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Los efectos físicos de la ansiedad, porque no todo está en la mente

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¿Qué vas a aprender con esta nota?

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  • Los efectos físicos que tiene la ansiedad en tu cuerpo

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  • Cómo te afecta la ansiedad físicamente

 

Cuando piensas en ansiedad, puede que creas que todo se trata sobre sus efectos en la mente y en tus emociones. Sin embargo, es muy probable que tu cuerpo también pase por una serie de cambios cuando comienzas a sentir ansiedad o peor aún, cuando la reprimes, ya que se ha comprobado que muchas veces lo que pasa en la mente se refleja totalmente en el cuerpo. Ejemplo de esto son las contracturas en el cuello, que usualmente son un reflejo de todo el estrés y preocupaciones que tienes.

 

Parte fundamental del tratamiento de un desorden de ansiedad es reconocer que lo tienes. No significa nada malo que te pase algo así, lo importante es qué haces con respecto a esto y cómo lo trabajas. Entre menos aceptas los problemas, más problemas te causarán a la larga. Por ello, pon atención a las señales que te da tu cuerpo, sé consciente de lo que sientes y busca soluciones adecuadas.

 

Tienes dificultad para respirar

Tu sangre circula oxígeno por todo tu cuerpo y también transporta dióxido de carbono, un producto de desecho para que tus pulmones puedan exhalarlo. Cuando tu respuesta al estrés aumenta la rapidez con la que se envía sangre por todo el cuerpo, la respiración aumenta para que tengas más oxígeno.

 

Si respiras demasiado rápido (o te hiperventilas), puede que los síntomas de la ansiedad se exacerben. Es importante que cuando comiences a sentirte así, le prestes atención a tu respiración y te enfoques en la respiración diafragmática.

 

Siempre estás cansado

De acuerdo con el Instituto para la Salud Mental de Estados Unidos, las personas que sufren de ansiedad crónica suelen sentirse agotadas casi todo el tiempo. Esto se debe principalmente a dos cosas: la ansiedad causa que las hormonas del estrés estén activas y te mantengan en un estado de alerta máxima, lo cual es agotador; y también se debe a la falta de sueño reparador, ya que si sufres de ansiedad crónica, es muy probable que se te dificulte dormir bien.

 

Tienes tensión muscular

Tus músculos se tensan como parte de la respuesta al estrés. Esto puede llevar a que sientas dolor en tu cuerpo o en algunas zonas; es más común que sea en la espalda alta, el cuello y los hombros, y al final esto puede causar que llegues a tener dolores de cabeza.

 

Para evitar esto, puedes concentrarte en realizar alguna actividad física. El yoga por ejemplo, puede servirte mucho para controlar estos dolores, e inclusive, gracias a la parte meditativa de esta disciplina puedes también tener beneficios emocionales si la practicas de forma constante.

 

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Tu digestión se ve afectada

En años recientes han salido muchas investigaciones acerca de cómo el tracto digestivo está relacionado directamente con el cerebro; los expertos lo llaman el eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación entre tu cerebro y el sistema nervioso entérico que gobierna la digestión.

 

Esta conexión es la razón por la que el estrés puede afectar fácilmente a tu digestión. También está el hecho de las elecciones de estilo de vida inducidas por la ansiedad: comer alimentos procesados y no hacer ejercicio. En este caso es importante prestar atención a lo que consumes, procurar que tus alimentos no sean procesados y que vengan del origen más natural posible. 

 

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Recomendaciones para prevenir y combatir la ansiedad

Aprende a controlar tu respiración 

La respiración es algo que se da por hecho, porque el cuerpo lo hace de manera automática. Sin embargo, la forma en que respiras tiene una gran influencia en tu estado de ánimo. Ponte a pensar, ¿cómo es tu respiración cuando estás ansioso? Seguramente rápida, por lo tanto debes de tener más consciencia en respirar de forma adecuada. Fíjate cómo respira un bebé: su vientre se infla cuando inhala y al exhalar baja, es así como se debe de respirar. Poner atención en que tu abdomen se infle al inhalar y tomar siempre respiraciones profundas. 

 

Haz ejercicio aeróbico 

Durante los periodos de ansiedad, tu cuerpo se llena de adrenalina. Poner esa adrenalina hacia la actividad aeróbica puede ser una gran manera de mejorar la ansiedad. El ejercicio tiene numerosas ventajas para controlar los síntomas de ansiedad. Actividades como correr e inclusive caminar rápido pueden ser realmente benéficas para reducir o prevenir la ansiedad. 

 

Encuentra una actividad que te relaje 

Piensa en algo que te llene de paz mental, tal vez es hacer yoga, colorear mandalas o incluso puede ser ir a caminar a alguno de tus lugares favoritos. Si bien se sabe que el yoga es una gran herramienta para combatir la ansiedad, también debes estar consciente de hacer algo que a ti te guste, porque puede que vayas a una clase de meditación o yoga, pero si realmente no es lo tuyo vas a sufrir más que a relajarte. Así que encuentra un hobbie y dedícale tiempo a eso de forma diaria. Tomar unos minutos solamente para ti es sumamente importante. 

 

Utiliza la aromaterapia 

Los aceites esenciales se han utilizado durante miles de años para tratar una serie de afecciones, incluida la ansiedad. Los aceites esenciales activan ciertas áreas del cerebro y liberan sustancias químicas para que te sientas bien, como la serotonina. Se ha descubierto que alivian los síntomas de ansiedad, estrés y depresión, mejoran el estado de ánimo y mejoran el sueño. Para la ansiedad puedes utilizar lavanda, bergamota, incienso, cedro o manzanilla. 


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