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No esperes que situaciones externas dicten tu felicidad

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Cómo mejorar tu calidad de vida con tus pensamientos

Es posible que en incontables ocasiones hayas escuchado que tú eres el diseñador de tu propia vida, y que tus pensamientos tienen grandes poderes para construir ese futuro que tanto quieres. Y sí, en gran medida esto es cierto, pero tampoco se trata de que te sientes a pensar cosas bonitas y esperes que sucedan. Tienes que pensar y actuar conforme a lo que quieres que pase en tus días.

 

Te levantas todos los días más o menos a la misma hora, revisas tus correos, tu teléfono, haces un repaso mental de todo lo malo que te pasó ayer y luego le sumas todos los pendientes de hoy. Tu cuerpo se acostumbra a esto, a los químicos que generas y el estado emocional en el que te encuentres.

 

El doctor Joe Dispenza dice que si haces lo mismo todos los días, ves a la misma gente y siempre te enojas o estresas a ciertas horas del día, es muy probable que se repita una y otra vez a lo largo de tus jornadas. Tu mente y tu cuerpo viven en un estado en el que esperan ya esos químicos de estrés, casi como una adicción.

 

Entonces se convierte en un hábito que te la pases en modo queja todos los días, o que tengas pensamientos catastróficos acerca de cualquier situación en tu vida. Imagínate qué pasaría si, en cambio, comienzas a hacer cosas diferentes, cambias tu rutina un poco, dejas de estresarte por lo mismo una y otra vez.

 

¿Y si empiezas a actuar como una persona que es feliz? Seguramente, así como tu mente y cuerpo se pueden acostumbrar a las hormonas de estrés, como el cortisol, también lo pueden hacer con las de la felicidad, como la serotonina o dopamina. Nada pierdes con intentarlo.

Si estás en la espera no crearás algo, y si no creas algo, entonces no esperes nada nuevo.

(Joe Dispenza)

 

Tu pasado es lo familiar, lo conocido; por más negativo que sea, es algo que ya conoces. Por eso te es mucho más fácil seguir ahí y no arriesgarte al cambio, porque en realidad lo desconocido, los cambios, todo eso puede ser que te dé pavor. Es totalmente comprensible, a muy pocas personas les gusta entrar en territorio desconocido. Pero todo lo bueno, tu mayor potencial, está ahí, después del límite de lo conocido.

 

Evita creer todo lo que piensas

Si tu cerebro tiene de 60 mil a 70 mil pensamientos por día, ¿crees que todos tengan relación con algo positivo o productivo? Toma un momento ahora para reflexionar acerca de esto. Pregúntate lo siguiente: ¿qué fue lo primero que pensé al despertarme hoy?

 

Sé honesto contigo mismo; es probable que lo primero que hayas pensado es en algo malo que te pasó ayer. Por supuesto que esto no es una regla; puede ser que hayas puesto tu atención en algo positivo o que hayas agradecido por un día más. Pero si lo primero que hiciste fue pensar en tu pasado, he ahí donde tienes que comenzar con los cambios.

 

Dispenza dice que si tienes el mismo pensamiento tomarás las mismas elecciones, lo que resultará en el mismo comportamiento, la misma experiencia y como producto final, la misma emoción.

 

¿Te imaginas pasar toda tu vida en este bucle? Qué pesado, ¿no crees?

 

Al volverte consciente de este proceso, entras en algo que se llama metacognición. Entre más consciente seas de estos estados inconscientes, tendrás más control sobre ellos. Este tipo de aprendizaje se dispara más cuando te sientes incómodo ya que, de acuerdo con Dispenza, se debe a que programas o creencias que tienes se activaron. Por ello, debes comenzar un trabajo mucho más profundo sobre esos programas, para que ya no dejes que rijan tu vida.

 

Una de las posibles soluciones, misma que se ha estudiado a profundidad, es acudir a la meditación. Con ella aprendes a no reaccionar desde la emoción, te vuelves menos rígido y esto se convierte en un proceso de cambio. Necesitas desaprender algo para reaprenderlo.

 

No hay nada más poderoso para tu bienestar y felicidad que conocerte a ti mismo, esto te hará sentir empoderado y no vas a necesitar recurrir a factores externos. Por supuesto que tu pareja, amigos o alguna actividad pueden contribuir, pero nunca tienen todo el peso.

 

Si te enredas en un círculo vicioso de siempre pensar cosas negativas, lo único que vas a lograr es que tu cuerpo se inunde de hormonas como el cortisol y la adrenalina, que por supuesto que tienen un porqué, pero si vives en un estado constante de estrés, está científicamente comprobado que te enfermarás de alguna u otra cosa.

 

En cambio, si decides estar en un estado más relajado y de felicidad, tu cuerpo se acostumbrará a hormonas saludables como la dopamina, la serotonina, la oxitocina, la progesterona o el estrógeno.

 

¿Cómo puedes cambiar tus pensamientos para mejorar tu salud?

Ante todo, debes reconocer que no puedes cambiar desde la misma posición en la que te encuentras. Si decides que quieres cambiar, puedes decidir dejar de ser esa persona que se estresa por todo o se imagina lo peor. Sólo depende de tu propio pensamiento.

 

Tu cuerpo puede perder la homeostasis (equilibrio natural) tan sólo por los pensamientos que tú decides tener. Las hormonas del estrés, a largo plazo, lo único que van a lograr es que termines enfermo de algo.

 

Toma el control de tus pensamientos, sé más consciente de aquellas cosas que no puedes controlar, que necesitas soltar y dejar de darles el peso que ni siquiera deberían tener. Realmente te puedes volver adicto a tus pensamientos. ¿Y si empiezas a tener pensamientos que sí te sirvan de algo? ¿No crees que eso sería mucho más positivo para ti y los que están a tu alrededor?

 

No es fácil dejar de pensar en automático, porque básicamente así ha sido gran parte del tiempo de la existencia de la humanidad. Pero esto puede cambiar si tú lo decides.

 

Elige meditar, elige conocerte más, elige reflexionar acerca de todo lo que te hace daño, suéltalo; abraza lo desconocido, los retos, todo aquello que te sirva para crecer.


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