Memorias prenatales, ¿cómo afectan el desarrollo físico y emocional?

Laila Robles Martínez / 2018-08-08

La mayoría de las terapias y técnicas de desarrollo humano se basan en el análisis de los recuerdos y experiencias de la infancia y avanzan progresivamente hasta la edad adulta, pero ¿qué pasaría si supieras que puedes ir incluso más atrás en el tiempo? Por ejemplo, a ese intervalo en donde transitaste el puente entre el mundo espiritual y tu llegada al mundo físico.

 

Tal vez parezca difícil de asimilar, pero el análisis de las memorias prenatales, también identificado como kinegenealogía o vida intrauterina, estudia todas aquellas creencias, impactos emocionales y experiencias que se traducen en estímulos que recibe un feto dentro del útero de su madre. El embrión recibe esta información a través de diferentes canales y los procesa en resonancia con sus programas inconscientes, derivados de su código genético.

 

Un gran número de problemas psicológicos, afectivos y somáticos tienen su origen en la vida dentro del vientre. Cuando suceden situaciones emocionalmente traumáticas durante el periodo de gestación, las células y sus funciones se ven afectadas. Dichos traumas persisten después de nacer y te pueden acompañar toda la vida, si no haces algo para liberarte de ellos.

 

Estos factores juegan un papel fundamental en tu futuro, pues generan ciertas conductas que se repiten a lo largo de los años gracias a la memoria celular. De manera general, esto se puede interpretar como la forma en que enfrentas la vida.

 

Por esta razón, es importante que estés abierto a indagar en esta parte del inicio de tu vida, que abarca hasta unos 6 meses antes de tu concepción: el proyecto sentido; es decir, la huella emocional de la gestación. ¿Cuál era el estado emocional de tus padres en ese entonces?, ¿cómo se sintieron al enterarse de que venías en camino?, ¿cuáles fueron sus vivencias a lo largo del embarazo? Reencontrar, revivir y trascender las huellas emocionales de este lapso te conduce a una transformación profunda y duradera de tu percepción de la existencia como adulto.

 

Descubrir estos datos puede ser la llave para resolver tus conflictos actuales, superar síntomas o desequilibrios energéticos (enfermedades) y romper patrones grabados en el árbol familiar que no tienen necesidad de continuar. ¡Pueden crecer nuevas ramas más sanas!

 

Si estás en el momento de considerar tener un bebé o ya estás embarazada, ¡no te asustes! Seguramente lo harás muy bien. Además, hay muchas cosas que puedes realizar para aligerar este proceso y evitar futuros conflictos, pues el primer y más importante paso ya lo diste: ser consciente. La doctora Claude Imbert, creadora de la terapia de la vida intrauterina y autora del libro El futuro se decide antes de nacer, recomienda mantener una comunicación constante con el bebé. Puedes dedicar unos minutos cada noche, junto a tu pareja, a dirigirle algunas palabras. Explícale lo que ocurre a su alrededor y si has sufrido episodios de estrés o tristeza por la razón que sea, cálmalo con palabras sencillas, que sepa que todo está bien.

 

Otro factor clave en el desarrollo del bebé es el descubrimiento de la energía paterna. Aunque en un primer momento pueda parecer que el embrión sólo percibe las emociones de la madre, nada está más alejado de la realidad. En la fisiología del padre existe una intención poderosa de hacer que esa pequeña vida salga adelante y se desarrolle. Así que él también debe hacer un esfuerzo por comunicarse con el feto y darle seguridad. Después de todo, su voz será una de las primeras que escuche tras el parto.

 

Si te interesa este tema, puedes leer Los nueve peldaños de Anne Givaudan y Daniel Meurois, una maravillosa reflexión sobre el mundo anterior al nacimiento.

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