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5 tipos de actividades para realizar con niños autistas

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El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición neurológica que afecta a uno de cada 160 niños en México, según la Organización Mundial de la Salud. Las características de los niños y personas adultas con autismo son sumamente variadas (según el tipo y nivel de presencia), pero existen varias generalidades. Entre las más destacables, podemos ver que son personas completamente inmersas en su mundo interior, no miran a los ojos, tienen problemas para comunicarse, son hipersensibles a los estímulos sensoriales y les cuesta mucho trabajo relacionarse afectivamente, incluso con sus padres y familiares.

 

El mundo interior de una persona autista es un misterio y ellos siempre están abstraídos en él, con pequeñas y pausadas “salidas” al exterior. Por esto mismo, independientemente de la edad que tengan, resulta complejo y particular relacionarse con ellos y tener, por ejemplo, actividades lúdicas y divertidas. Las características de estas actividades son muy concretas, pero afortunadamente hay muchísimas que se pueden practicar. A continuación te ofrecemos una lista de cinco actividades que puedes realizar en                 cualquier momento.

 

1) Juegos de repetición. Los niños autistas disfrutan de las actividades de repetición donde se han establecido rutinas y turnos. Así como en la cotidianidad, el autismo se sobrelleva mejor cuando se crean zonas de confort con horarios y actividades concretas que se vuelven parte del día a día de las personas con TEA. Así que para estos casos, puedes establecer momentos específicos para dar un paseo o leer un libro, o jugar juegos donde lo repetitivo tenga un papel principal, por ejemplo, dibujar por turnos, juegos de imitación, carreras al aire libre o fotografiar objetos y personas. Una de las particularidades del autismo es que se establecen ciertos “rituales”, y por lo tanto, habrá que fomentarlos y respetarlos para que la comunicación se logre con empatía.

 

2) Actividades de concentración. Los juegos que propongas deberán “atrapar” la atención del niño, pues es común que se distraigan fácilmente o no adquieran esa concentración. Busca elementos que le atraigan, por ejemplo, sus objetos favoritos o dinámicas preferidas, y utilízalos para crear en torno a ellos. Si el niño tiene juguetes especiales, vuélvelos protagónicos, ya que es probable que si insertas un nuevo elemento no logres llamar su atención. Una forma de saber si el aburrimiento lo está dominando es si deja de concentrar la mirada, mira para todos lados, se impacienta o se irrita, o simplemente se levanta y se aleja. En estos casos, no lo obligues a permanecer.

 

3) Actividades en entornos cómodos. Los niños autistas desarrollan mejor confianza y se desenvuelven mejor en los espacios que ya conocen y donde se sienten cómodos. Estos lugares pueden ser desde habitaciones hasta espacios muy peculiares como debajo de las cobijas, detrás del ropero o en un “fuerte” construido con sus propios juguetes o contenedores. Aprovecha estos lugares para proponerle jugar, e inclúyete en ellos pero cuidadosamente, sin que se sienta invadido, pues cualquier cosa que lo haga sentir incómodo desviará su atención y lo podría poner de malas. Una vez que estés ahí, proponle actividades incluyentes y participativas que no lo confronten o expongan, por ejemplo, sólo tú y él sin tener un público de más personas.

 

4) Dale su tiempo y no hagas cosas por él. Esta parte es fundamental para realizar cualquier cosa. No te desesperes si hasta en los juegos más sencillos se demora o desvía. Recuerda que en su mente están sucediendo otras cosas que no percibes y necesita su tiempo para sentirse enfocado en objetivos externos. Si comienzas a hacer las cosas por él, lo único que lograrás es que no se sienta incluido y pierda interés en seguirte el juego. Una cosa es poner el ejemplo (lo cual es muy necesario) pero otra, muy distinta, es tomar su lugar.

 

5) Dinámicas musicales. La música tiene tanto poder que será tu mejor aliada al momento de realizar actividades con un niño autista. Comienza por pasos: primero identifica qué género musical le gusta más, con cuál sonríe y no se manifiesta incómodo; luego puedes cantar las letras e invitarlo a que te siga o a repetir ritmos y sonidos con las palmas o instrumentos improvisados; y después, si la atención está en su punto máximo, anímense a hacer movimientos de baile que vayan desde lo simple y tranquilo hasta dejarlo demostrar su vitalidad y alegría con saltos o gritos. Sin duda, se la pasarán increíble.

 

Con estas propuestas, será mucho más fácil establecer una buena comunicación y estrechar lazos de confianza con quien tiene TEA. Realiza poco a poco las actividades que hayas escogido y ten en cuenta que lo más importante es respetar tanto los espacios privados como ese mundo interior al que no tenemos acceso pero que, gradualmente, podremos ir comprendiendo si permitimos que sean los niños quienes nos lo muestren.


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