los paseos aún son importantes y necesarios, y lo ideal es establecer una rutina para realizarlos en horarios regulares y así evitar que se desconcierte. 

 

Los paseos son muy importantes para mantener su cerebro lo más oxigenado posible y su corazón en buen funcionamiento. Pero no deben ser muy largos y deben hacerse a su ritmo, que por lo general será más lento que de costumbre. 

 

Finalmente, evítale al máximo las situaciones de estrés que puedan incomodarlo, asustarlo o provocarle ansiedad. Para un perro con Alzheimer, lo más importante es la tranquilidad y la seguridad que dan las rutinas. Tú mejor que nadie lo conoces y sabes lo que le gusta y lo que no. 

 

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