Conecta así con la superluna azul de sangre

María Elena Esparza / 2018-01-29

La madrugada de este 31 de enero será excepcional: en el cielo podremos ver un fenómeno que no se había presentado desde 1866.

 

Se trata de la coincidencia de tres fenómenos energéticamente poderosos: una superluna, fase hasta 14% más brillante; luna azul, que es la segunda luna llena de un mes, y luna de sangre, que ocurre cuando la sombra de la tierra la colorea de un tono rojizo durante el eclipse.

 

Suena rebuscado. Y lo es. Al igual que una oportunidad extraordinaria para conectar la energía con un evento astronómico que pocos pueden disfrutar a lo largo de su vida. Será visible en América y Asia, pero incluso si por alguna condición atmosférica no pudieras observarlo, su efecto en tu microcosmos es igual de poderoso.

 

Las lunas llenas son siempre un buen momento para la introspección y en esta ocasión, al coincidir con Leo que es un signo solar, la podemos aprovechar para dotar de fuerza y decisión aquellos aspectos que estén en espera de una definición. De eso se trata la meditación que te propongo:

  1. Al ser de madrugada, será fácil encontrar un espacio tranquilo y silencioso para meditar.
  2. Siéntate en una posición cómoda, con las piernas cruzadas y la espalda erguida. Si puedes quedar cerca de una ventana desde donde observes la luna, aún mejor.
  3. Contémplala durante algunos minutos mientras respiras profundamente por la nariz y, si no puedes verla, cierra tus ojos e imagínala muy brillante.
  4. Ubica un proyecto, relación, plan o idea que lleve tiempo rondando tu mente pero no se haya podido concretar.
  5. Pregúntate por qué: quizá no le has dedicado el tiempo necesario, tal vez no le has concedido tu fe o posiblemente ni siquiera le has dado la atención que merece.
  6. Elige dejar de procastinar al respecto. Piensa y siente qué podrías hacer para iluminar esa aspiración o decisión. Deja que las respuestas fluyan intuitivamente en ti.
  7. Visualiza la luna llena, cercana, más grande que nunca. Haz lo mismo con tu intención, aquello a lo que le dedicas esta meditación.
  8. Siente el vigor de la energía del signo solar en ti. Roja, radiante, plena en libertad y elección.
  9. Quizá tuvieron que pasar más de 150 años para que vivieras este evento. Ya no tiene que pasar más tiempo para que concretes eso que deseas.
  10. Antes de terminar, junta tus manos al centro del pecho y desde ahí haz una reverencia al proceso que inicias con esta meditación.

 

¡Que todo lo que buscas se concrete. Que tengas la energía y la fe necesarias para ello!

NAMASTE.

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