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¿Cómo enseñar a los niños a ser empáticos?

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En los últimos años se ha vivido un incremento en los índices de violencia en todos los niveles. Incluso entre los niños y adolescentes, mediante el bullying, que es como se llama al acoso físico, verbal y psicológico que cometen los menores de edad entre sí y que se da, principalmente, en las escuelas.

 

Las causas de la violencia entre niños son múltiples. Generalmente se relacionan con problemas personales de autoestima, inseguridad y aislamiento, así como conflictos familiares, que incluyen familias disfuncionales, falta de atención de los padres y violencia intrafamiliar, entre otros.

 

Para evitar que los niños se conviertan en acosadores de sus compañeros o en cómplices de los acosadores, es importante educarlos con base en el respeto hacia sí mismos y hacia los demás.

 

Para ello, más que regaños, sermones y castigos, es necesario inculcarles la empatía. Esta es la mejor forma de contrarrestar la violencia, ya que cuando se carece de ella, suelen presentarse comportamientos como la crueldad y la falta de respeto.

 

La empatía es la capacidad para ponerse en el lugar de otro y comprender lo que siente o piensa, sin que sea necesario que lo exprese directamente. Es la identificación mental y afectiva de una persona con el estado de ánimo de otra.

 

Así, la empatía ayuda a comprender a los demás, permite una mejor comunicación con los otros y propicia el respeto, aunque sean, piensen y se comporten de manera diferente. La empatía permite comprender sus vivencias, emociones y opiniones para ser tolerante y respetuoso ante sus diferencias y necesidades.

 

¿Cómo fomentar la empatía en los niños?

De acuerdo con un informe publicado por la Universidad de Harvard sobre la manera en que empatizan los niños en las sociedades occidentales del siglo XXI, muchos de los valores que los infantes adquieren a través de de sus padres los llevan a poner la satisfacción personal por encima del bien común y del cuidado del otro, lo cual significa que no se les educa en la empatía.

 

Para inculcar y fomentar la empatía en los niños, sigue estos consejos. Puedes aplicarlos en tu convivencia diaria con ellos y, ya que el diálogo es fundamental, también te ayudará a conocerlos mejor y saber cuáles son sus emociones y necesidades.

 

Sé empático con ellos. El primer paso para enseñarles a ser empáticos es que tú lo seas con ellos. Crea una relación de confianza y respeto, muestra interés en sus emociones y sé comprensivo con ellos. Pregúntales cómo se sienten, cómo les va en la escuela y en sus actividades, pon atención a sus respuestas y hazles saber que su sentir es importante para ti.

 

Sé su ejemplo a seguir. Más que con palabras, los niños aprenden a través de tus acciones. Para ellos tú eres su modelo a seguir. Así que, si ven que eres empático, tolerante y respetuoso con los demás, ellos desarrollarán esa misma conducta. Este es el punto más importante al inculcar la empatía en los niños, así que compórtate como la persona que te gustaría que fueran tus hijos.

 

Enséñalos a ser compasivos, solidarios y compartidos. Muéstrales lo gratificante que es ayudar a otros y enséñales, a través del ejemplo, a mostrar compasión ante las desgracias ajenas. Explícales que deben mostrar respeto y comprensión ante los problemas de los demás y enséñales a ayudar, siempre que sea posible, a hacerlos más llevaderos. También dales el ejemplo para ser compartidos, ya sea al prestarle sus cosas a sus hermanos o amigos, o al donar parte de sus juguetes, ropa y pertenencias a otros niños que los necesiten.

 

Haz que se pongan en el lugar de otros. Aprovecha situaciones reales o imaginarias (como las que ocurren en las caricaturas y películas que ven) para preguntarles cómo se sentirían si les ocurriera lo mismo. Por ejemplo, si se pierde el perro del vecino, puedes preguntarles cómo creen que se siente eso y como se sentirían ellos si su perro se perdiera. Además, pueden pensar juntos en opciones para ayudar a encontrar a la mascota perdida o para hacer sentir mejor a su dueño.

 

Enséñales a gestionar sus emociones. Según el informe de Harvard sobre la empatía infantil, los niños que no la demuestran no carecen de ella sino que presentan alguna emoción que la bloquea, como enojo, vergüenza, frustración, tristeza o envidia. Es importante que mantengas una buena comunicación con ellos para que sepas cómo se sienten y les puedas ayudar a reconocer, aceptar, entender y liberar sus emociones.  

 

Enséñales a ser responsables de sus acciones. Es importante que los niños sepan que sus decisiones y acciones, buenas y malas, tienen consecuencias y que deben hacerse responsables de ellas. Conversa con ellos sobre la importancia de que sus actos sean benéficos para ellos mismos, su familia, amigos, compañeros y la sociedad en la que viven.

 

Ponles límites. De la mano del punto anterior, es necesario que los niños dejen de pensar que el mundo gira en torno a ellos y que sepan que no siempre pueden hacer u obtener lo que desean. Explícales que esto se debe a que existen límites que deben respetar y que no deben afectar a otros a costa de obtener lo que quieren. Así tendrán mayor conciencia de sus actos y palabras, y de la forma en que éstos inciden en la vida de los demás.


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