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Mitos y verdades sobre el punto G

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • El punto G no es el único sitio que provoca placer

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  • Hechos detrás de los mitos del punto G

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  • 7 mitos sobre el punto G y el placer femenino

Los adultos, por el hecho de serlo, creen que tienen la información y la capacidad de hablar sobre sexo, pero si te preguntan sobre el punto G, ¿qué puedes decir? Todavía es un tema del que no se entiende mucho. Por lo mismo, hay muchos mitos alrededor del tema, misterios sí, pero también hay hechos que te ayudarán a entender mejor de qué se trata.

 

Mito: el punto G no es real

Claro, es mentira. El punto G es real y lo puedes encontrar fácilmente. Aunque todos los cuerpos son diferentes, el punto G se localiza en la pared interior de la vagina.

 

"Se sentirá rico, casi como la parte superior de tu boca, sólo un poco irregular", dice Holly Richmond, psicóloga somática y terapeuta sexual. Ella explica que generalmente es del tamaño de tu dedo meñique. 


Sabrás el momento en que lo encuentres porque su textura es diferente al resto de la vagina, y si presionas un poco sentirás la necesidad de orinar.

 

Mito: sólo a través de la masturbación encuentras el punto G

La masturbación es, en general, la mejor (y más segura) manera de aprender sobre tu anatomía. Sólo tú, tu cuerpo, tus manos y algún juguete sexual (si así lo deseas). Pero la estimulación es mejor cuando tu pareja te ayuda.

 

La terapeuta sexual Liz Powell dice que es un reto estimular el propio punto G; es mejor si alguien más hace esa labor por ti. De acuerdo con la experta, es más sencillo encontrar el punto G con la estimulación, ya que el área se inflama.

 

Si te lanzas a la búsqueda sola, lo recomendable es hacerlo como parte de tu ruina de masturbación, con estimulación de por medio (juguetes, porno, lecturas eróticas).

 

Mito: hay una manera particular de estimular el punto G

No sólo es una mentira, también es un freno a tus fantasías y creatividad. A algunas les funciona usar un dedo, a otras dos, unas más prefieren vibradores, y ahí también las posibilidades son infinitas. Sigue la búsqueda hasta encontrar el que para ti sea más placentero, sola o acompañada.

 

Mito: la estimulación del punto G es completamente diferente a la del clítoris

Durante mucho tiempo se habló de la estimulación del punto G en un contexto separado al clítoris, pero ambos son dos zonas erógenas que van perfectamente bien juntas.

 

Una nueva investigación apunta a que el clítoris tiene una estructura mayor que sólo la parte superior de la vulva. De hecho, se extiende por las paredes vaginales; eso significa que el punto G es el clítoris interno. Desafortunadamente, no se ha realizado una investigación más extensa sobre esta relación.

 

Mito: El fluido es sólo orina

El líquido que llega con el orgasmo es una controversia dentro de la comunidad de salud sexual. Existe una investigación que sugiere que no es orina, sino líquido procedente de las glándulas de Skene que contiene algo de orina porque se excreta de la uretra. Como resultado, algunos educadores sexuales argumentarán que no es orina; sin embargo, según diversas investigaciones, probablemente sí lo sea.

 

Mito: la estimulación del punto G es la única manera de lograr un orgasmo

La asociación del orgasmo con el punto G es inevitable, pero no es la única vía para lograrlo. Algunas personas lo consiguen sólo con la estimulación del clítoris (lo que refuerza la idea de que el punto G es una extensión de éste); no es común, pero pasa.

 

Mito: todas pueden experimentar el placer del punto G

Así como no hay truco para encontrar el punto G, tampoco hay forma correcta o incorrecta de disfrutar del placer una vez que lo hayas encontrado. Puede que te guste la sensación de la estimulación del punto G y podría cambiar la forma en que tienes relaciones sexuales, pero también existe la posibilidad de que no te cause placer.

 

No te estreses, ni pienses que todo tu placer se centra en algo tan diminuto cuando puedes disfrutar de todo tu cuerpo, ¡no dejes de explorar! Tienes todo el derecho a una vida sexual placentera.

 

Con información de Marie Claire


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