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Trucos para que tus hijos hagan lo que quieres

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Estrategias para que tu hijo no se revele

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  • Formas de hacer la educación amena

Como padre o madre, una gran parte de tu energía está dedicada a vencer la audacia de tu pequeño. El problema no es que dé vergüenza admitirlo, sino que la mayoría de las veces pierdes esta batalla. En lugar de desesperarte, puede aplicar estas tácticas para que te hagan caso:

 

Sorpréndelo

La próxima vez que tu hijo crea que se ha salido con la suya, no le hagas saber enseguida que te diste cuenta de su travesura. Haz como que no lo has visto y, una vez que estés de espaldas, anuncia que sabes perfectamente lo que ha pasado y descríbelo con detalles. Lo vas a tomar desprevenido y estará seguro de que tienes poderes psíquicos, al menos hasta que tenga 7 años.

 

Di “sí, pero…”

No es una novedad que los hijos se revelan ante la palabra “no”. La razón es que sienten que quieres cuartear su libertad de vaciarse el plato de espagueti en la cabeza, y eso no es aceptable para ellos. Cambia ese “no” por un “sí, pero…”. Por ejemplo, cuando pregunten si pueden ver la TV, contesta que sí, pero después de hacer la tarea. Remover la palabra NO de tu vocabulario te ahorrará muchos dolores de cabeza.

 

Sé ligero con tus advertencias

Si amenazas a tu retoño de manera severa, la advertencia se quedará en su mente y lo más probable es que haga lo que le acabas de prohibir en la primera oportunidad que tenga. Es una forma de retarte. En cambio, si le informas que no debe hacer tal cosa (como tocar un juguete sin supervisión) y le adviertes de un castigo menor o insignificante (que le darás cinco uvas en lugar de seis, por ejemplo), es mucho más probable que siga tus instrucciones.

 

Conviértelo en historia

Cuando le pides a tu pequeño que se lave los dientes, es probable que se resista. Él sabe que tratas de lograr que complete una tarea, y está demasiado enfocado en pelear por su libertad. Pero si puedes convertir esta actividad en un juego, un cuento o cualquier formato que lo saque de la realidad y lo lleve al mundo de la fantasía, dejará de resistirse.

 

Utiliza la técnica de “pero eres libre de…”

Esta también funciona incluso con adultos. Cuando quieras que tu hijo limpie su cuarto, evita pedírselo de forma directa, con tono de orden. Intenta decirle que te gustaría que limpiara su habitación, pero que es libre de seguir con su juego. De esta forma, eliminas de la jugada la parte donde se siente privado de su libertad y es más propenso a escuchar tus deseos.

 

Hazte el tonto

Literalmente. Si el pequeño en cuestión se rehúsa a ponerse el suéter, por ejemplo, ponte el tuyo al revés y pregunta si lo hiciste bien. No sólo le causará unas buenas risas, sino que intentará mostrarte cómo se hace correctamente. No te preocupes, tu hijo no pensará que eres tonto realmente, pero apreciará el gesto cómico.

 

Con información de Fatherly


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