Mantras: ¿qué son y cómo usarlos?

Claudia Lechuga / 2018-02-21

La palabra mantra ha permeado ya nuestro lenguaje cotidiano y canciones en voz de algunos de los grandes como Cerati: un dulce pálpito, la clave íntima, se van cayendo de mis labios, como un mantra, de mis labios, como un maaantraaa….

 

Pero bien a bien, ¿qué son los mantras y para qué sirven?

 

Mantra proviene del sánscrito y significa man=mente y tran= proyección u onda, es decir, la proyección o enfoque de la mente a través del sonido.

 

Los mantras se utilizan en varias prácticas espirituales como herramienta para enfocar nuestra mente y conducir el flujo constante de nuestros pensamientos hacia vibraciones más elevadas.

 

Los mantras son sonidos divinos, revelados en profundos estados meditativos a través de gurús (aquel que te lleva de la oscuridad a la luz) o maestros espirituales al sintonizarse con los sonidos y vibraciones de la Divinidad. Son sonidos precisos y profundos, que son eternos y universales.

 

El uso y repetición de los mantras se basa en el conocimiento de que el sonido es una forma de energía que tiene una estructura y poder que inciden en nuestra psique y al mismo tiempo en nuestra anatomía energética, incluyendo nuestro sistema de chakras. Más allá del significado literal de los mantras, su principal efecto proviene de la vibración de su sonido. Justamente, las vibraciones sutiles del mantra tienen el poderoso efecto de llevarte a alcanzar profundos estados de conciencia. Los mantras son energía divina condensada, es el número de teléfono que utilizas para comunicarte con la chispa divina que vive en ti.

 

Ya Einstein lo dijo… vivimos en un mar de energía, en donde el universo entero está vibrando a distintas frecuencias vibratorias, unas más densas, otras más sutiles; la vibración contenida en los mantras es tal que te conecta con el infinito, con el Todo, trascendiendo los apegos del ego y de la realidad física. Por eso decimos que vibramos un mantra; no sólo lo repetimos monótonamente, sino que vibramos en todo nuestro ser su frecuencia.

 

Los mantras tienen un ritmo, entonación y pronunciación específicos para alcanzar la proyección y efectos del mismo. Se vinculan también a la respiración, induciendo ritmos precisos de respiración (según el mantra de que se trate será el ritmo de la respiración), ayudando así a equilibrar y refinar nuestra respiración. Así, limpiamos y activamos nuestro canal energético central o sushumna a través de la respiración y el prana (energía vital).  Esta combinación de vibración, respiración y enfoque mental crean condiciones propicias para tranquilizarnos y enfocar la mente hacia dentro.

 

Según Yogui Bhajan, maestro de kundalini yoga, los mantras son fórmulas que alteran los patrones de la mente y la química de nuestro cerebro de acuerdo con leyes físicas y metafísicas muy precisas. Muchas cosas suceden en nuestro cuerpo y en nuestra mente al vibrar un mantra… a nivel físico, nuestro paladar es como una caja de resonancia, en donde al tocar o estimular con nuestra lengua ciertos puntos en donde se encuentran meridianos o puntos energéticos se estimula el hipotálamo, que emite neurotransmisores que a su vez activan el sistema parasimpático induciendo un estado de relajación en donde ocurre la renovación celular. Por eso decimos que los mantras cambian la química de nuestro cerebro. 

 

De manera paralela el jaap, o la repetición, que consiste en repetir constantemente el mantra CREA nuevos caminos en tu cerebro, que abren posibilidades nuevas de actuar de manera distinta ante situaciones o problemáticas comunes.

 

Con tan sólo escucharlos, los mantras tienen un efecto, pues se comunican directamente con nuestro subconsciente; sin embargo, como dijimos ya, al vibrarlos y repetirlos conscientemente se potencializa su efecto uniendo nuestra intención con nuestra proyección al vibrarlos. Así que una forma de usarlos es simplemente oírlos… Mientras manejas (en el tráfico son particularmente útiles), los puedes poner en tu casa para que su vibración eleve la energía de tus espacios; los puedes repetir en voz alta o mentalmente mientras realizas alguna actividad cotidiana; y la cereza del pastel es usarlos para meditar. Justo de eso platicaremos en mi siguiente artículo. 

 

Namaste.

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