Receta increíble para sacarle jugo a la vida

Mena Calvert / 2018-01-15

Cuando era niña escuché: “si la vida te da limones haz limonada” pero no lo entendí bien hasta ahora.

 

Algo que he notado en mi experiencia y en la de mis pacientes, amigos, familia, etc., es que la vida está llena de distintas experiencias, vivencias, aprendizajes, colores y sabores. Nada es para siempre y nada se queda igual. Ninguna vida es totalmente plana para quedarse solamente en alguna emoción eternamente, las penas pasan al igual que las alegrías y, por más que lo que deseemos, nada puede durar. No podemos tenerlo todo: la vida cambia, nuestro cuerpo cambia, la gente cambia, las emociones cambian, los pensamientos cambian, cambian los lugares y la vida en general cambia. Podemos estancarnos en querer tener, vivir o sentir algo de cierta forma en vez de ver lo maravilloso que hay escondido en lo que nos ocurre.

 

Pueden haber similitudes por los patrones que vamos creando y los aprendizajes que necesitamos, pero por lo mismo la vida nos regala distintos sabores y nos regala distintos paladares para que podamos aprender y crecer. Estos sabores vienen en forma de emociones, diferentes vivencias, situaciones y gente no esperada. Al querer controlar estas situaciones es cuando más sufrimos. Pero si podemos dejarnos ir y vivir con todo lo que la vida nos pone, la vida empieza a recuperar cierto sentido. Aquí es donde aplica esa frase de que si la vida te da limones hagas limonada. No estás queriendo hacer a fuerza agua de melón cuando lo que tienes son limones. Si insistes en el melón no estás pudiendo entrar en el flujo natural de lo que la vida te está dando, aprovechándolo al máximo y agradeciendo. Esto no quiere decir que no debamos tener aspiraciones o sueños. El tener estas aspiraciones y sueños normalmente es lo que hace que la vida nos ponga eso que realmente necesitamos, aunque a veces no nos demos cuenta que es así. 

 

Solemos no estar en el presente y cuando por fin tenemos alguna cosa, queremos otra. Si estamos en un lugar queremos estar en otro y por lo mismo no disfrutamos el momento presente. Sufrimos porque las cosas no suceden como las queremos y no nos damos cuenta de que la solución tiene que ver mucho con soltar el control.

 

Si sólo nos diésemos cuenta de que el momento presente es el momento más importante de nuestra vida.

 

Nos falta confiar en la vida y entender por qué nos pasa lo que nos pasa y cuál es el aprendizaje de cada instante. Tomar la vida como nos la ponen y ahí co-crear con ella al máximo, aprovechar cada instante, vivirlo con plenitud, paz, alegría, intensidad o suavidad. Venimos a experimentar todas las emociones y eso se nos olvida; se nos olvida que elegimos este cuerpo para poder experimentarnos como humanos, como imperfectos y con un sin fin de sabores que no son malos ni buenos, simplemente son y ya es momento de abrazarlos.

 

Me he dado cuenta de que me he vuelto experta en fluir y que eso me ha dado una vida mucho más plena y de la cual puedo estar completamente agradecida a pesar de haber tenido todos los sabores y no todos tan maravillosos como hubiese deseado, o como los demás dicen que tienen que ser. He tenido que ser fiel a mi ser y adaptarme a las circunstancias sabiendo que si hoy me dan algo es porque seguramente lo necesito en esos momentos, y si me doy permiso sin tanto juicio  y en gratitud, curiosamente llega algo nuevo que no se hubiera dado si no me lo hubiese permitido.

 

Esto también lo veo con mis pacientes, sobretodo en retiros. Necesitan pasar por esa parte obscura que les duele y no quieren sentir, para después sentirse liberados y más plenos. Justo el poder de experimentar esos sentimientos que no queremos atravesar o sentir es lo que más nos enseña: soltar el control y permitirnos vivirlos tal y como los sentimos, con conciencia, es lo que hace que se integren más en nuestro ser y podamos crecer y expandir más nuestra conciencia.

 

En todos los casos sabemos que no ha sido pura felicidad, pero en lo personal, he aprendido a abrazar cada emoción, cada experiencia, cada persona y cada situación que me pone la vida intentando meter más la cabeza, sentir y  experimentar para tomar el gran aprendizaje de cada cosa. Entendí que la frase “si la vida te da limones haz limonada” significa para mí que si la vida te quita algo acéptalo y suéltalo, quédate con ese amor y todas las enseñanzas pero confía en que la misma vida te tiene algo nuevo que es lo que necesitas en ese momento. Tienes que dejar la cabeza y el control a un lado y saber que la vida no es como uno quiere exactamente. Suelta las expectativas, si la vida te da algo nuevo, ábrete a ello, confía y encontraras un gran regalo.

 

Entendí que si  la vida te da una oportunidad tómala, un viaje, vívelo, que si te dan tiempo para descansar, descansa,  que si necesitas llorar, llora, si te dan trabajo, trabaja, si te dan un amor, ama, si te dan una vida, ¡cuídala!  

 

Me he dado cuenta de que la vida te da justo lo que necesitas. A veces creemos que necesitamos más pero en realidad al irla siguiendo desde el corazón, justo nos da eso que vamos necesitando. Eso puede pasar con el trabajo, con la familia, amigos pareja etc. Si no tienes pareja vívete com el más o la más feliz acompañándote, si la tienes, disfrútala al máximo. Si hoy puedes descansar, tomate una verdadera vacación, y si la vida te da trabajo, gózalo y aprovéchalo con todo tu ser. Déjate guiar y sorprender por la vida sin tanto control y verás un cambio muy positivo.

 

Venimos a completarnos más y más cada día, pero no podemos hacerlo si nos quedamos en los mismos patrones, creencias, lugares o en la zona de confort. Necesitamos arriesgarnos y hacer eso que la vida nos está pidiendo: cambiar y volver a recuperar la confianza en nosotros y en algo más grande y maravilloso.

 

Si la vida te da limones, haz limonada, si la vida te da algo nuevo tómalo, aprende con ello y da tu 100% en esa experiencia porque tú eres quien la creó, y mas que quedártela en la cabeza, vívela desde tu corazón, dirige qué quieres sentir y date permiso para hacerlo: eres más que tu trabajo e inclusive más que tu familia, eres un ser que vino a experimentar y crecer con conciencia. Toma ya tu vida, abre los ojos y ve qué te ofrece, no dejes pasar ni un minuto más de estas nuevas oportunidades.

 

No te pierdas la oportunidad inclusive de llorar si lo necesitas, de reír o sacar tu fuerza. Hazlo con conciencia y ve por lo que te da la vida. Aprehende, integra, vive y agradece porque todavía estás con vida en este cuerpecito para experimentar con lo que te rodea tal como es. Atrévete a que tu cambio sea interno y a bailar en las tormentas. Recuerda quién eres y a qué veniste. Y recuerda tomar eso que es para ti.

 

¡Con los mejores deseos para tu vida hoy y siempre!

 

Namaste

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