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Ponle fin a los pensamientos obsesivos con estas recomendaciones

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Qué es la rumiación

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  • Cómo combatir los pensamientos recurrentes

¿Cuántas veces al día te das cuenta de que tienes los mismos pensamientos una y otra vez? Ya sea algo que hiciste ayer, algo que te salió mal, una situación que te preocupa. A este acto de darle vueltas a las cosas una y otra vez se le conoce como rumiación mental.

 

Puede que sea algo positivo si se trata de reforzar algo bueno, pero cuando son cosas negativas con las que te quedas enganchado, en muchas ocasiones puede ser un disparador de estrés o ansiedad.

 

En el hinduismo se conoce como samskaras a aquellas impresiones que se generan en la mente y que literalmente crean conexiones en el cerebro que forman la personalidad poco a poco. 

 

¿Cómo puedes acabar con estos pensamientos invasivos?

Hay un dicho que dice que el ocio es el peor enemigo, porque cuando estás con mucho tiempo de sobra empiezan los pensamientos sin sentido (el ir y venir de una idea a otra), que en muchas ocasiones no tienen razón de ser.

 

Puede que, en efecto, algo te haya salido mal, tengas una preocupación por algo o simplemente te sientas estresado. Tampoco se trata de minimizar la realidad, pero sí de hacer algo al respecto y no solamente quedarte en un bucle negativo. 

 

Lo importante de todo esto es que primero te des cuenta de cuáles son tus disparadores para que el estrés, la ansiedad y los pensamientos recurrentes comiencen. Antes que nada reconócelos, respétalos, y después decide qué harás al respecto sin entrar en un estado de frustración.

 

Puedes también seguir estas recomendaciones:

 

Mantente ocupado. Si tienes alguna preocupación, ten en mente que no puedes controlar todo lo que ocurre. Si hay algo que debes hacer, pero en este preciso momento no puedes llevarlo a cabo, reconoce que debes vivir en el aquí y el ahora, con conciencia plena.

 

Cuando notes que tu mente empieza a cavilar, decide hacer algo por ti, como tomar una clase de yoga, meditar, dibujar mandalas, leer o caminar.

 

Decide hacer algo al respecto. De nada sirve que sepas que la rumiación mental existe, si no haces nada para que disminuya. El conocimiento de estas cosas nos permite tener la capacidad de decidir qué hacer para tener una vida mejor. Si te encuentras en este bucle, lo mejor es tomar conciencia de ello y tratar de no caer en el ciclo repetitivo otra vez. 

 

Cuestiona tus pensamientos. Si realmente te cuestionas acerca de lo que pasa por tu cabeza, si tiene un porqué o no, puede que comprendas que en muchas ocasiones tu cerebro te traiciona y piensas cosas sin sentido. Sobre todo si son negativas, a veces sueles ser muy catastrófico, y entonces la rumiación mental se refuerza más.

 

Así que la próxima vez que esos pensamientos surjan, detente un momento, cuestiona si es realmente cierto o no lo que piensas, y si no lo es, toma acciones para que no sigas con la misma narrativa.

 

Medita. Se dice que cuando uno quiere comenzar a meditar, lo importante es dejar la mente en blanco. Claro, es poco probable que puedas realmente no pensar en absolutamente nada, pero si combinas la respiración con la acción de quietud que requiere la meditación, tu cerebro automáticamente se va a calmar, vas a notar cómo los pensamientos negativos son menos recurrentes y podrás controlarlo mejor en la próxima ocasión que esto ocurra. 

 

Con información de Healthline


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