Principal

5 indicadores de que tu relación podría volverse tóxica

Time

Menos de 5 minutos de lectura

Todas las relaciones amorosas son diferentes y complejas. A nadie le enseñan cómo ser una buena pareja, eso es algo que simplemente se aprende con la práctica y, obviamente, con el sentido común. Por eso es importante aprender a reconocer no sólo las acciones propias, sino también los comportamientos que se generan en conjunto cuando se ha decidido entablar una vida sentimental con alguien.


Por desgracia, existen muchos hábitos que no son saludables, pero que culturalmente han sido “aceptados” o invisibilizados y que en esencia pueden desencadenar la mayoría de los problemas que llevan a una inminente ruptura de la relación. Estos hábitos o costumbres logran enraizarse en las relaciones porque se esconden detrás del “romanticismo”, e incluso pueden llegarse a confundir con simples muestras de amor. He ahí el problema.


Estos son los cinco indicadores más usuales que parecerían “normales” pero que, en realidad, podrían intoxicar lentamente tu relación. Si reconoces alguno de ellos, estás en buen momento para intervenir y evitar que la situación avance:

 

1) Llevar conteos, tanto de cosas buenas como de cosas malas. No es buena idea tener tablas de medición o contabilizar las acciones que se realizan en la convivencia diaria, tanto aciertos como errores. Muchas veces llega a ser común que alguno de los miembros (o ambos) tienen muy presente en el pensamiento todas las veces en que su pareja ha cometido equivocaciones o incluso aciertos, y eso se utiliza como un “medidor” para ver quién ha hecho más cosas buenas y menos cosas negativas. Inevitablemente, esto inserta un sentido muy tóxico de “competencia” donde las muestras de amor están supeditadas a una tabla de puntuaciones.


2) Actitudes pasivo-agresivas. Comportarse de manera pasivo-agresiva puede resumirse en esto: en vez de expresar abiertamente una inconformidad o incomodidad, tu pareja (o tú mismo) te da “pistas” molestas para que resuelvas el “acertijo”. Esto sólo ocasiona que se abonen tensiones porque, por supuesto, nada garantiza que te darás cuenta de inmediato de aquello que molestó a tu pareja y es muy probable que tú comiences a molestarte ahora por las actitudes ligeramente agresivas que tiene contigo. Esto demuestra que la comunicación es la base de todo, y que cada vez que cualquiera de los dos se sienta incómodo por algo, lo mejor será expresarlo inmediatamente y con tranquilidad.

 

3) Chantaje emocional. Un buen ejemplo (y de los principales) de chantaje emocional es hacer comentarios en los cuales cualquiera de los dos se victimiza o se siente atacado y poco querido, ante cualquier signo de dificultad o discusión. Muchas veces incluso se llega a poner en tela de juicio el compromiso en la relación. Comentarios como “Ya no me quieres porque prefieres visitar a tus hermanos” son una clara muestra de chantaje, al igual que “Si vas a aquella fiesta, pensaré que es porque ya no quieres estar conmigo”. Nada bueno puede salir de actitudes así, y ante la primer aparición es mejor tomar cartas en el asunto y hablarlo para erradicarlo.

 

4) Culpar a tu pareja por tus propias emociones. Este punto podría mezclar tanto las actitudes pasivo-agresivas como el chantaje emocional. Imagina que tuviste un día pésimo en el trabajo con demasiado estrés, conflictos, llamadas de atención y como “cereza del pastel”, perdiste tu billetera. Es obvio que la frustración y el enojo te seguirán hasta llegar a casa y quizá pienses que lo mejor sería tener toda la atención de tu pareja al cruzar la puerta, como si pudiera leer tu mente. Pero si de pronto lo que recibes es una actitud distante (porque quizá tu pareja también tuvo un mal día) y te molestas aún más y le reclamas, básicamente será una situación en la cual descargas tu frustración como si el otro tuviera la culpa y decidiera no darte lo que necesitas. Culpar a los demás por tus emociones es una declaración de egoísmo que, en este caso, puede hacer peligrar la relación.

 

5) Celos. Para terminar, este punto es de los más famosos y no necesita demasiada explicación, pues se entiende por donde lo mires. Comenzar a tener actitudes celosas porque tu pareja habla, toca, llama, envía mensajes de texto, se ríe o hasta estornuda en las cercanías de otra persona es signo de que la confianza está debilitada, muy probablemente por una inseguridad personal y que nada tiene que ver con tu pareja. Los celos son la toxicidad materializada. Son muy peligrosos porque muchas personas los consideran como muestra de afecto, y piensan que si su pareja no es celosa es porque no les importa como persona. Algunos celos son naturales, es verdad, pero los celos excesivos y conductas de control son casi una condena para la relación. En este caso, debes trabajar en tus propias inseguridades y, como en todos los puntos anteriores, la clave de todo será una comunicación clara y directa con tu pareja, con amabilidad y sin agresiones.


Comment

Up

¿No tienes una cuenta? Registrate aquí

Seacrh