Cómo desarrollar relaciones íntimas en la era digital

Harmonía / 2017-07-03

En una época en la que podemos relacionarnos a través de la tecnología y editar la personalidad que mostramos, la intimidad puede ser más difícil. Tenemos demasiadas opciones de cómo relacionarnos y qué partes de nosotros mostramos creyendo que así seremos más atractivos. Y, sin embargo, la necesidad de conectar profunda y genuinamente, de desnudarnos, por así decirlo, está siempre latente. De hecho, tener relaciones profundas e íntimas es uno de los factores que más se correlacionan con la salud y la longevidad.



El neurocientífico Giovanni Frazzetto explora lo que significa la intimidad en su nuevo libro Together, Closer. Frazzetto la define como "el conocimiento profundo de otra persona --conocimiento que otra persona no tendría". Sólo abriéndonos a la intimidad podemos conocer y ser conocidos verdaderamente por otros, algo que todos necesitamos para sentirnos seguros.

 

Frazzetto señala que aunque muchas personas hoy en día sufren para entablar vínculos íntimos --porque tienen tantas opciones que evitan exponerse con pasión; y es que sólo en la vulnerabilidad puede nacer la intimidad-- en realidad estamos equipados naturalmente para conectar con las personas. Así que sólo tenemos que dar unos pasos atrás, para volver a usar una capacidad intrínseca.

 

Aquellos que tienen problemas con esto, con naturalmente abrirse al mundo, deben saber primero qué es lo que los apasiona o les da alegría y luego decirse: "Quiero encontrar conexiones íntimas en este contexto". Si te gusta el kayak, la jardinería, la poesía, únete a un club o muestra abiertamente tu interés por estos temas y busca reunirte físicamente con otras personas para compartir tu pasión.

 

Evidentemente algunas personas son tímidas y les cuesta trabajo ir a un club de lectura de poesía o lo que sea, pero pueden entrenarse. Se trata de evitar constructos de pensamientos con los que un undividuo se autodefina y limita, y que son finalmente sólo eso, pensamientos, tales como "nadie me quiere", "soy un solitario", etc., que son hábitos que moldean las conexiones neuronales pero que pueden ser reemplazados por otros hábitos.


Otros pasos son: hablar por teléfono en vez de textear, ver a las personas a los ojos, considerar lo que dicen antes de pensar en lo que quieres decir, y encontrar tus propios patrones de miedo a la intimidad.

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