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México ocupa el primer lugar en abuso sexual infantil

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  • Situación actual del abuso infantil en México

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  • Recomendaciones para prevenirlo

Este es uno de los primeros lugares que no enorgullecen a nadie. De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México ocupa el primer lugar en abuso sexual infantil en el mundo, con 4.5 millones de niños que son víctimas de este delito cada año

 

Sin embargo, según información de la organización no gubernamental (ONG) Colectivo contra el Maltrato y Abuso Sexual Infantil, esta cifra es poco realista, ya que solamente se denuncia uno de cada 100 casos de abuso sexual infantil, por lo que la realidad es mucho peor de lo que las estadísticas muestran. 

 

El colectivo afirma que los agresores de menores más frecuentes se encuentran dentro de la misma familia, pues suele tratarse de los padres biológicos, padrastros, hermanos, abuelos, tíos, sobrinos y primos, principalmente.

 

Por otro lado, un estudio realizado por el Consejo Ciudadano de la Ciudad de México apoya dicha información, pues indica que los principales agresores sexuales de los niños son sus propios familiares, seguidos por maestros, sacerdotes y vecinos

 

Ese estudio también muestra que entre los familiares, lo más común es que el abuso provenga de los abuelos, padrastros, tíos, padres biológicos y primos.

 

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cada minuto cuatro menores son víctimas de delitos sexuales en América Latina, de los cuales al menos tres son niñas y la mayoría no logra recuperarse nunca del trauma ocasionado por el abuso.

 

A pesar de las alarmantes cifras, México destina uno de los presupuestos más bajos del mundo para el combate de este grave problema. Sólo el 1% de los recursos destinados a la infancia se emplean para la prevención y protección del abuso sexual y la explotación, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

 

Por ello, ante la falta de políticas públicas encaminadas a la prevención de este delito, lo más recomendable es que los padres de familia orienten a sus hijos desde edades tempranas.

 

¿Cómo prevenir el abuso sexual infantil?

Habla con tus hijos sobre sexualidad

Por el bien de tus hijos, debes dejar de ver el sexo como un tabú. Quítate la pena y habla con ellos de forma didáctica y clara, con palabras y conceptos que vayan de acuerdo con su edad y que les ayuden a saber cuando alguien intenta cometer un abuso contra ellos. 

 

También es importante hablarles acerca de lo que es el abuso y de la existencia de personas que pueden engañarlos para ver o tocar partes de su cuerpo con malas intenciones.

 

En este sentido, es fundamental que les expliques cuáles son las partes de su cuerpo que no deben ser vistas ni tocadas por otras personas, a menos, claro, que se trate de su médico y siempre y cuando sus padres (o al menos uno de ellos) esté presente. 

 

No los obligues a besar y abrazar

Es común que en reuniones familiares o cuando los padres se encuentran con sus amigos, hagan que sus hijos saluden a todos con besos y abrazos. Eso no es adecuado, ya que debes dejar que sean los mismos niños quienes elijan a quién sí y a quién no darle esas muestras de afecto. 

 

Además, obligarlos a ser afectuosos con quien no quieren se contradice con el punto anterior, en el que les dijiste que no deben dejar que nadie los toque sin su consentimiento. Así que para evitar confusiones, es mejor que los dejes expresar su afecto con libertad y sin presionarlos.

 

Por otro lado, ya que la mayoría de los abusos surgen de personas conocidas, principalmente familiares, no basta con que alertes a tus hijos para desconfiar de los desconocidos. También debes enseñarlos a cuidarse de los conocidos y a no permitir que se les acerquen de formas que les incomoden.

 

Gánate su confianza

La buena comunicación con los menores es fundamental para prevenir y detectar casos de abuso; por ello, dedica un tiempo todos los días para hablar con tus hijos.

 

Pregúntales cómo se encuentran, cómo se sienten, muestra interés en sus actividades y en sus emociones. Así se acostumbrarán a hablar contigo de lo que ocurre en sus vidas, tendrás su confianza y será más fácil que acudan a ti cuando algo no esté bien.

 

Con información de Proceso y La Jornada


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