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Pon orden en tu casa y en tu vida con este popular método japonés

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Con los hábitos de consumo actuales, no es raro que las personas compren y acumulen hasta terminar rodeadas de cosas que, muchas veces, no usan ni necesitan.

 

Así, los objetos se empiezan a acumular por toda la casa. Si a eso le sumas que no te das el tiempo para volver a colocar lo que usas en su sitio, todo empieza a quedar botado por todos lados, el desorden se instala en tu vida y llega un punto en el que ya ni siquiera puedes encontrar o guardar con facilidad los artículos que utilizas de manera cotidiana. 

 

Además de que pueden ocultar emociones que no has logrado superar, el desorden y la acumulación de objetos hacen que ciertas habitaciones o zonas de tu casa se vuelvan áreas prohibidas para quienes te visitan.

 

¿Cómo solucionar esto? Con orden y organización, pero antes es necesario hacer una depuración de todas tus pertenencias para que te quedes solamente con aquello que realmente necesitas en tu vida.

 

A este respecto, la japonesa Marie Kondo, autora del exitoso libro La magia del orden, propone el método KonMari para poner orden en tu casa y también en tu vida.

 

¿En qué consiste el método KonMari?

Conserva lo que te hace feliz. La base de este método se encuentra en la idea de “sentir” las cosas para conservar sólo aquellas que realmente necesitas o que aunque no sean indispensables te producen alegría, y deshacerte de las que no con gratitud. 

 

Ordena todo de una vez. Para llevar a cabo esto, Kondo recomienda hacerlo todo de una sola vez, es decir, dedicar, por ejemplo, todo un fin de semana a ello y evitar ordenar poco a poco, ya que se volvería un cuento de nunca acabar.

 

Separa tus pertenencias por categorías. El primer paso es pensar los objetos por categorías (ropa, libros, zapatos, accesorios, productos de higiene y productos de belleza, fotos, documentos, recuerdos, objetos con valor sentimental, etcétera).

 

Decide en qué parte de la casa debe estar cada cosa, para que todos los objetos que pertenezcan a la misma categoría puedan quedar juntos. De esta manera te será más fácil mantener el orden y no volver al caos unas semanas después de haber limpiado.

 

Limpia una habitación a la vez. A continuación, la limpieza debe hacerse por habitaciones, sin pasar a otra antes de haber terminado con la anterior.

 

Decide con honestidad y sin apego qué conservar y qué no. En cada espacio de la casa se deben sacar todas las cosas y colocarlas en una superficie amplia (el piso suele ser lo más conveniente) para separarlas por categoría, y luego, en cada categoría decidir con honestidad qué se queda y qué se va. 

 

Toma cada cosa y pregúntate: ¿lo quiero de verdad?, ¿es necesario?, ¿me hace feliz? Si la respuesta es afirmativa, el objeto se queda. En caso contrario o si dudas, el objeto se va y puedes donarlo o regalarlo, siempre y cuando esté en buen estado. 

 

Pero ten cuidado de no usar a los otros para deshacerte de las cosas sin sentir culpa, dona solamente aquello que realmente pueda ser útil para alguien más.

 

En el caso de la ropa, los zapatos y los accesorios, conserva solamente lo que usas, te queda bien y te hace feliz. Kondo aconseja guardar la ropa doblada y solamente colgar camisas, prendas delicadas y chamarras.

 

En cuanto a los libros, deshazte de todos los que no te llamen a leerlos. La autora del método sugiere conservar solamente 30 títulos. Donde más cuidado debes tener es en los documentos, pues hay papeles que necesitas conservar para siempre o por mucho tiempo.

 

La recomendación es dejar los recuerdos, fotos y objetos con valor sentimental para el final. Si aún traen buenos recuerdos entonces conviene guardarlos, si no, hay que dejarlos ir con gratitud. Además, Kondo aconseja guardar los sentimientos y recuerdos en la mente y el corazón, para poder dejar ir esos objetos que sólo ocupan espacio, que podría servir para algo nuevo y útil.

 

Mantén una decoración sencilla. Tu casa no debe parecer un museo o venta de antigüedades. Mientras menos cosas tengas, más fácil te será mantener el orden, limpiar y evitar la acumulación de polvo y suciedad. Así que es momento de sacar esos muebles y adornos que realmente no necesitas ni utilizas. 

 

Evita comprar por impulso. Mantener el orden no sólo significa deshacerte de lo que ya no te sirve, sino también evitar hacerte de cosas que más pronto que tarde acabarán en la montaña del desorden y el olvido. Antes de comprar algo pregúntate si realmente lo necesitas, si te hará feliz tenerlo y si poseerlo aporta algún cambio positivo a tu vida.

 

Finalmente, cuando te cuesta trabajo deshacerte de una pertenencia, es importante que analices cuál es el verdadero motivo y el propósito que ese objeto tiene en tu vida. Si descubres que quieres conservarlo por apego al pasado o al futuro, debes trabajar en la situación y las emociones que ocasionan esto, para que seas capaz de dejarlo ir.


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