¿Por qué es tan importante no rechazar el sufrimiento?

Harmonía / 2018-02-04

En  gran medida, el ser humano biológicamente tiende a buscar el placer y huir del dolor. Esto es una forma de supervivencia primitiva que, sin embargo, puede conducir a una vida sin sentido y finalmente infeliz. La razón más obvia es que si buscamos solamente el placer, este placer prontamente se convertirá en dolor, como puede verse por los ejemplos de comer, beber o realizar casi cualquier cosa en exceso. No obstante, la razón más profunda es que el ser humano solamente encuentra sentido y significado en el mundo cuando asume responsabilidades y es capaz de hacer cosas que no producen inmediatamente placer, sino que a la larga brindan satisfacción.

 

Asimismo, el ser humano tiene una necesidad de crecer, de superarse, de mejorar, para así conseguir lo que desea -aceptación social, logros personales. etc.- y para hacer esto, para convertirse en alguien destacado en cualquier línea de vida, tiene que ser capaz de soportar el dolor y de realizar cosas que en un principio son difíciles y poco agradables, en servicio de un fin. Es el ser humano que es capaz de vivir experiencias dolorosas sin que esto le haga detenerse, el que logra su cometido y encuentra una vida con significado. El atleta que entrena o el artista que trabaja diario 5, 8, 10 horas, etc., con completa concentración y dedicación, aun cuando está enfermo o siente dolor y demás. El hombre que sacrifica constantemente sus propios deseos para el beneficio de su familia. La mujer que, porque ama, logra no sufrir demasiado por sus achaques, porque justamente su energía está dedicada a los demás.

 

Pocas personas entendieron la importancia de ser capaz de sufrir sin colapsarnos para encontrar finalmente una felicidad más sólida y duradera como el escritor Fiódor Dostoyevski. El gran escritor ruso, asimismo, notó que "dar un paso nuevo, decir una palabra nueva, es lo que las personas más temen". Y es que hacer algo nuevo nos coloca en un estado de vulnerabilidad donde es posible que suframos. Pero el miedo al sufrimiento es el principal obstáculo al amor. En sus notas sobre Crimen y castigo, Dostoyevski escribió:

No hay felicidad en la comodidad; la felicidad es obtenida pagando con sufrimiento... el hombre no nace para la felicidad. El hombre se gana la felicidad, y esto siempre a través del sufrimiento. No hay injusticia en ello, puesto que la conciencia y el llamado de la vida arriban a través de experiencias positivas y negativas y uno debe llevar esta experiencia al propio ser (sufriendo, tal es la ley de este planeta); pero esta conciencia inmediata, que se siente como un proceso viviente, es una dicha de tal intensidad que uno puede pagar por ella con años de sufrimiento.

 

Esta es una gran enseñanza: entender que debemos salir de nuestra zona de confort y aventurarnos hacia lugares desconocidos donde seguramente sufriremos, porque no podemos controlarlo todo, pero que solamente así podremos aprender, conocernos y crecer como individuos. La necesidad de ser valientes y tener fe en nosotros mismos o en algo más que nos impulsa y da significado, ya que de otra manera la vida no sólo es trágica; es absurda.

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