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5 consejos para dejar de procrastinar

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Tips para ponerte en acción

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  • Los tipos de procrastinación que existen

La procrastinación no es una cuestión exclusivamente humana. La primera ley de movimiento de Newton dice que un cuerpo en reposo se quedará en reposo hasta que sea persuadido para moverse. Es decir, que el universo entero procrastina.

 

Pero sólo porque sea universal, no significa que sea una buena idea. Es probable que muchas veces lo hagas cuando sabes que no deberías. La procrastinación va más allá del trabajo y puede afectar otras áreas de tu vida. Evitar una conversación difícil sólo prolonga el conflicto. Retrasar una decisión como cambiar de carrera, volver a la universidad o salir de una relación tóxica sólo te hace perder el tiempo.

 

Aunque la solución parece ser simple, sólo hacerlo, la realidad puede ser mucho más complicada. Por suerte, hay estrategias que pueden ayudarte a resistir este impulso, por ejemplo:

 

Amplía tu perspectiva

Es natural no tener el impulso de llevar a cabo tareas que no se presentan como urgentes. Tu atención va a lo que tienes justo enfrente, ya sea el llanto de un bebé, un teléfono que suena o una fecha de entrega inminente. Según un estudio del Journal of Personality and Social Psychology, la solución es ampliar tu perspectiva, es decir, preguntarte: ¿qué beneficios te traerá determinada acción a mediano y largo plazo?, ¿qué cosas quieres lograr en tu vida? Esto te ayudará a dar el primer paso: decidir hacer algo.

 

Pon en orden tus ideas

Una vez que decides ponerte en acción, es normal que no sepas ni por dónde empezar. Esta es otra de las típicas razones para procrastinar, pues no te gusta no tener certeza de lo que haces ni de cómo llevarlo hasta el final. Haz una lista de pasos, donde el primero sea definir qué vas a llevar a cabo. De ahí, puedes adoptar un enfoque de “prueba y error” hasta que tengas éxito.

 

Separa los conceptos “autoestima” y “desempeño”

Otra de las razones para retrasar ciertas actividades es que tienes miedo a no hacerlo bien, lo que va asociado a la medida que tienes de tu propio valor, ya sea como profesional, como amigo o como pareja. Deja ir este ideal perfeccionista y comprende que tu valor va mucho más allá de cómo te salga un reporte o esa videoconferencia que tanto evades.

 

Conócete

Hay dos tipos de procrastinación. La pasiva es la típica idea que tienes de distraerte con videos de YouTube cuando deberías estudiar. La activa es más estratégica, si eres de los que reaccionan bien bajo presión. Empezar con una tarea cuando la fecha límite para terminarla está muy cerca puede jugar a tu favor. La clave está en conocerte lo suficiente para saber si eres procrastinador activo o pasivo.

 

Mide y compensa

Si la tarea a la que te enfrentas es aburrida o simplemente es viernes a las 3pm y te gustaría hacer prácticamente lo que sea menos eso, en estos casos hay que aceptar las consecuencias; puedes hacer un trato contigo mismo e irte a casa a descansar, siempre y cuando estés dispuesto a levantarte temprano el sábado y terminar.

 

En resumen, recuerda cambiar tu perspectiva por una más amplia. No te desanimes si al principio de una actividad te sientes confundido. Aprende que tu valor no tiene relación con tus logros. Y sobre todo, conócete.


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